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A PROPÓSITO DEL HÍGADO.

A PROPÓSITO DEL HÍGADO.

EL HÍGADO es la mayor glándula digestiva del cuerpo y juega un papel básico en el metabolismo. Es también responsable de realizar diversas funciones fundamentales para la supervivencia, incluyendo la desintoxicación, la descomposición de los glóbulos rojos y otras sustancias, la síntesis de proteínas y hormonas, y el almacenamiento de glucógeno, así como el mantenimiento de una reserva de sangre (1). La capacidad de expansión del hígado, le permite almacenar hasta un litro de sangre extra cuando se produce insuficiencia cardiaca derecha (2).

Aunque en los hepatocitos se realizan la mayor parte de las más de 1.500 reacciones bioquímicas que tienen lugar en el hígado, su estructura está orientada a la depuración, empezando por su vasculatura. La sangre llega por dos grandes vasos, la arteria hepática y la vena porta, formada por las venas esplénica y mesentérica, que lleva sangre del estómago, bazo, páncreas, duodeno, intestino y mesenterio. Se ramifican hasta formar los capilares o sinusoides hepáticos, cuyas paredes están formadas por células endoteliales, finas, alargadas y que forman grandes poros, que actúan como filtros que facilitan el paso de grandes moléculas hasta los hepatocitos. Entre el sinusoide y los hepatocitos está el espacio de Disse, en el que se encuentran las células de Kupffer que actúan como macrófagos fagocitando partículas extrañas y producen gran cantidad de citoquinas, y las células de Ito con gran capacidad para sintetizar colágeno y factores de crecimiento, y almacenar grasas y sobre todo vitamina A (3).

La gran capacidad metabólica del hepatocito reside en sus actividades enzimáticas, aportadas principalmente por: las mitocondrias, con enzimas implicadas en la cadena respiratoria, la fosforilación oxidativa, la oxidación de los ácidos grasos, el ciclo del ácido cítrico, el control del metabolismo hídrico y el equilibrio iónico; los ribosomas, con enzimas encargadas de la síntesis de proteínas, muchas de ellas las propias enzimas; el retículo endoplásmico (RE) liso, que contiene gran cantidad de enzimas monooxigenasas dependientes del citocromo P450 y monooxigenasas dependientes de flavina adenina dinucleótido (FAD), y asociados al RE están los peroxisomas con alto contenido en enzimas peroxidasas (3).

Las funciones del hígado (2) nos pueden dar una idea de la importancia que tiene este órgano y de la necesidad de su correcta nutrición para que funcione bien:
a) Formación y secreción de la bilis, compuesta por hasta un litro diario de ácidos biliares, pigmentos biliares (glucurónidos), colesterol, fosfolípidos (lecitina), agua y electrolitos. Es de gran importancia en la digestión y absorción de las grasas.
b) Funciones anabólicas o de síntesis:

  • i)  Síntesis de proteínas: albúmina, proteínas transportadoras, factores de coagulación, hormonas, y factores de crecimiento, son liberadas al plasma por el hígado.
  • ii)  Síntesis de ácidos grasos, lipoproteínas, colesterol y fosfolípidos.
  • iii)  Síntesis de glucosa a partir de aminoácidos y lípidos.
  • iv)  Síntesis de vitaminas.
  • v)  Síntesis de urea eliminando el amoniaco presente en la sangre.
  1. c) Funciones inmunológicas, realizadas principalmente por las células de Kupffer.
d) Almacenamiento: de glucosa en forma de glucógeno, de vitaminas liposolubles (A, D, E) y otras hidrosolubles (K, B12), de metales (hierro y cobre).
e) Detoxificación de sustancias tóxicas: algunas moléculas que no son hidrosolubles sufren ciertas reacciones enzimáticas para poder excretarlas. Entre las moléculas endógenas tenemos la bilirrubina, y las hormonas esteroideas (estrógenos, cortisol y aldosterona) y tiroideas (tiroxina), y entre las exógenas tenemos fármacos, tóxicos ambientales, aditivos alimentarios, etc., que son denominados xenobióticos. La biotransformación se realiza por enzimas que metabolizan estos compuestos endógenos y exógenos, dando productos más hidrosolubles. Estas enzimas se pueden clasificar en dos grandes grupos, según participen en reacciones de la fase I o de la fase II. Las reacciones más representativas de la fase I son de oxidación, reducción e hidrólisis catalizadas por enzimas del Citocromo P450, mientras que las de la fase II son de conjugación con diferentes moléculas (ácido glucurónico, aminoácidos, glutatión, sulfato, metilo y acetilo). Estas enzimas se localizan en el RE, donde los xenobióticos se metabolizan secuencialmente, ya que muchos metabolitos de la fase I se someten a reacciones de conjugación (4).

Es destacable la capacidad de regeneración del hígado, pero no a partir de células madre, si no a partir de los diferentes tipos de células adultas, hepatocitos, endoteliales, de Ito, de Kupffer, etc. que permanecen sanas. Sin embargo, cuando estas células están dañadas por alguna sustancia tóxica, carencia nutricional, virus, etc., su capacidad de proliferación se reduce, pudiendo llegar a sufrir cirrosis, con proliferación excesiva de tejido conectivo que retrae el hígado y dificulta el paso de la sangre a través del mismo (2). La prevención de las enfermedades hepáticas o su tratamiento mediante el aporte de nutrientes adecuados y de plantas medicinales es un pilar esencial de la medicina complementaria y alternativa (1). Es importante disponer de un producto compuesto por nutrientes que han sido reconocidos científicamente como imprescindibles para mejorar la función hepática, extractos de plantas, vitaminas, minerales, aminoácidos, etc. todos ellos naturales y aptos para veganos.

ANTIOXIDANTE:

El estrés oxidativo está relacionado con la patogénesis de las enfermedades hepáticas. El hígado es el responsable de la detoxificación de los xenobióticos y durante la fase I se producen moléculas muy reactivas, aunque es el metabolismo energético el gran productor de radicales libres, principalmente las especies reactivas del oxígeno (ROS). El gran contenido en flavonoides y otros fitoquímicos antioxidantes de los extractos secos de las tres plantas (5, 6, 7), proporcionan efectos beneficiosos sobre el estrés oxidativo del hígado. También hay que destacar a las diferentes vitaminas y al ácido alfa-lipóico (AAL) como potentes antioxidantes. La acción beneficiosa del AAL puede residir en su capacidad para reducir la nicotinamida adenina dinucleótido fosfato (NADPH) oxidasa, restaurar el contenido de glutation y mejorar la expresión mitocondrial de las enzimas antioxidantes clave, incluyendo la glutatión reductasa. El AAL es capaz de bloquear potente y directamente los radicales libres, y de actuar como regenerador (reductor) de otras moléculas antioxidantes como las vitaminas C y E, el glutation o la coenzima Q10 que han sido oxidadas (8).

En cuanto a los antioxidantes endógenos, la glicina y cisteína son dos de los tres aminoácidos que intervienen en la síntesis de glutatión, el antioxidante endógeno por excelencia. El otro es el ácido glutámico, uno de los aminoácidos no esenciales más abundantes en el organismo humano, por lo que no ha sido incluido. Asegurar los niveles de glutatión es una garantía en el control del estrés oxidativo (9).

Un micronutriente de gran importancia en el control del estrés oxidativo es el Selenio, el cual se integra en enzimas y otras proteínas ligado al aminoácido cisteina (selenocisteína). Hay varias selenoproteínas que intervienen en el control del equilibrio redox (reducción-oxidación), una de las más importantes es la glutatión peroxidasa-4 (GPx-4) cuya actividad es reducir el glutatión que resulta oxidado al reducir los hidroperóxidos de fosfolípidos de membrana. Otro enzima de esta familia, la glutatión peroxidasa-1 (GPx-1), se relaciona con la detoxificación de lipoperóxidos y peróxidos de hidrógeno. Sus niveles dependen de la disponibilidad de selenio, y se localiza en el citoplasma y las mitocondrias de toda clase de células (10).

Uno de los radicales libres más peligrosos es el ión superóxido, que se genera en grandes cantidades en la mitocondria por su elevada actividad metabólica. La primera línea de defensa contra el superóxido es la presencia de una metaloenzima llamada superóxido dismutasa (SOD), que cataliza la dismutación del anión superóxido en H2O2. Los metales que actúan como cofactores de esta enzima son el Zinc y el Manganeso (11). El H2O2 es una molécula muy reactiva, que se transforma en H2O y O2 mediante la enzima catalasa, que también usa Manganeso como cofactor.

DETOXIFICADOR:

Dentro de las reacciónes de conjugación que tienen lugar durante la fase II, son muy importantes las que se producen por conjugación con glutatión, y con aminoácidos como la taurina y la glicina. De especial importancia es la intervención del pull hepático de taurina sobre la eliminación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) a través de los ácidos biliares, evitando la disminución del pull hepático de cisteína (12).

Para activar la expresión de las enzimas glucuronosiltransferasas (13) son importantes los fitoquímicos, muy beneficiosos como flavonas, curcumina, etc. las cuales van a catalizar la glucuronización de muchas moléculas nocivas, como la bilirrubina, durante la fase II. Para adyuvar a esta actividad, es importante la goma arábiga (GA) que es el producto natural de mayor contenido en ácido glucurónico (14). Aunque no es esta la única actividad que ejerce la GA sobre el metabolismo hepático, ya que recientemente se ha demostrado su capacidad para promover la eliminación intestinal de los ácidos biliares y reducir el nivel en plasma de colesterol total, triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad (LDL) (15).

La silimarina (aportada por el Cardo mariano) ha sido utilizada como tratamiento protector en enfermedades hepáticas agudas y crónicas. Además, ayuda a las células hepáticas mediante una acción multifactorial, que incluye su unión a las membranas celulares para impedir la penetración de las toxinas hepatotóxicas en ellas, incrementar la actividad SOD, incrementar los niveles tisulares de glutatión, inhibir la peroxidación lipídica, incrementar la síntesis protéica y estimular la regeneración celular. La actividad hepatoprotectora de silimarina puede ser explicada por sus propiedades antioxidantes derivadas de la naturaleza fenólica de sus flavolignanos, que se ha demostrado que inhiben la producción de leucotrienos, lo que puede explicar su actividad anti- inflamatoria y antifibrótica (16).

La hipometilación tiene un amplio espectro de efectos que incluye alteraciones metabólicas, genéticas y epigenéticas. Los donantes dietéticos de grupos metilo son prometedores para la prevención del riesgo de enfermedades. La S-adenosil-metionina es el mayor donador celular de metilos, y está implicada en numerosas reacciones (metilación del ADN, síntesis de fosfatidilcolina, neurotransmisores, creatina, carnitina, glutation, taurina, etc,). La metionina, betaina, colina y el 5- metiltetrahidrofolato (su fuente dietética es el ácido fólico o vitamína B9) también son fuentes dietéticas de donadores de grupos metilo (17).

La homocisteína es un tóxico implicado en la patofisiología de varios desordenes, que se produce en el ciclo de metilación que, entre otros procesos, se produce durante la detoxificación por donación del grupo metilo de la S-adenosil-metionina. La betaina es sustrato de la enzima betaina-homocisteina metiltransferasa hepática y renal, que cataliza la remetilación de la homocisteína, y es de especial importancia en caso de hiperhomocisteinemia, durante la cual, la concentración de betaina disminuye en todos los tejidos, incluido el hígado. Pero cuando se incrementa la ingesta de betaina, disminuye la hiperhomocisteinemia. La betaina, que puede ser aportada directamente por la dieta, o a partir de su precursor, la colina, también juega funciones esenciales en el riñón. También actúa como una chaperona química que proporciona protección contra la desnaturalización de las proteínas de los pacientes con homocistinuria y también es un osmolito que mantiene el volumen celular en situaciones de estrés osmótico (18).

ACTIVACIÓN DEL METABOLISMO ENERGÉTICO

El inositol es un componente del complejo vitamínico B que actúa como un segundo mensajero en la vía de la insulina, por lo que se ha usado para mejorar la sensibilidad a la insulina ya que puede lograr un efecto similar a ella sobre las enzimas metabólicas. El ácido alfa lipoico es un ácido graso que juega un papel principal en el metabolismo energético celular y ejerce actividades antioxidantes sobre los radicales libres, promoviendo el consumo de glucosa celular,

tomando parte en el catabolismo de la grasa en el ciclo de Krebs. El inositol combinado con el ácido alfa lipoico puede ser utilizado como un suplemento dietético en pacientes resistentes a la insulina con el fin de aumentar su sensibilidad a la misma. Además, la alteración en el perfil lipídico tiende a interferir con el patrón de crecimiento celular y aumentar el daño celular incrementando los radicales libres. El consumo diario de inositol combinado con ácido alfa lipoico tiene una incidencia significativa sobre el síndrome metabólico, el cual se considera un factor de riesgo modificable en la prevención primaria del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Juntos conducen a una reducción importante de las cifras de triglicéridos y al aumento de las de HDL (19).

La carnitina es un nutriente condicionalmente esencial y tiene una serie numerosa de funciones indispensables en el metabolismo. Es necesaria para el metabolismo de las grasas debido a su papel para transferir los ácidos grasos de cadena larga desde el citosol hasta la matriz mitocondrial para su beta-oxidación. También facilita los productos de la beta-oxidación peroxisomal a la mitocondria.

Excepto en el hígado y riñon, que poseen capacidad endógena para su síntesis enzimática, los tejidos dependen de la absorción intestinal de carnitina de las fuentes dietéticas, principalmente carne, pescado y productos lácteos. La suplementación con L-carnitina tiene gran interés debido a su capacidad para mejorar algunas características como la tasa de crecimiento o el incremento de la ratio proteina:grasa. En recientes estudios se ha comprobado que la L-carnitina tiene otros efectos útiles para el tratamiento de los desordenes degenerativos y metabólicos, protegiendo contra la neurodegeneración, el deterioro mitocondrial relacionado con la edad y el estrés oxidativo. Además, mejora la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina, tanto en sujetos sanos como en pacientes diabéticos. Y ha demostrado su utilidad para el tratamiento de la esteatosis hepática no alcohólica, así como para reducir la inflamación hepática, los niveles plasmáticos de citoquinas y las proteínas de fase aguda en los pacientes con hepatitis C crónica (20).

ACTIVACIÓN DE LA SÍNTESIS PROTÉICA

Observaciones recientes indican que las proteínas de la dieta pueden modular la lipogénesis y la deposición de grasa en el hígado, y que disminuyendo carbohidratos y aumentando proteínas se reduce la lipogénesis y la esteatosis hepática. En personas sanas no obesas, la suplementación con proteínas reduce la acumulación intrahepatocelular de lípidos inducida por dietas altas en grasas, independientemente de la ingesta de grasas y carbohidratos. En individuos con sobrepeso, la suplementación con proteínas del suero reduce significativamente la acumulación de lípidos intrahepatocelular. Hay evidencias sustanciales de que una ingesta elevada de proteínas puede prevenir la enfermedad de hígado graso no alcohólica, incluso cuando la ingesta excede los requerimientos energéticos. Se ha comprobado que este efecto es debido a la ingesta de algunos aminoácidos esenciales específicos (21).

De los cinco aminoácidos esenciales (Valina, Leucina, Isoleucina, Lisina y Treonina), sólo los llamados aminoácidos ramificados (Valina, Leucina e Isoleucina) se consideran aminoácidos activadores de las rutas implicadas en el metabolismo hepático. Estos no son sólo constituyentes de proteínas, si no también una fuente de glutamato que detoxifíca el amoniaco producido por la síntesis de glutamina en el músculo esquelético. Los estudios clínicos han demostrado que la administración intravenosa de aminoácidos ramificados mejora la encefalopatía hepática con hiperamonémia, y las guías de la Sociedad Americana para la Nutrición Enteral y Parenteral y de la Sociedad Europea para la Nutrición Clínica y el Metabolismo, recomiendan la suplementación con los aminoácidos ramificados para los pacientes con cirrosis con encefalopatía hepática crónica. Muchos otros estudios sugieren la posibilidad de un uso más amplio de la suplementación con aminoácidos ramificados en la enfermedad hepática. Se piensa que los cambios en el metabolismo de los aminoácidos en la enfermedad hepática, juega un papel en la patogénesis de muchas de sus complicaciones, como la encefalopatía, la hipoalbuminemia con edema y la resistencia a la insulina. Se ha sugerido que la suplementación con aminoácidos ramificados, no sólo altera las bases metabólicas y la frecuencia de complicaciones de la cirrosis, si no que también inhibe la hepatocarcinogénesis y mejora la función inmune y el estrés oxidativo, la regeneración hepática, la caquexia o la encefalopatía hepática (22).

En los estudios más recientes se ha puesto de manifiesto que Leucina es el más eficaz de los aminoácidos ramificados. Cuando se incrementa la ingesta de Leucina se reduce la resistencia a la insulina inducida por las dietas altas en grasas, la activación inflamatoria en el tejido adiposo, la intolerancia a la glucosa y la esteatosis hepática, sin modificar la ganancia de peso. Estos efectos de la Leucina se producen por regulación de diferentes vías metabólicas, como la mTOR, reduciendo la expresión de los genes implicados en la lipogénesis y en el metabolismo de la glucosa y reduciendo el riesgo de desarrollo de enfermedades como la diabetes o el síndrome metabólico (23).

BIBLIOGRAFIA:
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  2. Bello, J. y López de Cerain, A. (2001) Fundamentos de ciencia toxicológica. Capítulo 9. Ed. Diaz de Santos. Madrid.
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  1. Macotela, Y. Et al. (2011) Dietary Leucine – An Environmental Modifier of Insulin Resistance Acting on Multiple Levels of Metabolism. Plos ONE. Vol 6. Issue 6.

 

A PROPÓSITO DEL APARATO DIGESTIVO

Suplementación del aparato digestivo

El aparato digestivo es el conjunto de órganos (incluyendo el páncreas y el hígado) que intervienen en la digestión, y que básicamente cumplen la función de asegurar que las moléculas complejas que ingerimos en la alimentación son transformadas en otras más sencillas mediante las enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre a todo el cuerpo, pero que también tiene en cuenta los procesos de detoxificación y eliminación. Cuando se declara una patología en el aparato digestivo, son habituales los síntomas de malestar y dolor, pero la afectación puede alcanzar a otros órganos del cuerpo, que progresivamente se ven afectados y que acaban por causar diversas alteraciones psicosomáticas. La mayor parte de las patologías afectan al intestino, son de tipo inflamatorio, y suelen comenzar por alteraciones de la barrera del epitelio intestinal. Uno de los objetivos principales de las terapias digestivas es recuperar la homeostasis de la barrera epitelial del intestino y combatir la inflamación intestinal, para lo cual se conocen diversos productos que vamos a ir detallando a continuación.

La Vitamina D, ha demostrado tener el potencial de reducir la permeabilidad epitelial de la mucosa intestinal y mejorar la inflamación en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). La vitamina D induce la expresión de varias proteínas involucradas en el mantenimiento de las uniones estrechas entre las células epiteliales intestinales, que controlan la permeabilidad intestinal. Se ha comprobado en diferentes poblaciones que los polimorfismos genéticos del receptor de la vitamina D, se asocian al desarrollo de enfermedad inflamatoria intestinal humana. Por lo tanto, la vitamina D parece jugar un papel crítico en el mantenimiento de la función de la barrera intestinal, y por lo tanto en el tratamiento de los pacientes con EII (1).

Sobre la importancia del Complejo de las Vitaminas B para nuestra salud se ha acumulado una enorme evidencia científica, y también su deficiencia acarrea consecuencias muy negativas sobre nuestra salud gastrointestinal, siendo muy recomendable una suplementación con este complejo vitamínico para mejorar a los pacientes afectados de enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn o enfermedad celiaca (2).

Los probióticos también parecen influir en la permeabilidad del epitelio intestinal. El mecanismo por el cual la permeabilidad intestinal se reduce después del tratamiento probiótico implica reordenamiento de algunas proteínas que son fundamentales en la estabilización de los complejos de las uniones estrechas. También se ha demostrado que los probióticos pueden disminuir la permeabilidad intestinal, in vivo, durante la colitis inducida químicamente, restaurando la integridad de la barrera intestinal a través del mantenimiento de la expresión de proteínas de las uniones estrechas, y la prevención de la apoptosis de las células del epitelio intestinal. Una formulación probiótica múltiple, demostró ser eficaz en la restauración de defectos de la permeabilidad epitelial, retrasando el desarrollo de la inflamación intestinal. Este efecto parece estar relacionado con el aumento de la producción de TNF por las células del epitelio intestinal inducida por los probióticos, lo que parece mejorar diferentes componentes de la inmunidad innata de la mucosa y la función de la barrera epitelial (1).
Artículos recientes han demostrado una asociación entre la falta de diversidad de la microbiota intestinal y la enterocolitis necrotizante. Una revisión sugiere que las combinaciones de probióticos son más eficaces que una cepa única para el intestino y las funciones inmunes, y un meta-análisis actualizado que incluye 21 ensayos ha confirmado los efectos preventivos de los probióticos sobre la enterocolitis necrotizante (3).

El butirato es un ácido graso de cadena corta producido por fermentación microbiana intestinal de fibras dietéticas, tiene la capacidad de reforzar la función de barrera epitelial a través de un aumento en la producción de moco. Varios estudios sugieren un papel primario del butirato en la modulación de la permeabilidad epitelial. El butirato ejerce muchos otros efectos sobre las

células del epitelio intestinal, como contribuir al balance energético de las células, al control del estrés oxidativo, y a la regulación del estado inflamatorio de las células. Su papel en el mantenimiento de la barrera epitelial puede ser más compleja, incluyendo varias funciones fundamentales para la preservación de la homeostasis y la integridad de las células del epitelio intestinal. Aún no está claro cuál de estas muchas acciones confiere el efecto terapéutico más potente del butirato (1).

La glutamina es un nutriente importante para la proliferación celular intestinal. Los estudios indican que la glutamina ejerce múltiples actividades biológicas tales como antioxidante, anti-apoptosis, y anti-inflamación, que están involucrados en los mecanismos fisiopatológico de las enfermedades inflamatorias intestinales. La suplementación con glutamina atenua el daño inflamatorio en la mucosa intestinal mediante la supresión de la expresión de los receptores tipo Toll y de las caspasas. La suplementación con glutamina en bebés prematuros es segura y reduce significativamente la intolerancia alimentaria. También hubo una tendencia a menor riesgo de enterocolitis necrotizante y perforación intestinal (3).

La N-acetilcisteína (NAC), es precursor de la cisteína, es un componente importante en la producción de glutatión intracelular. La suplementación con NAC se asocia con un efecto protector sobre la lesión intestinal a través de sus propiedades anti-inflamatorias y antioxidantes (3).

La curcumina cuenta con muchos estudios en pacientes con enferemedad inflamatoria intestinal (EII) demostrando su potencial como un anti-inflamatorio sin efectos secundarios significativos. Se ha demostrado que los extractos de cúrcuma benefician a los pacientes con EII, mediante la reducción del transporte inapropiado en las células epiteliales intestinales y aumentando la actividad promotora de los genes de citoquinas anti-inflamatorias como la interleukina-10 (IL- 10). El tratamiento oral con curcumina disminuye los daños del colon y se asocia con supresión de la activación de NF-κB en la mucosa colónica y reducción de las reacciones inflamatorias, de la peroxidación lipídica, y de la muerte celular apoptótica. También disminuye la infiltración de neutrófilos y la secreción de TNF-α. La curcumina inhibe la quimiotaxis de los linfocitos polimorfonucleares (PMN) y los neutrófilos humanos mediada por IL-8, y puede inhibir la angiogénesis mediada por el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) en las células endoteliales microvasculares intestinales humanas. Por lo tanto la curcumina se puede utilizar como agente terapéutico frente a la activación endotelial en la EII (4,5).

La piperina es un potenciador que aumenta la biodisponibilidad de moléculas hidrófobas como la curcumina, reduciendo su metabolismo y aumentando su absorción intestinal incrementando el tiempo de residencia y alterando la dinámica de los lípidos de membrana y la conformación de las enzimas en el intestino. También inhibe las enzimas UDP- glucuroniltransferasas que catalizan la glucuronidación de la curcumina en el intestino y el hígado. Los estudios en ratas y en humanos han demostrado que la administración concomitante de la curcumina con piperina produce un aumento en la biodisponibilidad de la curcumina del 150% en ratas y del 2000% en el hombre (6).

El magnesio (Mg) es el segundo catión intracelular más abundante después del potasio y juega un papel esencial en numerosas reacciones celulares fundamentales. La deficiencia de Mg se asocia con varios trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico, la dislipidemia y la hipertensión. Además, la inflamación sistémica se ha observado en pacientes con hipomagnesemia. La inflamación sistémica e intestinal en modelos experimentales de roedores con deficiencia de Mg se caracteriza por la activación de los leucocitos y macrófagos con mayor producción de citocinas inflamatorias y proteínas de fase aguda.
Los mecanismos por los que la deficiencia de Mg influye en el mal funcionamiento digestivo pueden ser varios, aunque se considera que los más importantes están relacionados con la disminución de la actividad de las enzimas intestinales y de la microbiota, especialmente las bifidobacterias. Se ha observado que el contenido intestinal de bifidobacterias, y en menor medida

de lactobacilos, disminuye durante un corto plazo (4 días) de deficiencia de Mg. Además, algunos estudios han revelado la importancia del Mg en la fisiología de las bifidobacterias. También se ha comprobado que durante un periodo más largo de deficiencia de Mg, se incrementa la fermentación por la microbiota, debido a la disminución de la actividad de las enzimas intestinales implicadas en la digestión de los carbohidratos, como las disacaridasas (7).

La administración de suplementos de enzimas digestivas puede ayudar en la descomposición de las grasas, proteínas y carbohidratos y puede proporcionar beneficios en trastornos en los que puede estar comprometida la digestión. Enzimas procedentes de plantas, como la bromelina de la piña y papaína de la papaya, tienen actividad proteolítica. La bromelina es un nombre general para enzimas proteolíticas del fruto y el tallo de la piña. La bromelina también contiene una peroxidasa, una fosfatasa ácida, varios inhibidores de la proteasa, y calcio ligado orgánicamente. La bromelina se utiliza comúnmente como un suplemento para facilitar la digestión de las proteínas. Además, se ha informado del beneficio de su uso en el desbridamiento de heridas y como agente anti-inflamatorio, en particular en el trauma del tejido blando. La papaína se purifica a partir del fruto de la papaya. Es un complejo de varias enzimas que tienen actividad proteolítica, amilolítica, y lipolítica débil. Al igual que la bromelina, la papaína se utiliza comúnmente para ayudar a la digestión de las proteínas. Los estudios que combinan las enzimas pancreáticas y enzimas fúngicas o bromelina han reportado efectos sinérgicos (8).

La digestión normal requiere la estimulación adecuada de la secreción pancreática, con una producción suficiente de enzimas digestivas por las células acinares pancreáticas, sin obstrucción del conducto que proporcione un flujo adecuado del jugo pancreático y una mezcla adecuada del jugo pancreático con los alimentos ingeridos. El fracaso en cualquiera de estos pasos puede resultar en una insuficiencia pancreática exocrina, que es causa frecuente de mala digestión y una de las principales complicaciones de la pancreatitis crónica, que conduce a esteatorrea (grasa en las heces), pérdida de peso y otras complicaciones relacionadas con la desnutrición, como la osteoporosis (9). El tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina comienza por evitar los hábitos tóxicos (dejar de fumar y el consumo de alcohol), la corrección dietética, y la terapia de reemplazo enzimático. La terapia de reemplazo de enzimas pancreáticas se administra por vía oral al menos desde el siglo XIX. Están disponibles enzimas digestivas de hongos, plantas y páncreas de animales (especialmente porcino), y en teoría, la simple adición de estas enzimas con las comidas pueden resolver la deficiencia y restaurar la absorción normal. Sin embargo, no se puede generalizar y debe hacerse un estudio individualizado para cada paciente (10).

La Aloe vera es muy conocida por sus propiedades medicinales. Esta planta es una de las fuentes naturales más ricas para la salud de los seres humanos, por la presencia de más de 200 sustancias biológicamente activas diferentes, muchas de las cuales son aportadas por el gel interior de las hojas, que incluyen actividades antibacterianas y antimicrobianas de los constituyentes no volátiles del gel de la hoja. A. vera tiene varias propiedades medicinales como antitumoral, antiartrítica, antirreumatoidea, y antidiabéticas. También se ha empleado para el estreñimiento, los trastornos gastrointestinales, y las deficiencias del sistema inmunológico. A. vera inhibe la vía de la ciclooxigenasa y reduce la producción de prostaglandina E2, que desempeña un papel importante en la inflamación. Contiene antraquinona (Aloína) y cromona (aloesina), que tienen actividad farmacológica para aliviar las respuestas inflamatorias en la enfermedad inflamatoria intestinal. La Aloína, presente en el gel, se metaboliza por la flora colónica para reactivar la Aloe-emodina, que es responsable de la actividad purgante. La Aloe-emodina también inhibe la migración de células de cáncer de colon mediante la regulación negativa de enzimas metaloproteasas y del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF). La A. vera contiene cinco fitoesteroles, que son capaces de reducir la acumulación de grasa visceral, e influyen en el metabolismo de la glucosa y los lípidos. Contiene cantidades sustanciales de antioxidantes incluyendo α-tocoferol (vitamina E), carotenoides, ácido ascórbico (vitamina C), flavonoides, taninos, y se ha sugerido que la acción antioxidante puede ser una propiedad importante en el tratamiento de diversos enfermedades (11).

Bibliografía:

  1. Pastorelli et al. (2013) Central role of the gut epithelial barrier in the pathogenesis of chronic intestinal inflammation: lessons learned from animal models and human genetics. Front Immunol. Sep 17; 4:280.
  2. Masri et al. (2015) Role of vitamins in gastrointestinal diseases. World J Gastroenterol May 7; 21(17): 5191-5209.
  3. Zhou et al. (2015) The Role of Immuno nutrients in the Prevention of Necrotizing Enterocolitis in Preterm Very Low Birth Weight Infants. Nutrients, 7: 7256-7270.
  4. Aggarwal et al. (2013) Curcumin: an orally bioavailable blocker of TNF and other pro- inflammatory biomarkers. British Journal of Pharmacology, 169: 1672–1692.
  5. Aggarwal1 and Harikumar. (2009) Potential Therapeutic Effects of Curcumin, the Anti- inflammatory Agent, Against Neurodegenerative, Cardiovascular, Pulmonary, Metabolic, Autoimmune and Neoplastic Diseases. Int J Biochem Cell Biol. 41(1): 40–59.
  6. Shoba et al. (1998) Influence of Piperine on the pharmacokinetics of Curcumin in animals and human volunteers. Planta Medica; 64: 353-356.
  7. Pachikian et al. (2010) Changes in Intestinal Bifidobacteria Levels Are Associated with the Inflammatory Response in Magnesium-Deficient Mice. The Journal of Nutrition. January 20.
  8. Trang et al. (2014) Pancreatic enzyme replacement therapy for pancreatic exocrine insufficiency in the 21st century. World J Gastroenterol September 7; 20(33): 11467-11485.
  9. Björn Lindkvist. (2013) Diagnosis and treatment of pancreatic exocrine insufficiency. World J Gastroenterol. November 14; 19(42): 7258-7266.
  10. Mario Roxas. (2008) The Role of Enzyme Supplementation in Digestive Disorders. Alternative Medicine Review Volume 13, Number 4.
  11. Radha and Laxmipriya. (2014) Evaluation of biological properties and clinical effectiveness of Aloe vera: A systematic review. J Tradit Complement Med. Dec 23;5(1):21-6.

A PROPÓSITO DE LOS PROBIÓTICOS Y PREBIÓTICOS.

Importancia de los probióticos y prebióticos para nuestra salud:

         En los últimos años, las ciencias relacionadas con la salud han puesto el foco sobre la microbiota que convive con nosotros, estableciendo las bases de nuestra relación con ella, así como la necesidad de mantener la buena “salud” de esa microbiota, pues está demostrado que en ello nos va también nuestra propia salud.

Esta microbiota está compuesta por microorganismos de todo tipo (bacterias, hongos, levaduras y virus), que interaccionan con nosotros pero también con otros microorganismos con los que establecen relaciones de competencia, simbiosis y antagonismo, y que van a determinar consecuencias para nuestro organismo.

         Aunque hay presencia de microorganismos en muchos lugares, como los pulmones, la boca, la piel, la vagina, etc., la microbiota más estudiada es la del intestino. En él  hay gran cantidad de microorganismos de cientos de especies diferentes, muchas de las cuales aún no hemos podido cultivar in vitro, pero que gracias a modernas técnicas de identificación mediante ADN, sabemos que están. Sin embargo, identificar los beneficios que suponen para nosotros y nuestra salud es muy complicado (1). Los estudios comparativos de la microbiota intestinal de sujetos enfermos y sanos, han permitido relacionar más de 25 enfermedades o síndromes con un microbioma intestinal alterado. Desde enfermedades gastrointestinales como el síndrome de intestino irritable, o el cancer colorrectal, a enfermedades metabólicas e incluso a enfermedades como el Alzheimer, trastornos del espectro autista, el síndrome de fatiga crónica, el Parkinson, o enfermedades autoimmunes como la artritis reumatoidea y la esclerosis múltiple. Las enfermedades más estudiadas en su relación con la microbiota intestinal son la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes mellitus de tipo  II (2). Y aunque no está claro si las alteraciones en la microbiota son la causa o la consecuencia de estas enfermedades, se cree que la manipulación de la microbiota puede ayudar a prevenir e incluso a tratar la enfermedad.

         Sabemos que algunas bacterias intestinales tienen capacidad para metabolizar algunos compuestos que están en nuestra alimentación (y que nosotros somos incapaces de hacerlo) y producir otros compuestos que luego nosotros vamos a utilizar como nutrientes muy importantes. Un ejemplo es la producción de algunos ácidos grasos de cadena corta, como el butirato (3), a partir de fibras alimentarias no digeribles por el hombre, como la inulina, y que son de gran importancia para la nutrición y viabilidad de las células del epitelio intestinal (colonocitos, enterocitos, etc.) y cuyo déficit se han relacionado con diversas patologías intestinales incluido el cáncer.

         Otro ejemplo muy interesante, es la metabolización de las isoflavonas fitoestrogénicas de origen vegetal por la microbiota para originar equol, una molécula biosimilar a los estrógenos y que en la mujer que alcanza el climaterio va a compensar los efectos provocados por la caída en la producción de estrógenos, pero que también se le suponen efectos protectores frente a tumores hormono dependientes, puesto que hay una gran correlación entre las poblaciones consumidoras de este tipo de isoflavonas y la baja incidencia de estos tumores (4).

         Un efecto benéfico muy importante para nuestra salud, es la competencia que tiene la microbiota sobre microorganismos patógenos y los patobiontes que colonizan nuestro intestino, causando inflamación, diarreas, y enfermedades con fatales consecuencias. Las causas que originan las alteraciones en la microbiota simbionte para que se produzca la invasión de patógenos o el sobrecrecimiento de patobiontes, son: el consumo de antibióticos, de antiinflamatorios no esteroideos, de terápias que suprimen la producción de ácido, y la edad (5, 6). Está comprobado que los daños que provocan estas disbiosis, pueden revertir con un tratamiento basado en incorporar a nuestro tracto digestivo una gran cantidad de bacterias probióticas. Son varias las especies bacterianas que han demostrado combatir el sobrecrecimiento de Clostridium difficile (el patobionte más estudiado) en el intestino, así como el efecto favorable para nuestra salud. Es pues, práctica habitual el tomar preparados que contengan una mezcla de varias cepas probióticas de diferentes especies que hayan demostrado en los ensayos su eficacia.

         Otra de las vías de investigación relacionada con las bacterias probióticas, es el efecto favorable que tienen sobre ella y sobre su implantación en el epitelio intestinal, unos nutrientes denominados prebióticos. Estos estudios están poniendo de manifiesto la influencia negativa de las dietas occidentales sobre la microbiota intestinal, cuando se comparan con las dietas de poblaciones más tradicionales (7), y también la posibilidad de tratar las patologías causadas por las disbiosis intestinales mediante el uso combinado de probióticos y prebióticos (8). Muchos de los prebióticos que se están identificando son móleculas no digeribles por nuestro sistema digestivo (9). Diferentes polisacáridos, como la inulina, y oligosacaridos como los FOS (fructooligosacáridos) derivados de ella, son los más estudiados y empleados en los suplementos alimenticios y en los tratamientos probióticos acompañando a las bacterias, en lo que se empieza a denominar como tratamientos simbióticos.

         Éste simbiótico en el cual, además de estar presentes 11 cepas de diferentes especies con demostrada eficacia probiótica, se ha incluido una dosis de FOS, para incrementar la capacidad de los probióticos para implantarse y desarrollarse en el epitelio intestinal. Según las revisiones y tratados que actualmente se consideran dotados de suficiente evidencia científica, están indicados en el tratamiento de las disbiosis que afectan a distintas patologías intestinales, como la colitis ulcerosa, el síndrome de Crohn, el intestino irritable, o las diarreas infecciosas (10). Así mismo, parece haber evidencia de la eficacia de tratar algunas alteraciones metabólicas, como la obesidad, la diabetes mellitus de tipo II, las dislipidemias, etc. También existe una buena evidencia sobre la relación de la microbiota intestinal con el sistema psiconeuroinmunoendocrinológico (11), por lo que se incrementan enormemente las posibles indicaciones de los simbióticos como un tratamiento de base para alcanzar el máximo beneficio a la hora de implementar cualquier tratamiento para la salud.

Referencias bibliográficas:

1.- Hevia A, and cols.  2014. Intestinal dysbiosis associated with systemic lupus erythematosus. mBio 5(5):e01548-14.

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3.- Tojo R. and cols.  2014. Intestinal microbiota in health and disease: Role of bifidobacteria in gut homeostasis. World J Gastroenterol. 7; 20(41): 15163-15176.

4.- Rafii F., 2015. The Role of Colonic Bacteria in the Metabolism of the Natural Isoflavone Daidzin to Equol. Metabolites, 5, 56-73.

5.- Kamada N. and cols.  2013. Control of Pathogens and Pathobionts by the Gut Microbiota. Nat Immunol.; 14(7): 685–690.

6.- Bibbò S. and cols.  2014. Role of Microbiota and Innate Immunity in Recurrent Clostridium difficile Infection. J.  Immunol. Res., Article ID 462740, 8 pages.

7.- De Filippoa C. and cols. 2010. Impact of diet in shaping gut microbiota revealed by a comparative study in children from Europe and rural Africa. Proc. Natl. Acad. Sci. 17, vol. 107.  no. 33. 14691–14696.

8.- Tavares S. and cols.  2013. Intestinal microbiota; relevance to obesity and modulation by prebiotics and probiotics. Nutr Hosp.; 28(4):1039-1048.

9.- Corzo N. and cols. 2015. Prebióticos; concepto, propiedades y efectos beneficiosos. Nutr Hosp.; 31(Supl. 1): 99-118.

10.- Olveira Fuster G. y González-Molero I. 2007.  Probióticos y prebióticos en la práctica clínica. Nutr Hosp.; 22(Supl. 2): 26-34.

11.- Tlaskalova-Hogenova H. and cols. 2011. The role of gut microbiota (commensal bacteria) and the mucosal barrier in the pathogenesis of inflammatory and autoimmune diseases and cancer: contribution of germ-free and gnotobiotic animal models of human diseases. Cellular & Molecular Immunology 8, 110–120.

A PROPÓSITO DE LOS ADAPTÓGENOS

Las plantas consideradas “adaptógenas”, un término usado para describir las hierbas que mejoran la energía física y capacidad atlética, aumentan la inmunidad contra resfriados y las infecciones y aumentan la capacidad sexual y la fertilidad.

Esta combinación de remedios y hierbas especiales de los diferentes saberes médicos de nuestro planeta producen una gran resistencia corporal contra el estrés y aumentan la fortaleza. Este producto es especialmente beneficioso para aquellas personas que son muy sensibles a la sobrecarga tensional, emocional e inmunodepresión.

CORDYCEPS (Cordyceps sinensis)

Cordyceps sinensis es un recurso natural que se ha utilizado ampliamente como un tónico y suplemento saludable por los pacientes mayores con mala salud, especialmente en China y otros países asiáticos. Posee diversas actividades biológicas gracias  a numerosos componentes bioactivos como cordicepina, polisacáridos, ergosterol, manitol y adenosina, entre otros. Se han demostrado diversas acciones farmacológicas de estos constituyentes fitoquímicos, como antitumoral, hepatoprotector, nefroprotector, efecto antiinflamatorio y antioxidante,  y con propiedades antiapoptóticas. Muchos de ellos son modificadores de la respuesta biológica y activan nuestro sistema inmunológico para una multitud de funciones defensivas. Sus efectos inmunomoduladores están asociados con la actividad antitumoral de algunos componentes, como cordicepina, adenosina, exopolisacáridos, cordiglucanos, y saponinas de monosacáridos.

Para resumir, el efecto de C. sinensis puede ser causado por un solo ingrediente activo o por la acción combinada de muchos agentes activos que existen en el extracto (1).

 ASHWAGANDHA (Withania somnifera).

Ashwagandha se utiliza como remedio casero en la India, donde lo consideran como el mejor tónico para los ancianos y los niños, y como afrodisíaco por los jóvenes. Los datos científicos apoyan la conclusión de que Ashwagandha es un potente tónico regenerador (Rasayana del Ayurveda), debido a sus múltiples acciones.  Los componentes fito-químicos biológicamente activos de Withania somnifera incluyen alcaloides, lactonas esteroideas y saponinas. Son agentes adaptogé-nicos antiestrés, tienen acciones farmacológicas inmunomoduladoras, efectos antitumorales, son neuroprotectores y útiles en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, Huntington, demencia senil y la enfermedad de Alzheimer, tienen efecto ansiolítico y mejoran los niveles de energía y la salud mitocondrial, son antiinflamatorios, antiartríticos y analgésicos, protegen contra las úlceras gástricas y otras enfermedades inducidas por el estrés, útiles en niños con déficit de memoria y en personas mayores con pérdida de memoria (2).

 

LÚPULO (Humulus lupulus)

El lúpulo, son los estróbilos, inflorescencias o “conos” resinosos de los individuos femeninos de las especies dioicas del Humulus lupulus L. (Fam. Cannabaceae. Los géneros Humulus L. y Cannabis L. son miembros de esta familia), y se utiliza en la actualidad principalmente por sus ácidos amargos y sus aceites volátiles aromáticos en la fabricación de cerveza. Además, las preparaciones de lúpulo se venden en tiendas de alimentos naturales y en las farmacias de Europa y EE.UU., por su efecto de tipo sedante, para el tratamiento de la ansiedad y el insomnio. Se supone que este efecto es debido a algunos ácidos amargos, como la humulona y la lupulona. El lúpulo mejora el tiempo total de sueño, la calidad  y la profundidad del sueño, y reduce el tiempo hasta quedar dormido. Más de mil fitoquímicos se han encontrado en el lúpulo, y se ha demostrado que contiene uno de los más potentes fito-estrógenos conocidos, la 8-prenylnaringenina, un flavonoide prenilado llamado vulgarmente hopeina (hops=lúpulo en inglés). Se ha visto que los extractos de lúpulo o sus compuestos tienen actividad antioxidante, antimicrobiana particularmente frente a bacterias Gram positivas, potencial actividad quimiopreventiva y citotóxica frente a algunos tipos de cancer, actividad antiinflamatoria por supresión de la transcripción del gen COX-2, y frente a algunos síntomas propios del climaterio, como los sofocos (3).

SCHIZANDRA (Schizandra chinensis)

 

Esta planta tiene muchas actividades biológicas incluyendo, simpaticomimética (estimulante), hepatoprotectora, antitóxica, anti-alergénica, antidepresiva, estimulante de la glucogénesis y efectos antioxidantes. Además, la schizandra es un tónico estimulante de la resistencia. Es un agente antifatiga, que posiblemente contribuye a acelerar los procesos de restauración dentro del cuerpo humano. Algunos de sus defensores dicen que cuanto mayor sea el grado de agotamiento, mayor es su efecto estimulante. La schizandra puede ser útil para la reversión de la depresión del sistema nervioso central, porque la depresión puede ser debida, en parte, al agotamiento adrenérgico tras el estrés psicogénico grave. Esta hierba también se está promoviendo por su efecto estimulante sobre el sistema nervioso sin ser excitatorio como la anfetamina o la cafeína. También puede desempeñar un papel en las enfermedades inflamatorias, mediante la inhibición de la cascada del ácido araquidónico schizandra protege el hígado y estimula el sistema inmune, dos papeles clave de un adaptógeno ideal (4).

 GUGGUL (Commiphora Mukul).

Es una de las más antiguas plantas ayurvédicas que fue descrita por primera vez hace cuatro mil años, y en los últimos 30 años el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la India ha financiado un programa de investigación para estudiar sus propiedades. Guggul es la goma de resina seca obtenida de la corteza del árbol del guggul, que contiene una mezcla de diterpenos, esteroles, esteroides, ésteres y alcoholes superiores. Los componentes activos de la planta son las esteronas Guggul, específicamente los estereoisómeros, guggul esterona E y Z. Estos esteroles vegetales tienen un alto grado de bioactividad en humanos, y se ha demostrado que afectan a muchos procesos biológicos. Cuando se toma por vía oral, guggul es curativo de la obesidad, disfunción hepática, tumores internos, llagas y úlceras malignas, molestias urinarias, fístulas anales, gusanos intestinales, leucoderma, edemas y parálisis repentinas. También se considera un tónico cardíaco. Se ha comprobado en estudios recientes que no activa los receptores de esteroides y que está desprovisto de cualquier actividad estrogénica, antiestrogénica, o progestacional. Sin embargo, estas guggul esteronas puras, tienen una pronunciada actividad hipolipidémica, y se ha demostrado que tiene propiedades anticancerígenas y antiinflamatorias muy importantes (5).

RHODIOLA (Rhodiola rosea)

 

Esta planta es eficaz en el tratamiento de la depresión leve a moderada y como adaptógeno en momentos de disminución del rendimiento tales como la fatiga y sensación de debilidad. Su mecanismo de acción en la depresión se piensa que es a través de aumentar beta-endorfinas, triptófano y serotonina en el cerebro. Rosiridin es el ingrediente bioactivo de Rhodiola rosea, que inhibe las monoaminas oxidasas A y B , por lo que puede ser eficaz en la depresión y en la demencia senil. Los efectos farmacológicos del extracto de Rhodiola rosea descritos en los estudios son: adaptogénico y protege del estrés; neuro-cardio-hepatoprotector; antioxidante; estimulante del sistema nervioso central, con efectos sobre la función cognitiva como atención, memoria y aprendizaje; anti-fatiga; antidepresivo y ansiolítico; normalizador endocrino; y aumenta la esperanza de vida.

Útil para su uso como estimulante contra la fatiga para pacientes que han sufrido estados de astenia y personas sanas que mostraron astenia durante períodos de alto esfuerzo mental o después del trabajo físico intenso. También se puede aplicar en los casos de enfermedades mentales, neurosis, trastornos neurótico-nerviosos borderline y psicopatías. En la práctica psiquiátrica, extractos de Rhodiola rosea se indican para la corrección de los efectos secundarios neurológicos asociados con el tratamiento psicofarmacológico, y por la intensificación y la estabilización de las remisiones de pacientes con esquizofrenia de tipo asténico y apático-abúlico (6,7).

BRAHMI (Bacopa monieri)

 

Bacopa monnieri (Fam. Scrophulariaceae), también conocidos como Brahmi, es una reputada hierba ayurvédica indicada para mejorar la memoria, la cognición y la salud cerebral, reduciendo el estres, la ansiedad y la depresión. Estas afirmaciones tradicionales han sido apoyadas por muchos estudios in vitro e in vivo, realizados utilizando el extracto de la planta o sus fitoquímicos purificados. Los más importantes son unas saponinas llamadas ‘bacósidos’, especialmente el Bacósido A (una mezcla de cuatro saponinas triglycosídicas), que han sido considerados como los principales componentes bioactivos responsables de los efectos cognitivos de B. monnieri. Es necesario que los bacósidos sean metabolizados previamente para que puedan atravesar la barrera hematoencefálica y ejercer su efecto. Otras actividades farmacológicas mostradas por B. monnieri incluyen antiepiléptico, ansiolítico, antidepresivo, sedante, antioxidante y actividad anti-inflamatoria. Se han propuesto diversos mecanismos de acción para sus efectos cognitivos incluyendo la inhibición de la acetilcolinesterasa, la reducción del β-amiloide, neuroprotección antioxidante, la modulación de neurotransmisores (acetilcolina, 5-hidroxitriptamina y dopamina), activación de la acetilcolin transferasa y el aumento del flujo sanguíneo cerebral (8).

YATAMANSI (Nardostachys jatamansi)

 

Nardostachys jatamansi (Fam. Valerianaceae) es originaria de las regiones del Himalaya en la India. En Ayurveda, sus raices son usadas como tónico y antiespasmódico, para tratar la histeria, la epilepsia y las convulsiones. Sus decocciones son usadas en desórdenes neurológicos, insomnio y desórdenes del sistema cardiovascular. Sus principales compuestos bioactivos son los sesquiterpenos (ácido Jatamánsico y Jatamansona) y lignanos presentes en las raíces de esta planta junto con un éster terpenoide, Nardostachysina I. Hasta la fecha se han llevado a cabo muchas investigaciones para evaluar N. jatamansi en el tratamiento de diversos trastornos neurológicos y cardiovasculares en diversos modelos animales y se utiliza ampliamente en formulaciones ayurvédicas. Se ha informado de que poseen actividad antidepresiva, anticonvulsiva, antiarrítmica, y poseen propiedades antioxidantes. También mejora el aprendizaje y la memoria, e incrementa la actividad de las aminas biogénicas (9).

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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4-  Alok, S., et al. (2014). Herbal antioxidant in clinical practice: A review.  Asian Pac J Trop Biomed. 4(1): 78-84.

5- Shishodia, S., et al. (2008). The Guggul for Chronic Diseases: Ancient Medicine, Modern Targets. Anticancer Res. 28: 3647-3664.

6- Qureshi, N. A., Al-Bedah, A. M., (2013). Mood disorders and complementary and alternative medicine: a literature review. Neuropsychiatr Dis Treat. 9: 639-658.

7- Panossian, A., et al., (2010). Rosenroot (Rhodiola rosea): traditional use, chemical composition, pharmacology and clinical efficacy. Phytomedicine. 17(7): 481-493.

8- Ramasamy, S., et al., (2015). In Silico and In Vitro Analysis of Bacoside A Aglycones and Its Derivatives as the Constituents Responsible for the Cognitive Effects of Bacopa monnieri. Plos One. May 12; 10(5).

9- Rasheed, A. S., et al., (2010). Evaluation of toxicological and antioxidant potential of Nardostachys jatamansi in reversing haloperidol-induced catalepsy in rats. Int. J. Gen. Med. May 26;3: 127-136.

 

CÚRCUMA + BOSWELLIA + PIMIENTA NEGRA

CURCUMA LONGA

            Curcuma longa es una hierba de la medicina tradicional China con una larga historia de uso como tratamiento para las enfermedades inflamatorias en China y el sudeste asiático. La curcumina es un nutracéutico descubierto hace unos dos siglos por Vogel y Pelletier, científicos de la Universidad de Harvard, en los rizomas de Curcuma longa. La FDA (Food and Drug Administration) ha declarado la curcumina como un nutraceutico “generalmente considerado como seguro” (GRAS), ya que a pesar de que exhibe una amplia variedad de actividades farmacológicas, se ha demostrado que es bastante segura en humanos. Los estudios han demostrado la seguridad de la curcumina a dosis de hasta 12 g/día durante 3 meses (1).

            La curcumina (diferuloilmetano) es una molécula altamente pleiotrópica, que ya en 1949 se demostró que presentaba actividad antibacteriana. Desde entonces, se ha comprobado que este polifenol posee actividades anti-inflamatoria, hipoglucemiante, antioxidante, cicatrizante de heridas, además de las antimicrobianas. Extensos estudios preclínicos en las últimas tres décadas han indicado el potencial terapéutico de la curcumina contra una amplia gama de enfermedades humanas. Algunos estudios clínicos se han ocupado de la farmacocinética, seguridad y eficacia de este nutracéutico. Algunos efectos prometedores se han observado en pacientes con diversas enfermedades inflamatorias como el cáncer, la artritis, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la enfermedad del intestino irritable, la pancreatitis, la úlcera gástrica, el vitiligo, la psoriasis, enfermedades cardiovasculares como el síndrome coronario agudo y la aterosclerosis, la diabetes y sus consecuencias, como la nefropatía diabética o la microangiopatía diabética, la nefritis lúpica, etc. La curcumina ha demostrado también protección contra las afecciones hepáticas, la exposición crónica al arsénico y la intoxicación por alcohol (1,2).

            Se ha demostrado que la curcumina puede modular múltiples vías de señalización celular. Sus acciones pleiotrópicas en humanos emanan de su capacidad para modular la expresión de numerosas moléculas de señalización tales como citoquinas pro-inflamatorias, proteínas apoptóticas, el factor nuclear κB (NF-κB), la ciclooxigenasa-2 (COX-2), la lipooxigenasa-5 (5LOX), factor de respuesta de fase aguda (STAT3), la proteína C reactiva, la prostaglandina E2 (PGE2), el antígeno específico prostático (PSA), moléculas de adhesión, fosforilasa quinasa, factor de crecimiento transformante-β (TGF-β), etc. (2,3).

            Se han realizado muchos estudios en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) para evaluar el potencial de la curcumina como un anti-inflamatorio sin efectos secundarios significativos. Encontraron que los extractos de cúrcuma podrían beneficiar a los pacientes con EII, mediante la reducción del transporte inapropiado en las células epiteliales intestinales y aumentando la actividad promotora de los genes de citoquinas anti-inflamatorias como la interleukina-10 (IL-10). También se encontró que la curcumina disminuye significativamente la infiltración de neutrófilos y la secreción de TNF-α. Los estudios sugieren que el tratamiento oral con curcumina disminuye los daños del colon y se asocia con supresión de la activación de NF-κB en la mucosa colónica y reducción de las reacciones inflamatorias, de la peroxidación lipídica, y de la muerte celular apoptótica. La curcumina inhibió significativamente la quimiotaxis de linfocitos polimorfonucleares (PMN) así como la quimiotaxis de los neutrófilos humanos mediada por IL-8. Y puede inhibir la angiogénesis mediada por el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) en las células endoteliales microvasculares intestinales humanas. Por lo tanto la curcumina puede representar un nuevo agente terapéutico dirigido a la activación endotelial en la EII (2,3).

            Como suele ser habitual con los productos naturales, sólo unos pocos estudios clínicos han sido publicados con curcumina en pacientes con osteoartritis (OA), informando de un efecto positivo sobre la reducción del dolor y la rigidez, así como de una mejora de la función articular. La curcumina también se ha probado en pacientes que padecían artritis reumatoide (AR), comprobando que presentaba muy buena eficacia, además de no provocar ningún evento adverso. Muchos estudios con animales y células in vitro y en pacientes con AR, han elucidado los efectos biológicos y los mecanismos moleculares de la curcumina en el tratamiento de la AR. El tratamiento con curcumina activó caspasa-3 y -9, reguló al alza Bax y a la baja Bcl-2 y Bcl-xL, y degradó la poli (ADP-ribosa) polimerasa (PARP) en los fibroblastos sinoviales de manera dependiente de la dosis, y también la supresión de la COX-2 con la inhibición de la síntesis de  PGE2  (4,5).

            Aunque en humanos no existen datos farmacocinéticos exhaustivos, los estudios demuestran que después de la administración oral de la curcumina se observa una baja biodisponibilidad, debido principalmente a su mala absorción, su rápido metabolismo y su rápida eliminación sistémica. No presentaba toxicidad relacionada con tratamientos de hasta 8 g/día, pero el gran volumen de curcuma fue inaceptable para los pacientes. Los estudios demostraron que después de la administración oral de 1 g/kg de curcumina en ratas, más del 75% de la curcumina se excreta en las heces y la cantidad detectada en la orina fue insignificante. Por lo general, la concentración sérica de curcumina alcanzó el máximo de 1 a 2 horas después de su ingesta oral y después se redujo en 12 horas. En otro estudio sólo detectaron curcumina en el suero de aquellos sujetos que se trataron con 10 y 12 g/día. La curcumina se metaboliza en el hígado, a través de la glucuronidación y la sulfatación. Los metabolitos de la curcumina como glucurónidos parece que carecen de cualquier actividad farmacológica. La eliminación sistémica de la curcumina es otro factor que contribuye a su baja biodisponibilidad. Se ha explorado cómo aumentar la biodisponibilidad de la curcumina mediante adyuvantes que pueden bloquear el metabolismo de la curcumina (6).

PIPER NIGRUM

            La piperina es un importante alcaloide vegetal obtenido de Piper nigrum L. y Piper longum L., ampliamente utilizado como condimento, especialmente en la India. En el campo farmacéutico, se sabe que la piperina posee actividad anti-inflamatoria, actividad antipirética, antifúngica,  antidiarreica, antioxidante, antitiroidea, antimutagénica, antitumoral, antidepresiva, analgésica,  hepatoprotectora, antihipertensiva, etc., y además, la piperina está validada científicamente como el primer promotor de la biodisponibilidad del mundo. Puede haber dos posibles mecanismos mediante los cuales la piperina actúa como biopotenciador: uno, promoviendo la rápida absorción de fármacos y nutracéuticos mediante cambios en la permeabilidad de las células epiteliales gastrointestinales; y dos, inhibiendo las enzimas metabólicas intestinales y hepáticas que participan en la biotransformación de fármacos y nutracéuticos (7).

            La piperina reduce la tasa de metabolismo de la curcumina y aumenta su absorción intestinal al aumentar el tiempo de residencia, alterar la dinámica de lípidos de membrana, así como alterar la conformación de las enzimas en el intestino. Por lo tanto la piperina ha demostrado ser un posible potenciador para aumentar la biodisponibilidad de fármacos hidrófobos como la curcumina. La piperina también inhibe las enzimas UDP-glucuroniltransferasas que catalizan la glucuronidación de la curcumina en el intestino y el hígado. Se estudió la combinación de la curcumina con la piperina en ratas y en humanos, y los estudios  demostraron que la administración concomitante de la curcumina con piperina produjo un aumento en la biodisponibilidad de la curcumina del 150% en ratas y del 2000% en el hombre (8).

BOSWELLIA SERRATA

            Durante siglos, la Boswellia serrata se ha empleado tradicionalmente en la medicina popular para el tratamiento de diversas enfermedades inflamatorias tópicas y sistémicas. Los estudios en animales y ensayos clínicos piloto apoyan el potencial del extracto de  Boswelia serrata (BSE) para el tratamiento de una variedad de enfermedades inflamatorias como la enfermedad inflamatoria  intestinal, artritis reumatoide, osteoartritis y asma. Por otra parte, en 2002 la Agencia Europea del Medicamento ha clasificado al BSE como un “medicamento huérfano” para el tratamiento del edema cerebral peritumoral que acompaña al glioma. Se espera que la administración del BSE sea asociada con una mejor tolerabilidad que la de los anti-inflamatorios no esteroideos (AINE).

            Hasta hace poco, los efectos farmacológicos del BSE se atribuían principalmente a la supresión de la formación de leucotrienos a través de la inhibición de la enzima 5-lipoxigenasa (5-LO) por los ácidos boswéllicos, ácido 11-ceto-β-boswéllico (KBA), ácido acetil-11-ceto-β-boswéllico (AKBA) y ácido β-boswéllico (BA). Uno de los requisitos previos más importantes para obtener los efectos antiinflamatorios del BSE in vivo es tener suficiente absorción y biodisponibilidad de estos ingredientes activos. Sin embargo, después de la administración oral de la BSE, sólo se observaron concentraciones muy bajas de KBA y de AKBA en plasma, mientras que había niveles 100 veces mayores del AB. En estudios in vitro, se ha comprobado que AKBA es el inhibidor más eficaz de la activación de NF-κB, pero la absorción de AKBA es tan baja, que se cree que las actividades antiinflamatorias del BSE dependen de los otros ácidos boswéllicos. Actualmente, la inhibición de la catepsina G (CATG) y la prostaglandina E sintasa microsomal (mPGES)-1 por el AB es considerado el principal modo de acción de la BSE (9).

            Recientemente, se aisló del BSE el acetato de incensol, un diterpeno de tipo cembrano. Se encontró que el acetato de incensol tambien posee propiedades antiinflamatorias, atenuando la expresión de TNF-α, IL-1b, IL-6 y PGE2 en monocitos periféricos humanos, de una manera dependiente de la concentración. Además, el acetato de incensol inhibió la expresión del ARN mensajero (ARNm) de TNF-α e IL-1b, lo cual indica una actividad de este producto sobre la regulación de la expresión de los genes implicados en la inflamación.

            A la vista de las propiedades anti-inflamatorias del BSE, se han realizado estudios clínicos con pacientes afectados de EII, demostrandose una buena eficacia en la enferemedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la colitis colagenosa, comparable a la de ciertos fármacos empleados en las EII, como la prednisolona, mesalazina y sulfasalazina.

            Los ácidos boswéllicos, podrían alcanzar concentraciones suficientemente altas en el lumen intestinal, y podrían actuar como inhibidores de la 5-LO, inhibiendo la síntesis de leucotrienos B4 (LTB4). Sin embargo, el papel de los leucotrienos en la EII esta siendo cuestionado, ya que aunque los leucotrienos están elevados en la mucosa intestinal de pacientes con EII, la inhibición de la síntesis de leucotrienos con inhibidores selectivos de la 5-LO no produce beneficio terapéutico.

            Por otra parte, hay un creciente reconocimiento de que la activación endotelial es un componente determinante de la respuesta inflamatoria en los pacientes con EII. Una consecuencia importante de la activación endotelial es el incremento de la expresión de glicoproteínas que regulan la adhesión de leucocitos a la superficie de las células endoteliales y por lo tanto regulan el reclutamiento de leucocitos en el tejido inflamado. En estudios con EII experimental, se encontraron dramáticamente reguladas al alza las moléculas de adhesión VCAM-1, ICAM-1 y P-selectina en las células endoteliales.

            Estudios in vitro sugieren que la activación de NF-κB es un paso crítico en la patogénesis de la EII, y este aumento de la actividad de NF-κB se observó en pacientes con la enfermedad de Crohn. La activación del NF-κB en la EII también se asoció con altos niveles de citoquinas pro-inflamatorias en los macrófagos, como la IL-1, IL-6 y TNF-α. Por otra parte, el BSE suprimió completamente la expresión de VCAM-1 e ICAM-1 inducida por TNF-α en las células endoteliales microvasculares humanas (10).  Se ha observado un aumento de la expresión de ICAM-1 en la mucosa intestinal de EII activamente inflamada, lo que estuvo en línea con los niveles séricos elevados de ICAM-1 y VCAM-1 en pacientes con EII activa. La ICAM-1 hace que los leucocitos se adhieran y migren más allá de la pared endotelial de los vasos. Estudios en modelos animales y un estudio de intervención humana han demostrado que el bloqueo de ICAM-1 inhibe la inflamación intestinal.

Del mismo modo, el bloqueo de NF-κB en modelos animales abolió la colitis experimental. Y también se observó una atenuación de los síntomas de EII asociados con una disminución en los leucocitos circulantes y adherentes. Por lo tanto, se puede concluir que la inhibición de la activación de los leucocitos y/o la regulación a la baja de la ICAM-1 puede representar un importante mecanismo de acción del BSE en el tratamiento de la EII en los seres humanos, donde el AKBA presenta la mayor actividad inhibidora.

            En la medicina ayurvédica tradicional de la India, el BSE se ha utilizado durante siglos para tratar enfermedades artríticas. Varios ensayos clínicos piloto han evaluado los efectos de la BSE en pacientes con artrosis, encontrando mejoras estadísticamente significativas en el dolor y la función física en comparación con placebo. Por otra parte, un estudio reciente con BSE enriquecido con 30% de AKBA, se encontró que inhibe la enzima degradante del cartílago metaloproteasa 3 (MMP-3) en el fluido sinovial de pacientes con OA. El BSE redujo el dolor y mejoró la función física de manera significativa en pacientes con OA, y puede mejorar la salud de las articulaciones mediante la reducción de la degradación enzimática de cartílago. En estudios con modelo animal de artritis, el BSE presentó efectos positivos, reduciendo el número total de leucocitos en el fluido sinovial y mejorando síntomas como la cojera o el dolor local.

            Los inhibidores de la CATG tienen potencial en el tratamiento de ciertos trastornos inflamatorios tales como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfisema, lesión por reperfusión, psoriasis y artritis reumatoidea. Se ha observado que los ácidos boswéllicos suprimen potentemente la actividad de CATG de forma competitiva y reversible, ya que se unen potentemente al sitio activo del enzima, suprimiendo su actividad proteolítica.   Por otra parte, los ácidos boswélicos inhiben la quimioinvasión de neutrófilos activados mediada por CATG en humanos. Por último, la administración del BSE redujo significativamente la actividad CATG en sangre humana ex vivo versus placebo. En conclusión, CATG es un objetivo funcional y farmacológicamente relevante de los ácidos boswéllicos, y esta interferencia con la CATG podría explicar algunos de las actividades anti- inflamatorias de la BSE en la OA y la AR (9).

            Recientemente se ha encontrado que los ácidos boswéllicos suprimen la transformación de PGH2 a PGE2 mediada por la enzima inducible mPGES-1 en la membranas microsomales, de forma reversible e independiente de la concentración de sustrato. En particular, el BA (el mayor ácido boswéllico presente en BSE, y que alcanza mayor concentración en el plasma humano) fué asociado con la más potente supresión de PGE2 (11).

            Según estos hallazgos, se puede pensar que los efectos beneficiosos del BSE observados en modelos animales artríticos, así como en estudios clínicos de OA y AR, están relacionados con la interferencia con la síntesis de PGE2 debido a la inhibición directa de mPGES-1. Además, el BSE bloquea específicamente la síntesis de PGE2,  y por lo tanto no interfiere con la síntesis in vitro e in vivo de otros eicosanoides producidos por la COX que pueden tener importantes funciones fisiológicas (PGI2, tromboxano) o anti-inflamatorias (PGD2). Parece razonable sugerir que CATG y mPGES-1 son las principales dianas farmacológicas de los ácidos boswéllicos, especialmente del BA, y que el BSE puede representar un candidato prometedor para el tratamiento anti-inflamatorio de OA y RA, sin ejercer los graves efectos adversos asociados con los AINE y los corticosteroides.

REFERENCIAS

  

  1. GUPTA S. C. et al., (2013) Therapeutic Roles of Curcumin: Lessons Learned from Clinical Trials. The AAPS Journal,; Vol. 15, No. 1, January. 
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  1. HENROTIN Y. et al., (2013) Curcumin: a new paradigm and therapeutic opportunity for the treatment of osteoarthritis: curcumin for osteoarthritis management. SpringerPlus; 2: 56.
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LA CALCIFICACIÓN VASCULAR

El envejecimiento es un proceso fisiológico normal, que se ve acelerado por diversos factores anómalos, sobre los cuales podemos intervenir con una correcta nutrición ortomecular. En este sentido, el proceso de envejecimiento que afecta a las arterias (la arterioesclerosis progresa transformando unas arterias flexibles en la juventud en una especie de tubos rígidos como de uralita), depende principalmente del depósito de fosfato cálcico o hidroxiapatita en la matriz extracelular de la musculatura lisa arterial. La alta incidencia de la mortalidad cardiovascular, en parte es debida a la calcificación de las grandes arterias, incluida la aorta. Este proceso que afecta a la población normal, es particularmente agresivo en la población afectada de enfermedad renal crónica (1,2).

Actualmente, no hay terapia que revierta la calcificación arterial, y sólo hay tratamientos que pueden atenuar su progresión, basados en reducir determinados factores de riesgo como los niveles de calcio o fosfato en sangre, utilizando agentes quelantes. Un estudio reciente ha concluido que el magnesio puede ser más eficaz que estos agentes quelantes a la hora de frenar el avance de la calcificación arterial (3).

Diversos estudios científicos han comprobado que una carencia de magnesio provoca un incremento de la velocidad de depósito de fosfato cálcico en las arterias. Se pensó que el papel del magnesio para frenar la deposición de hidroxiapatita era pasivo y de tipo fisicoquímico, sin embargo, un estudio ha demostrado que la acción del magnesio es activo. Se ha visto que las células musculares lisas de la arteria aorta, cuando tienen altos nives de calcio y fosfato, y  carencia de magnesio sufren una alteración en la expresión de determinados genes y comienzan a comportarse como osteoblastos, es decir, como células generadoras de hueso, creando una trama extracelular de proteinas generadoras de hueso como osteocalcina y la BPM-2 (bone morphogenetic protein o proteina morfogenética osea), y que aceleran la deposición de fosfato cálcico (4,5).

Los nuevos hallazgos han demostrado que el magnesio tiene el potencial para contrarrestar los procesos moleculares asociados a la calcificación vascular y que el transportador de magnesio TRPM7 juega un papel decisivo. El magnesio regula negativamente la calcificación vascular y la diferenciación osteogénica de las células musculares lisas arteriales, mediante el incremento de la actividad del receptor TRPM7 e incrementando la expresión de proteinas anticalcificación, incluyendo osteopontina y BMP-7. (6)

1.- Noordzij, M., et al.: Progression of aortic calcification is associated with disorders of mineral metabolism and mortality in chronic dialysis patients. Nephrol Dial Transplant (2011) 26: 1662–1669.

2.- Disthabanchong, S., et al.: Vascular calcification in chronic kidney disease: Pathogenesis and clinical implication. World J Nephrol  (2012) 6; 1(2): 43-53.

3.-  De Schutter, T.M., et al.: Effect of a magnesium-based phosphate binder on medial calcification in a rat model of uremia. Kidney International (2013) 83, 1109–1117.

4.- Louvet, L., et al.: Magnesium prevents phosphate-induced calcification in human aortic vascular smooth muscle cells. Nephrol Dial Transplant (2013) 28: 869–878.

5.- Louvet, L., et al.: Characterisation of calcium  phosphate crystals on calcified human aortic vascular smooth muscle cells and potential role of  magnesium. PloSONE (2015) 10(1): e0115342.doi:10.1371/journal.pone.0115342.

6.- Montezano, A.C., et al.:  Vascular smooth muscle cell differentiation to an osteogenic phenotype involves TRPM7 modulation by magnesium. Hypertension (2010); 2: 453–462.

A PROPÓSITO DEL COLÁGENO

Aproximadamente, entre el 25 y el 35% de las proteínas del cuerpo son colágeno. Desde hace años se sabe que con el paso del tiempo perdemos colágeno y se ha identificado la intensidad de esta pérdida con una mayor velocidad de envejecimiento, con una mayor incidencia sobre la pérdida de cartílago en las articulaciones, y también sobre la pérdida de tersura de la piel.

El tratamiento tradicional se ha basado en preparados a base de cartílago de tiburón, colágeno e hidrolizados de colágeno, o tratamientos con glucosamina o condroitina, entre otros. Todos ellos han sido sometidos a exhaustivos estudios clínicos, que no han sido capaces de concluir si son eficaces o no, para incrementar la síntesis de colágeno.

Recientes estudios sobre nuestro metabolismo de los aminoácidos, han aportado luz a este problema, ya que se ha descubierto que a la lista de aminoácidos esenciales (los que no somos capaces de sintetizar y debemos tomar con la dieta) había que añadir algunos otros, debido a que no somos capaces de sintetizarlos en la cantidad que precisamos para cubrir nuestras necesidades de biosíntesis proteica.

Uno de estos aminoácidos es la glicina, del cual tenemos unas necesidades diarias de unos 15 ó 16 gramos, ya que participa en la síntesis de diferentes sustancias además del colágeno, como las purinas, el glutation, o la propia utilización de la glicina como neurotransmisor. Sin embargo, se ha visto que entre la síntesis endógena y el aporte de una nutrición estandar, estamos cubriendo tan sólo unos 6 gramos. Por tanto, tenemos un déficit de unos 10 gramos al día, que deberíamos aportar mediante suplementos (1, 2).

Precisamente, la glicina es un aminoácido muy importante para la síntesis de la molécula de colágeno, puesto que debido a su pequeño tamaño la permite adoptar la estructura en hélice alfa, y por esto, cada 3 posiciones de la cadena peptídica encontramos una glicina.

Otros dos aminoácidos importantes por su frecuente presencia en el colágeno, son lisina y prolina, los cuales una vez incorporados en la proteína, sufren una hidroxilación. La hidroxilisina y la hidroxiprolina establecen uniones por puentes de hidrógeno que estabilizan y consolidan la triple hélice del colágeno. Las enzimas hidroxilasas que catalizan estas transformaciones en la lisina y la prolina, tienen en su centro activo una molécula de hierro. Y la vitamina C actúa como cofactor necesario en la reacción de hidroxilación (3).

El magnesio es un elemento de reconocida importancia en la síntesis de proteínas. El silicio también es importante para estabilizar la triple hélice de colágeno mediante el establecimiento de enlaces con grupos hidroxilo de las fibras (4). De esta manera se consiguen unas fibras de colágeno más resistentes.

Con la intención de incrementar al máximo la síntesis de colágeno funcional, es decir, tanto la síntesis de la proteína como su posterior proceso de maduración, es importante un producto que destaque por la presencia de glicina a la dosis fisiológica máxima, como aminoácido clave para la síntesis de colágeno. Arginina, otro de los aminoácidos considerados no esenciales, pero que tras recientes investigaciones se ha comprobado que también es necesario un aporte nutricional (5), y que además sirve como precursor en la síntesis de prolina. También aporta lisina, que como hemos visto es, junto a la prolina, otro aminoácido de gran importancia para la síntesis del colágeno y su posterior maduración. Junto a estos tres aminoácidos, la fórmula se completa con vitamina C y hierro, necesarios para la hidroxilación de lisina y prolina, y silicio. Estos elementos de la fórmula ayudan a mejorar la maduración del colágeno hasta alcanzar la configuración funcional óptima. Y finalmente, el magnesio, un elemento que en la nutrición actual es de una escasez alarmante, y que es de notoria importancia en la síntesis de proteínas.

Referencias:

 

  • De Paz Lugo, P. (2006). Estimulación de la síntesis de colágeno: Posible tratamiento de enfermedades degenerativas mediante la dieta. Tesis doctoral. Universidad de Granada.
  • Meléndez-Hevia, E. et al., (2009). A weak link in metabolism: the metabolic capacity for glycine biosynthesis does not satisfy the need for collagen synthesis. Journal of Biosciences, vol. 34, pp. 853-872.
  • Kelly L. G. and Ronald T. R. (2010) Prolyl 4-hydroxylase. Crit Rev Biochem Mol Biol. April ; 45(2): 106–124.
  • Jugdaohsingh R. Silicon and bone health. (2007) J Nutr Health Aging ;11:99 –110.
  • Cheung, C.W., Cohen, N.S. & Raijman, L. (1989) Channeling of urea cycle intermediates in situ in permeabilized hepatocytes. J. Biol. Chem. 264, 4038–4044.

A PROPÓSITO DEL DHA

A pesar de que las autoridades sanitarias (según el REGLAMENTO (UE) Nº 432/2012) sólo aceptan que los omega 3 EPA y DHA (eicosapentaenoico y docosahexaenoico) contribuyen al funcionamiento normal del corazón, y además, que el DHA (pero no el EPA) contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro y al mantenimiento de la visión en condiciones normales, podemos asegurar, apoyándonos en los miles de estudios publicados y en la opinión de muchos científicos, que complementar nuestra nutrición con suplementos de DHA nos va a ayudar a mejorar en todos los aspectos relacionados con nuestra salud (1).

De especial relevancia es el hecho de que cuando comienza a formarse el cerebro en un feto, ese tejido comienza a acumular DHA procedente de la madre y durante toda la vida mantenemos en el cerebro una gran cantidad de DHA (2,3). Un inadecuado suministro de DHA en estos momentos del desarrollo fetal, especialmente en el último trimestre de embarazo, acarreará nefastas consecuencias para la salud del bebé, especialmente a nivel de neurodesarrollo, como puede ser el caso de los niños nacidos prematuros si no reciben un adecuado suministro de DHA (4). Hay muchas evidencias científicas que relacionan los niveles de este ácido graso poliinsaturado con el correcto neurodesarrollo, el buen funcionamiento cerebral y un saludable neuroenvejecimiento. Se ha señalado relación de la baja ingesta de DHA con enfermedades y síndromes que afectan al cerebro (1), como el Alzheimer y las demencias, el parkinson, la esclerosis multiple, la epilepsia, los ictus, la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, los trastornos por déficit de atención e hiperactividad, o el autismo. Sin embargo, los más escépticos no aceptan esto, debido a que no hay grandes estudios doble ciego controlados con placebo. Pero hay que pensar en la dificultad de realizar estos estudios por su elevado coste.

Actualmente se conoce la influencia del DHA en la regulación de la inflamación, que nuestras células ponen en marcha en su intento por recuperar la homeostasis que han perdido como consecuencia de alguno de los muchos procesos que pueden alterarla. Que los omega 3, y en especial DHA, tienen efecto antiinflamatorio, se conoce desde hace bastante tiempo, pero los mecanismos moleculares íntimos que conducen a este efecto, han comenzado a descubrirse hace poco más de una década. Ahora sabemos que el DHA se transforma mediante reacciones enzimáticas en moléculas de gran potencia llamadas docosanoides (5).

El docosanoide más documentado es la Neuroprotectina D1, abreviado NPD1 (6). Se ha comprobado que la NPD1 puede modular la respuesta inflamatoria en todas sus fases, disminuyendo la producción de moléculas proinflamatorias (prostaglandinas, leucotrienos, tromboxanos, etc.), modulando la activación de células defensivas (linfocitos, macrófagos, etc.) y mediando la expresión de algunos genes, interactuando con determinados factores nucleares. Un ejemplo es el bloqueo de la apoptosis de células cerebrales tras el proceso de isquemia/reperfusión que acontece después de un ictus, en el cual la NPD1 actúa bloqueando la expresión de genes pro-apoptosis y promoviendo la expresión de genes anti-apoptosis (7,8). Aunque es también enorme el interés con el que se estudia la acción de la NPD1 en los procesos neurodegenerativos, como el Alzheimer, en los que se evidencia un freno importante en la evolución de los mismos cuando se comienza el tratamiento de forma precoz (9,10).

Son muchos los docosanoides que se han descubierto y aún continúan identificandose, y tienen algunas otras acciones interesantes, como interactuar con receptores de cannabinoides, lo que implica que muchos de los beneficios que aporta el DHA son debidos a las acciones de estos derivados (11). Todos los docosanoides comparten el hecho de actuar en cantidades muy pequeñas, en el rango de micro o nanogramos, mientras que la ingesta de DHA requiere de uno o más gramos diarios para mantener los niveles de los tejidos. Esto nos lleva a considerar algo importante, que es que el DHA se conserva en determinados tejidos para hacer que esos tejidos funcionen muy bien y no tengan problemas, por eso se conserva principalmente en el cerebro y la retina, dos tejidos muy importantes para nuestra supervivencia (2). El otro tejido importante donde se conserva el DHA es el reproductor, espermatozoides y óvulos lo necesitan y su carencia se relaciona con problemas de fertilidad (12).

El DHA es un producto con unas características especiales, diseñado para alcanzar la máxima absorción y biodisponibilidad. Para ello, se ha purificado el DHA a partir de aceite de pescado procedente de anchoa. Un pez pequeño, que ocupa un lugar basal en la cadena trófica marina, gracias a ello no acumula metales pesados, a diferencia de otros grandes depredadores como el atún. Además, es un pez que vive en corrientes marinas de agua fría y limpia que sólo encuentran lejos de la costa.

Se trata de un DHA que se ha esterificado enzimáticamente en un triglicérido, porque nuestro sistema digestivo lo procesa mejor y así se maximiza su absorción.

El producto DHA, contiene una cantidad de EPA residual muy reducida, inferior al 5%, lo cual también es importante para asegurar la máxima biodisponibilidad del DHA, porque EPA compite por la absorción y biodisponibilidad con el DHA (2).

Además, la alta concentración del DHA permite alcanzar los 1000 mg de DHA en cada cápsula. Esta cantidad nos permite alcanzar un grado de suplementación excelente con tan sólo ingerir una cápsula diaria. Aunque dependiendo de las necesidades y bajo consejo de un profesional, se puede aumentar la ingesta diaria hasta cuatro cápsulas o más.

REFERENCIAS:

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