Autor - Paco Arce

El magnesio es imprescindible en nuestra nutrición

El magnesio contribuye a: el equilibrio electrolítico y al funcionamiento normal de los músculos, del sistema nervioso y a la función psicológica normal; el metabolismo energético normal y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga; el mantenimiento de los huesos y dientes en condiciones normales; la síntesis proteica normal y al proceso de división celular (1).El óxido de magnesio (inorgánico), que todavía se usa con frecuencia en los suplementos, pero que es bastante insoluble y, por lo tanto, apenas absorbible, es una de las formas de obtener magnesio con peor biodisponibilidad. Para aportar 100 mg de magnesio, un complemento necesita 170 mg de óxido de magnesio (aporta un 60%) y se absorben entre 5 y 10 mg (5% al 10%). El óxido y las diferentes sales, como sulfato, carbonato y fosfato de magnesio son las que provocan más diarrea, cuando se quiere aportar dosis altas de magnesio elemental.

El citrato de magnesio se absorbe de cuatro a cinco veces más que el óxido de magnesio, que es una de las sales con peor biodisponibilidad. Un complemento que aporte 100 mg de magnesio elemental, necesita contener 600 mg de citrato de magnesio (aporta un 17%), pero se absorben aproximadamente unos 45 mg (45%). Además, el citrato de magnesio produce menos molestias gastrointestinales que el óxido de magnesio cuando se necesita una alta dosis de magnesio elemental (2).

La importancia del magnesio para nuestra salud, nos ha animado a comercializar el bisglicinato de magnesio. A diferencia de las sales de magnesio, como gluconato, lactato o citrato, en las que el magnesio se absorbe a través de los canales iónicos que comparte con otros cationes, el bisglicinato de magnesio se absorbe por otros mecanismos más eficaces utilizados por los aminoácidos, lo que garantiza una mayor absorción. La tasa de absorción del bisglicinato de magnesio es 2,2 veces mejor que el citrato de magnesio (3).

Pero en el metabolismo hay una enorme interrelación entre unos nutrientes y otros, y es sabido que hay algunos elementos y moléculas que pueden aumentar la absorción, la biodisponibilidad y/o las acciones metabólicas del magnesio, lo cual justifica el empleo de combinaciones con esos nutrientes para optimizar la suplementación de este elemento tan importe para nuestra salud. Se han seleccionado cuatro nutrientes que cumplen el criterio mencionado, boro, vitamina B6, vitamina D y selenio.

Boro (4): Estudios en animales y humanos han observado que el boro es un elemento traza esencial para la salud, aunque aún no se ha encontrado una función claramente definida. Estudios con animales superiores han encontrado que un pequeño suplemento de boro induce cambios bioquímicos y funcionales beneficiosos, particularmente para el crecimiento y salud ósea, la función cerebral y la regulación de la respuesta inflamatoria. En los humanos, la ingesta de 1-6 mg/día ha demostrado un efecto beneficioso sobre la salud ósea y cerebral.

La privación de boro afecta al metabolismo del calcio, pero también a las concentraciones de otros elementos minerales asociados a la formación, diferenciación y actividad de los osteoblastos y osteoclastos, como por ejemplo el magnesio, potasio, cobre o zinc, y algunos estudios indican que el boro promueve la eficacia de algunas hormonas relacionadas con el metabolismo óseo. En otros estudios, se ha comprobado que el suplemento de boro es beneficioso para la salud ósea cuando existe deficiencia de vitamina D.

Se ha demostrado que el boro aumenta la eficacia de los suplementos de estrógenos sobre la calidad ósea, tanto en ratas como en humanos. La combinación de boro y 17β-estradiol, versus cualquiera de estos solo, también mejora notablemente la absorción de calcio, fósforo y magnesio, y la retención de calcio y magnesio. Además, esta combinación también aumenta la concentración de la vitamina D en el suero. Hay evidencia de que otras hormonas también mejoran su función cuando se suplementa con boro, como la insulina, la progesterona y la hormona tiroidea.

Los suplementos de boro tienen efecto beneficioso sobre la función del sistema nervioso central, y ancianos con baja ingesta de boro presentan electroencefalogramas con alteraciones similares a las que se encuentra en casos de desnutrición o en casos de toxicidad por metales pesados. Estas alteraciones se han asociado a reducción del rendimiento de tareas de vigilancia y psicomotoras (somnolencia), y a problemas en la memoria. En ratas, se ha demostrado que una dieta baja en boro altera su composición mineral cerebral y su comportamiento es menos activo, y un incremento de omega 3 en su dieta revierte el efecto del déficit de boro.

La suplementación con boro también afecta a las células sanguíneas involucradas en la respuesta inmune o inflamatoria, aumentado el número de glóbulos blancos, con mayor porcentaje de neutrófilos polimorfonucleares y un porcentaje reducido de linfocitos. También se ha visto en estudios con ratas, que el déficit de boro produce cambios en los niveles de las citoquinas inflamatorias. Por otra parte, se han demostrado mejoría en pacientes con osteoartritis suplementados con 6 mg/día de boro, que refieren mejoría de la hinchazón, del movimiento y del dolor articular.

Los estudios en humanos y animales sugieren que el boro tiene un papel en el mantenimiento de la integridad estructural y/o función de las membranas celulares. Parece que sus efectos pueden deberse a que forma complejos con compuestos orgánicos como fosfoinosítidos, glicoproteínas y glicolípidos de las membranas, que podrían actuar como quelantes de calcio y/o como modificadores del metabolismo redox, afectando a la integridad y función de la membrana. Por lo tanto, un nivel bajo de boro puede dañar las funciones de importantes receptores celulares y la transducción de las señales.

El descubrimiento de que el boro cambia la capacidad de algunas hormonas para realizar sus acciones apoya la hipótesis de que afecta a los receptores de membrana o a la transducción de la señal. La privación de boro disminuye la sensibilidad a la insulina, aumenta la necesidad de vitamina D para prevenir problemas óseos, reduce la eficacia de la tiroxina, y la capacidad de unión de la progesterona a su receptor de membrana del ovocito se reduce marcadamente.

Otra prueba de que el boro tiene su acción a nivel de la membrana celular es que el magnesio, que afecta a la función de la membrana, influye en la respuesta a la privación de boro. Por ejemplo, el déficit de boro aumentó el porcentaje de calcio dietético en la orina en mujeres postmenopáusicas deficientes en magnesio, y aumentó la calcitonina sérica en hombres y mujeres mayores con deficiencia de magnesio. Así pues, el nivel de magnesio en la dieta influye en el impacto del nivel de boro dietético en la salud.

Vitamina B6 o piridoxina: El papel fisiológico del magnesio es exclusivamente intracelular. Durante un déficit de magnesio, puede producirse una reducción del magnesio intracelular sin alteración del magnesio en el plasma. Diferentes estudios han demostrado que el suplemento de piridoxal tiene un efecto sinérgico sobre el suplemento de magnesio. La vitamina B6 tiene un papel fundamental en el transporte activo de aminoácidos y minerales a través de las membranas celulares, ya que puede formar quelatos no cargados de metales alcalinos, así como quelatos más complejos de metales y aminoácidos (5).

La piridoxina juega un papel central en el metabolismo del sistema nervioso. La dopamina, norepinefrina, serotonina, ácido gamma aminobutírico y taurina, así como los esfingolípidos y poliaminas, son sintetizadas por enzimas dependientes de piridoxina. Tres de ellos, ácido glutámico descarboxilasa, 5-hidroxitriptófano descarboxilasa y ornitina descarboxilasa son cruciales y pueden explicar la mayor parte de los defectos neurológicos debidos a la deficiencia de piridoxina en animales.

Dada la importancia de la dopamina y serotonina en el control del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides, la piridoxina tiene gran importancia en el control de este eje y las hormonas dependientes de él, como las tiroideas y la melatonina, cuya síntesis se reduce cuando hay déficit de piridoxina y vuelve a recuperarse cuando se suplementa con ella (6).

Un suplemento de piridoxina tiene un efecto beneficioso sobre la utilización de magnesio, y se puede esperar que una deficiencia de esta vitamina exacerbe la depleción de magnesio. Muchas funciones metabólicas, como el metabolismo de las proteínas, requieren tanto magnesio como piridoxina. Se ha observado una relación de estos nutrientes con disfunción neurológica, por ejemplo, en el autismo. La deficiencia de cualquiera de estos nutrientes puede afectar al éxito reproductivo, así como al crecimiento y desarrollo de la descendencia.

La deficiencia de vitamina B6 está asociada con la pérdida de magnesio celular. El agotamiento del magnesio celular en los tejidos, como el corazón y el riñón, podría estar involucrado en el inicio de la lesión celular que es seguida por la calcificación de las áreas dañadas y la necrosis del tejido. Los suplementos de magnesio son un medio eficaz para aumentar el magnesio cardiaco, prevenir el aumento de calcio en el corazón y mejorar la salud cardiovascular.

La falta de magnesio o piridoxina promueve el desarrollo de cálculos renales. La deficiencia de magnesio provoca un aumento de calcio en el riñón, y la deficiencia de piridoxina conduce a una mayor absorción intestinal de oxalato. Estas, junto a otras alteraciones, son causa de nefrolitiasis (7).

Se ha encontrado déficit de magnesio en mujeres con síndrome de tensión premenstrual, que puede deberse a baja ingesta/absorción o aumento de la excreción renal. Estas pacientes se quejan de tensión nerviosa, por lo que el estrés puede ser responsable de la depleción de magnesio. El estrés estimula la secreción de glucocorticoides que disminuyen la absorción intestinal de magnesio, y de mineralocorticoides que aumentan su excreción renal.

La deficiencia de magnesio produce algunas alteraciones que pueden explicar los síntomas: un agotamiento selectivo de la dopamina cerebral, unos niveles elevados de aldosterona debidos a hipertrofia glomerular de la corteza suprarrenal, e hiperplasia del aparato yuxtaglomerular del riñón que genera retención de líquidos. Se ha encontrado evidencia del efecto sinérgico de un suplemento diario de magnesio y vitamina B6, en el alivio de los síntomas del síndrome premenstrual (8).

Vitamina D: En los últimos años se ha puesto de manifiesto que el calcitriol (el 1,25 dihidroxicolecalciferol es la forma activa de la vitamina D) juega un papel importante en la modulación de la actividad inmune. La deficiencia de vitamina D se ha asociado con un aumento en el riesgo de padecer algunas enfermedades o en su empeoramiento, como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide o la enfermedad inflamatoria intestinal. Por el contrario, la suplementación generalmente se ha demostrado que es beneficiosa (9).

Sin embargo, la vitamina D se ha asociado típicamente con el metabolismo óseo, desempeñando un papel clave en la absorción y el metabolismo del calcio, el fosfato y el magnesio. Se ha comprobado que la absorción de magnesio aumenta linealmente cuando la ingesta se suplementa con vitamina D. La excreción de magnesio por la orina no se vio incrementada, por lo que la retención de magnesio también aumenta linealmente con la ingesta de vitamina D. Los niveles del calcio y el magnesio en el plasma no se alteran, por lo que hay que aceptar que la vitamina D colabora en el incremento de los niveles intracelulares de magnesio (10).

Selenio: Mantener una concentración fisiológica de magnesio extra e intracelular es importante para la función de más de 300 sistemas enzimáticos y los posteriores procesos biológicos y fisiológicos. El riñón es el principal órgano responsable de la regulación del equilibrio de magnesio. El magnesio plasmático se ultra-filtra a través de los glomérulos y alrededor del 80% se reabsorbe pasivamente en el túbulo proximal y la rama ascendente del asa de Henle. El resto se reabsorbe de forma activa en el túbulo contorneado distal.

Esta reabsorción activa se realiza por el receptor de potencial transitorio de tipo melastatina 6 (TRPM6), que es un canal catiónico crucial en la homeostasis del magnesio. Las mutaciones en TRPM6 causan hipomagnesemia con hipocalcemia secundaria, y ratones con deficiencia de TRPM6 no son embrionariamente viables.

Las células del túbulo contorneado distal contienen gran cantidad de mitocondrias, para producir el ATP que necesita el canal TRPM6 para funcionar, lo que genera un alto estrés oxidativo. Se ha identificado la metionina sulfóxido reductasa B1 (MsrB1), una proteína asociada a TRPM6 que ejerce principalmente su función durante el estrés oxidativo. MsrB1 es una seleno-proteína (necesita selenio para ser activa) que reduce la oxidación que se produce en una metionina del dominio α-quinasa de la TRPM6. Esta actividad es necesaria para evitar la inactivación de TRPM6 a causa del estrés oxidativo, lo que conduciría a una hipomagnesemia (11).

 

Bibliografía:

  1. Agostini, C. y cols. (EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies) (2010) Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to magnesium. EFSA Journal;8(10):1807.
  2. Shechter M. y cols. (2012) Comparison of magnesium status using X-ray dispersion analysis following magnesium oxide and magnesium citrate treatment of healthy subjects. Magnesium Research; 25 (1): 28-39.
  3. Supakatisant C. & Phupong V. (2015) Oral magnesium for relief in pregnancy-induced leg cramps: a randomised controlled trial. Maternal & Child Nutrition. Apr;11(2):139-45.
  4. Nielsen, F.H. (2008) Is boron nutritionally relevant? Rev. Apr;66(4): 183-91.
  5. Abraham, G. E., y cols. (1981) Effect of Vitamin B-6 on Plasma and Red Blood Cell Magnesium Levels in Premenopausal Women. Annals of Clinical and Laboratory Science, Vol. 11, No. 4.
  6. Dakshinamurti, K. y cols., Neuroendocrinology of Pyridoxine Deficiency. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, Vol. 12, pp. 189-193.
  7. Kubena, K. S. y cols. (1988) Growth and Development in Rats and Deficiency of Magnesium and Pyridoxine. Journal of the American College of Nutrition, Vol. 7, No. 4,317-324.
  8. De Souza, M. C., y cols. (2000) A Synergistic Effect of a Daily Supplement for 1 Month of 200 mg Magnesium plus 50 mg Vitamin B6 for the Relief of Anxiety-Related Premenstrual Symptoms: A Randomized, Double-Blind, Crossover Study. Journal of Women’s Health & Gender-Based Medicine, Volume 9, Number 2.
  9. Goldsmith, J. R. (2015) Vitamin D as an Immunomodulator: Risks with Deficiencies and Benefits of Supplementation. Healthcare, 3, 219-232.
  10. Pointillart A., y cols. (1995) Effects of dietary vitamin D on magnesium absorption and bone mineral contents in pigs on normal magnesium intakes. Magnes Res. Mar;8(1):19-26.
  11. Cao G., y cols. (2010) Methionine Sulfoxide Reductase B1 (MsrB1) Recovers TRPM6 Channel Activity during Oxidative Stress. The Journal of Biological Chemistry. 285, NO. 34, pp. 26081–26087.

A propósito de la OSTEOARTRITIS y CARTÍLAGO ARTICULAR

LA OSTEOARTRITIS:

La osteoartritis (OA) es la enfermedad articular más común en los paises desarrollados, y frecuente causa de incapacidad crónica, normalmente por OA de rodilla y/o cadera. Su coste económico es muy elevado, por el tratamiento y por la pérdida de productividad laboral. Su prevalencia sigue aumentando a causa de ciertos factores, como la obesidad y el envejecimiento de la población (1). Los factores de riesgo asociados con la OA se dividen en: personales y articulares. Los personales incluyen edad, sexo, obesidad, genética, raza y dieta. Los articulares son las lesiones, el nivel de actividad física, la ocupación laboral y la fuerza muscular. La edad, el sexo, la ocupación laboral, el peso, o la actividad física, son claves para el desarrollo de la OA, mientras que el peso y la dieta influyen en su progresión.

Algunos factores no son modificables, como la edad y el sexo. La mujer tiene más riesgo de sufrir OA de rodilla y cadera, y más tras la menopausia. El cambio hormonal, y la pérdida de volumen y de resistencia a las tensiones biomecánicas del cartílago, son posibles causas. Entre los modificables, el sobrepeso es clave en el desarrollo de OA de rodilla, pero menos para la de cadera. La obesidad esta creciendo mucho en los paises desarrollados, y la probabilidad del obeso de padecer OA de rodilla es siete veces mayor (2), por el efecto mecánico local del aumento de carga, y por el efecto sistémico proinflamatorio de las adipocitoquinas de la grasa.

La ocupación laboral y la actividad física también son modificables. Por ejemplo, la carga articular repetida por trabajar arrodillado y en cuclillas, está asociada con mayor riesgo de OA de rodilla; y levantar cargas o permanecer en pie prolongadamente, se ha asociado con la OA de cadera. Por el contrario, una actividad física adecuada y mantener un estilo de vida activo, incluido el caminar, es beneficioso para la OA. Sin embargo, la mayoría de las personas con OA de rodilla no cumplen con las pautas de actividad física recomendadas.

 

EL CARTILAGO ARTICULAR:

El cartílago articular hialino es un tejido constituido por una pequeña cantidad de células aisladas (condrocitos) y gran cantidad de material extracelular. Es avascular, no inervado, no calcificado, altamente especializado, y se caracteriza por unas propiedades biomecánicas únicas. Su nutrición se realiza por difusión de los nutrientes desde el líquido sinovial y las zonas adyacentes del hueso hasta los condrocitos, gracias a los movimientos de compresión y recuperación a que se ve sometido el cartílago durante el ejercicio. Por eso, un cartílago articular dañado, necesita de un ejercicio moderado para favorecer su recuperación (3, 4).

Las propiedades viscoelásticas del cartílago (firmeza y flexibilidad), se derivan de la estructura de su matriz extracelular (MEC), compuesta principalmente por colágeno y el proteoglicano (PG) altamente sulfatado denominado agrecano, el cual es retenido en el cartílago por su unión a otro glicosaminoglicáno (GAG) no sulfatado, el ácido hialurónico o hialuronano (HA). También hay otras proteínas en menor cantidad, pero de gran importancia en la regulación de la homeostasis del cartílago. La síntesis de la MEC del cartílago requiere la expresión de genes específicos en el condrocito, que está muy regulada por sus propios componentes. En condiciones normales, hay un equilibrio entre la degradación y la síntesis de la MEC, que se rompe en situaciones patológicas.

El colágeno es una proteína de gran importancia para el mantenimiento de la homeostasis del cartílago articular, y cuando se reduce su cantidad, se produce un aumento en la degradación del cartílago. En situaciones patológicas, se produce un aumento en la degradación del colágeno, que unido a su reducida síntesis por carencias nutricionales, va a condicionar un incremento en la velocidad de destrucción del cartílago y en la alteración del hueso subcondral. Como ya es conocido, una intervención nutricional con ciertos aminoácidos (glicina, lisína y arginina) a dosis máximas fisiológicas, permite el incremento de la síntesis de colágeno en el condrocito, y frenar la progresiva pérdida de cartílago articular.

Los PGs son macromoléculas complejas formadas por un núcleo proteico al que se unen largas cadenas de polisacáridos denominados GAGs, como el condroitín sulfato (el más abundante), el queratán sulfato y el dermatán sulfato, que están formados por una cadena larga y no ramificada, de unidades repetidas de polisacáridos. El 80-90% de los PG son grandes y se denominan agrecanos debido a sus propiedades de agregación. En el extremo N-terminal de la proteína central, se produce la unión específica al HA, formando un complejo agrecano-HA.

El HA es un GAG de alto peso molecular, que alterna de forma repetida unidades de N-acetilglucosamina (GlcNAc) y ácido glucurónico (GlcUA). Se sintetiza en la membrana plasmática del condrocito, por la enzima hialuronano sintasa (HAS), que lo deposita en la MEC a través de un poro en la membrana celular. Debido al papel crítico del HA en la retención del agrecano, se estudia la regulación de la actividad de la HAS por factores de crecimiento, citoquinas y hormonas. Se ha comprobado que algunos azúcares aumentan la expresión de la HAS, y aumentan la síntesis de HA. El nivel de los precursores UDP-GlcNAc y UDP-GlcUA influye en la cantidad de HA sintetizado, y además influye en la regulación de la transcripción del gen HAS. Pero tanto la manosa como la glucosamina incrementan la expresión del gen HAS de forma muy superior a los precursores.

La OA se caracteriza por la destrucción irreversible del cartílago articular y la erosión ósea, inducida por citoquinas proinflamatorias, por ejemplo, interleuquina 1 (IL-1), interleucina 6 (IL-6) y factor de necrosis tumoral α (TNF-α). Estos mediadores aumentan la síntesis de colagenasa o metaloproteinasa de matriz (MMP) y la degradación del colágeno tipo II, y disminuyen la síntesis de inhibidores de colagenasa, colágeno y proteoglicanos (5).

En la OA, los componentes de la MEC son degradados enzimáticamente. Las agrecanasas, son las enzimas que rompen específicamente un enlace en el núcleo del agrecano, y se cree que son las enzimas más críticas y tempranas en la degradación de la MEC del cartílago, tanto en condiciones fisiológicas como patológicas. Las colagenasas, también llamadas metaloproteinasas, son las enzimas responsables de degradar el colágeno, y también juegan un papel importante en la destruction del cartílago en la OA. Las hialuronidasas son las enzimas que rompen el hialuronano en pequeños fragmentos.

Cuando las articulaciones pierden completamente el cartílago, el hueso crece para tratar de reparar el daño. Sin embargo, el hueso crece anormalmente y en lugar de mejorar las cosas las empeora, haciendo la articulación dolorosa y limitando su capacidad de movimiento (6).

 

COMPLEMENTO NUTRICIONAL PARA LA OSTEOARTRITIS

Aún no se ha logrado una cura para la OA, y su tratamiento es principalmente paliativo, dedicado al alivio de los síntomas y a retrasar el deterioro del cartílago. La recomendación de intervenciones no farmacológicas, como la pérdida de peso, el ejercicio, etc., y los tratamientos farmacológicos como paracetamol, antiinflamatorios no esteroideos, etc., son lo más frecuente, pero se necesitan tratamientos alternativos seguros y eficaces,

Ante la ausencia de cura de una patología crónica como la OA, se refuerza la importancia de la prevención, la cual podría ser abordada desde la nutrición, la cual proporciona más beneficios de salud a largo que a corto plazo, ya que sus efectos producen leves beneficios que se suman día tras día. Además, los mecanismos que degradan el cartílago son múltiples y algunos compuestos nutricionales, como los extractos de plantas, contienen muchos compuestos activos que actúan en diferentes vías. Otro atractivo de la nutrición para tratar la OA es su seguridad, ya que las intervenciones farmacológicas a largo plazo se asocian con efectos adversos (7).

La combinación de sulfato de glucosamina (SG) y condroitín sulfato (CS) es un suplemento habitual en el tratamiento sintomático de la OA. La glucosamina es un componente básico para la biosíntesis de GAGs, HA y PGs, que intervienen en la formación del cartílago de las superficies articulares, y los tendones, ligamentos, y el líquido sinovial. La función principal del GS para detener o revertir la degeneración de las articulaciones afectadas por OA, se basa en su capacidad para estimular la biosíntesis de los GAGs y del HA que forman los PGs de la matriz del cartílago. Por su parte, el CS es una clase crítica de GAG necesario para la formación de los PGs del cartílago articular, y ya se absorba intacto o fragmentado en sus componentes, también proporciona sustratos para la formación de la matriz del cartílago, como ácido glucurónico y N-acetilgalatosamina. Son muchos los estudios que han demostrado los efectos favorables del GS y el CS, tanto en la reducción del dolor como en la mejora de la movilidad cuando se administran a pacientes con degeneración articular por OA (8).

Entre los tratamientos conservadores de la rodilla afectada por OA, se incluye desde hace mucho tiempo la inyección intraarticular de hialuronano (HA) para restaurar sus niveles reducidos. Se ha comprobado que este HA previene la desnaturalización del cartílago protegiendo su capa externa, reduce la inflamación sinovial y promueve su metabolismo normalizando el líquido sinovial, aumenta la densidad de condrocitos, y disminuye el dolor agudo reduciendo los niveles de sustancias inflamatorias como la prostaglandina E2. Por lo tanto, se sabe que HA tiene una fuerte relación con la salud de la articulación de la rodilla (9).

Más recientemente se ha incorporado el HA a los suplementos orales, con buena eficacia sobre síntomas como el dolor. Al igual que ocurre con el CS, el HA de alto peso molecular tiene dificultad para ser absorbido por el epitelio intestinal, y aunque se ha demostrado que la microbiota intestinal (Lactobacillus y Bifidobacterium) metaboliza las fibras de HA rompiendolo en pequeños fragmentos que pueden ser absorbidos, se prefiere poner en los suplementos un HA de bajo peso molecular. Se ha visto en estudios experimentales, que el HA oral se une a un receptor intestinal (Toll-like receptor-4, TLR-4), lo que aumenta la producción de interleuquina-10 (IL-10), una citocina antiinflamatoria, incrementa la expresión del supresor de la señal de la expresión de citoquinas 3 (SOCS3) y disminuye la de la pleiotrofina. Estos efectos conducen a reducir la inflamación y el dolor de la OA (9).

Los extractos de plantas medicinales se utilizan por vía oral desde antiguo en el tratamiento de la OA, y aunque sus mecanismos de acción no se han dilucidado por completo, sus interacciones con mediadores inflamatorios, radicales libres y enzimas que degradan cartílago, proporcionan un fundamento para su uso en la OA. Son muchos los estudios científicos que avalan la eficacia de los extractos herbales en patologías inflamatorias degenerativas como la OA, pero también destacan por su seguridad, ya que no producen efectos secundarios de importancia (6).

 

            Harpagophytum procumbens (harpagofito) es una planta medicinal aprobada por la Comisión Alemana E para el tratamiento de enfermedades degenerativas del sistema musculoesquelético. Estudios in vitro mostraron actividad condroprotectora, mediante disminución de la síntesis de mediadores inflamatorios como TNF-α e IL-1β, y la inhibición de las metaloproteinasas y elastasa de la matriz. Estudios clínicos en humanos mostraron que 50-60 mg de harpagosidos diarios, mejoraban significativamente el cuadro clínico de sujetos con osteoartritis de rodilla y cadera en términos de dolor, limitación de movimiento y crepitación articular (5).

 

            Uncaria tomentosa (uña de gato) ha sido ampliamente utilizada para el tratamiento de la artritis reumatoide y otras enfermedades inflamatorias por sus potentes efectos anti-inflamatorios. Contiene varias clases de metabolitos, como alcaloides, polifenoles, glucósidos, triterpenos y saponinas, aunque su principal alcaloide es la mitrafilina, que es capaz de inhibir la liberación de las interleucinas 1α, 1β, 4, 17 y del TNF-α, moléculas clave en la respuesta inflamatoria, pero su actividad antiinflamatoria es debida a varios metabolitos actuando sinérgicamente. Recientemente se ha demostrado que U. tomentosa modula la señalización purinérgica mediante la inhibición de la enzima ectonucleósido trifosfato difosfohidrolasa (E-NTPDasa), lo que reduce las concentraciones de nucleótidos y modula la respuesta inflamatoria, inmunitaria y el dolor (10).

 

            Rheum palmatum (ruibarbo) es una planta medicinal tradicional en la medicina China, cuyos componentes medicinales son varias antraquinonas, entre ellas una de las más importantes es la reína, la cual presenta una potente acción anti-inflamatoria, gracias a la cual se ha empleado con éxito en la OA. Además, la reína es el metabolito activo de la diacereína, un fármaco empleado en el tratamiento de la OA, y cuenta con muchos estudios sobre su mecanismo de acción. Se ha observado que es condroprotectora y que incrementa la síntesis de hialuronano por las células sinoviales. Previene la destrucción del cartílago mediante la reducción de las citoquinas pro-inflamatorias como la IL-1β, y se ha observado que también reduce la producción de radical superóxido por los neutrófilos. Además, la reína inhibe la expresión de las metaloproteasas que degradan el colágeno, protegiendo al cartílago del deterioro (11).

 

            Boswellia serrata se ha utilizado para la artritis desde la antigüedad en la India, y hay estudios de alta calidad en personas con osteoartritis, en los que B. serrata mejoró ligeramente el dolor y la función (6). Sus resinas contienen varios ácidos boswellicos,  como el ácido acetil-ceto-beta-boswéllico, que es un potente inhibidor de la vía de la 5-lipoxigenasa, un enzima clave en la biosíntesis de leukotrienos a partir del ácido araquidónico en la cascada inflamatoria celular, y tiene propiedades anti-inflamatorias. Estudios clínicos han demostrado alivio del dolor y mejoras en la rigidez y la función articular, que pueden ser debidas a una reducción de la expresión de las metaloproteasas que degradan el cartílago. Además, con un nivel de efectos adversos igual que placebo (12).

 

            Curcuma longa. El ingrediente activo es el diferuloilmetano, un pigmento fenólico amarillo conocido como curcumina, que tiene una acción beneficiosa en varias patologías (diabetes, cáncer, inflamación, estrés oxidativo) por su capacidad para influir en varias vías de señalización. En estudios de artritis experimentales y clínicos, se ha demostrado que mejora la inflamación articular y periarticular disminuyendo la activación del factor nuclear kappa-B (NF-κB), lo que reduce la producción de citocinas proinflamatorias, la COX-2, o el ligando activador del receptor del NF-κB (RANKL), lo que reduce el daño articular de forma comparable a la prednisona y betametasona. La cúrcuma se ha utilizado en la artritis en combinación con extractos de otras plantas como la boswellia o el gengibre, obteniendo resultados muy satisfactorios (5).

 

            Piper nigrum. La piperina ha demostrado ser un potenciador que aumenta la biodisponibilidad de moléculas hidrófobas como la curcumina, ya que reduce la rapidez con que se metaboliza y mejora su absorción intestinal, aumentando el tiempo de residencia, y alterando la dinámica de lípidos de membrana y la conformación de las enzimas intestinales.  La piperina inhibe la glucuronidación de la curcumina en el intestino y el hígado. Los estudios demostraron que la administración concomitante de la curcumina con piperina produjo un aumento en la biodisponibilidad de la curcumina del 150% en ratas y del 2000% en el hombre (13).

 

            Metilsulfonilmetano (MSM)  es un nutracéutico que se utiliza para el tratamiento de la OA, aunque normalmente se usa combinado con otros agentes anti-artríticos como la glucosamina, la condroitina o la Boswellia. El MSM inhibe la actividad transcripcional del NF-κB en linfocitos B activados, y evita la degradación del inhibidor del NF-κB. El NF-κB es responsable de la expresión de genes que codifican citoquinas pro-inflamatorias. El MSM inhibe la transcripción de mRNA para IL-1, IL-6, y TNF-α, y reduce la producción de estas citoquinas. También disminuye la expresión de la óxido nítrico sintasa inducible (iNOS) y la ciclooxigenasa-2 (COX-2), reduciendo la producción de agentes vasodilatadores como el óxido nítrico (NO) y prostanoides. El NO modula el tono vascular y regula la activación de los mastocitos, por lo que MSM puede inhibir la acción de los mastocitos en la inflamación, y con la reducción de las citoquinas y agentes vasodilatadores, inhibir el flujo y el reclutamiento de células inmunes a los sitios con inflamación local (14).

Las vitaminas tienen efectos beneficiosos en la OA gracias a sus propiedades antioxidantes. Por lo general, la mayoría de las especies reactivas de oxígeno (ROS) se neutralizan por enzimas como la superóxido dismutasa, la catalasa y la peroxidasa o por pequeñas moléculas antioxidantes como el glutatión. Sin embargo, en la OA se producen grandes cantidades de ROS, que contribuyen a la degradación del cartílago, inhibiendo su síntesis, o activando las enzimas que lo degradan, y la capacidad antioxidante de las células puede ser insuficiente (7). El estudio de Framingham encontró una reducción en el riesgo de progresión de la OA y la pérdida de cartílago en las personas con la ingesta de vitamina C más alta. El ácido ascórbico es también un cofactor necesario para las prolil y lisil hidroxilasas, enzimas cruciales en la síntesis de colágeno, además incrementa los niveles de mRNA del  colágeno, del agrecano y la α-prolyl 4-hidroxilasa, lo cual aumenta la síntesis de proteoglicanos y de proteínas en los condrocitos articulares.

 

            La vitamina D es necesaria para el metabolismo óseo, y la fisiopatología de la OA afecta al hueso periarticular. El estudio de Framingham encontró en los pacientes con niveles séricos más bajos de vitamina D, un riesgo de progresión de OA tres veces mayor, así como pérdida de espacio articular y crecimiento de osteofitos. Mujeres con fracturas osteoporóticas tienen mayor riesgo de OA de cadera cuando sus niveles séricos de vitamina D3 son más bajos. Además, la expresión de los receptores de vitamina D está aumentada en condrocitos humanos con OA. Por lo tanto, los niveles subóptimos de vitamina D pueden afectar el metabolismo óseo y predisponer a OA (7).

El estrés oxidativo parece ser uno de los principales factores causales de la OA. Las especies reactivas de oxígeno, como el radical superóxido, el radical hidroxilo y el peróxido de hidrógeno, son capaces de dañar numerosos componentes de la articulación, incluyendo colágeno, proteoglicanos e hialuronano. Afortunadamente, existen varias defensas antioxidantes para proteger los tejidos contra el estrés oxidativo, formadas por enzimas antioxidantes, como superóxido dismutasa, catalasa, glutatión peroxidasa, glutatión reductasa y glutatión-S-transferasa, las cuales precisan de algunos oligoelementos como cofactores, como el selenio, el manganeso, el cobre o el zinc (15). Se ha comprobado que los cartílagos y líquidos sinoviales de las articulaciones afectadas por OA tienen niveles menores de estas defensas antioxidantes que los de articulaciones sanas (16).

 

            Boro. Estudios epidemiológicos, informes de casos clínicos y estudios controlados en animales y humanos, han mostrado que el boro es un tratamiento seguro y eficaz para la OA. En áreas con baja ingesta de boro, aumenta la incidencia de OA, y se ha visto un nivel de boro menor en las cabezas del fémur, los huesos y el líquido sinovial de los pacientes con OA comparado con los individuos sin OA. Estudios experimentales en ratas artríticas sugieren que el boro reduce las enzimas de la respuesta inflamatoria y tiene un efecto inmunomodulador beneficioso. Un ensayo doble ciego de boro frente a placebo indicó que la administración de boro podría mejorar los síntomas en personas con OA y artritis reumatoide. En un estudio reciente, tras la administración boro a pacientes con OA, el dolor disminuyó fuertemente, la rigidez articular desapareció y se mejoró la movilidad y la flexibilidad. Además, se encontraron pruebas de que el boro podría tener un doble papel como agente antiinflamatorio y antioxidante, y con efecto beneficioso sobre el metabolismo lipídico (17).

 

REFERENCIAS:

 

  1. Plotnikoff R. y cols. (2015) Osteoarthritis prevalence and modifiable factors: a population study. BMC Public Health 15:1195.
  2. Ackerman I. y Osborne R. (2012) Obesity and increased burden of hip and knee joint disease in Australia: Results from a national survey. BMC Musculoskeletal Disorders, 13:254.
  3. Vega J. A., y cols. (2002) Bioquímica y biología del cartílago articular. Revista de Ortopedia y Traumatología; 5:391-400.
  4. Forriol F. (2002) El cartílago articular: aspectos mecánicos y su repercusión en la reparación tisular. Revista de Ortopedia y Traumatología; 5:380-390.
  5. Dragos D. y cols. (2017) Phytomedicine in Joint Disorders. Nutrients, 9, 70.
  6. Cameron M. y Chrubasik S. (2015) Oral herbal therapies for treating osteoarthritis. The Cochrane Database of Systematic Reviews. July 07.
  7. Ameye L.G. y Chee W.S. (2006) Osteoarthritis and nutrition. From nutraceuticals to functional foods: a systematic review of the scientific evidence. Arthritis Research and Therapy; 8(4): R127.
  8. Kelly G.S. (1998) The Role of Glucosamine Sulfate and Chondroitin Sulfates in the Treatment of Degenerative Joint Disease. Alternative Medicine Review. 3(1): 27-39.
  9. Oe M. y cols. (2016) Oral hyaluronan relieves knee pain: a review. Nutrition Journal. 15:11.
  10. Castilhos L.G., y cols. (2015) Effect of Uncaria tomentosa extract on purinergic enzyme activities in lymphocytes of rats submitted to experimental adjuvant arthritis model. BMC Complementary and Alternative Medicine 15:189.
  11. Tamura T. y cols. (2001) Rhein, an active metabolite of diacerein, down-regulates the production of pro-matrix metalloproteinases-1, -3, -9 and -13 and up-regulates the production of tissue inhibitor of metalloproteinase-1 in cultured rabbit articular chondrocytes. Osteoarthritis and Cartilage 9, 257–263.
  12. Sengupta K., y cols. (2008) A double blind, randomized, placebo controlled study of the efficacy and safety of 5-Loxin® for treatment of osteoarthritis of the knee. Arthritis Research and Therapy, 10: R85.
  13. SHOBA G. et al. (1998) Influence of Piperine on the pharmacokinetics of Curcumin in animals and human volunteers. Planta Medica; 64: 353-356.
  14. Butawan M. y cols. (2017) Methylsulfonylmethane: Applications and Safety of a Novel Dietary Supplement. Nutrients, 9, 290.
  15. Ostalowska A. y cols. (2006) Lipid peroxidation and antioxidant enzymes in synovial fluid of patients with primary and secondary osteoarthritis of the knee joint. Osteoarthritis and Cartilage. Feb;14(2):139-45.
  16. Regan E.A., y cols. (2008) Joint fluid antioxidants are decreased in osteoarthritic joints compared to joints with macroscopically intact cartilage and subacute injury. Osteoarthritis and Cartilage. Apr; 16(4):515-21.
  17. Scorei R. y cols. (2011) A double-blind, placebo-controlled pilot study to evaluate the effect of calcium fructoborate on systemic inflammation and dyslipidemia markers for middle-aged people with primary osteoarthritis. Biological Trace Element Research. Dec;144(1-3):253-63.

Comparación de las diferentes formas lipídicas para consumir DHA.

Comparación de las diferentes formas lipídicas para consumir DHA.

Son varias las formas lipídicas en que los ácidos grasos omega 3 pueden ser consumidas:

ácidos grasos libres, etil ésteres, triglicéridos (naturales o reesterificados), y fosfolípidos. Según algunos autores cualificados, todos ellas son válidas para incrementar la concentración de omega 3 de nuestras células, principalmente DHA en forma de fosfolípidos en las membranas celulares.

Los ácidos grasos libres, se absorben fácilmente ya que no precisan una metabolización previa por parte de las lipasas, cosa que si es necesaria para el resto de las formas, y presentan una buena biodisponibilidad. A nivel gastrointestinal son peor tolerados, ocasionando diarrea, nauseas y molestias abdominales. Se han desarrollado presentaciones con cubierta entérica que mejoran su tolerabilidad. No son muy utilizados como suplementos.

Los etil ésteres de ácidos grasos omega 3, son una forma lipídica bastante utilizada, pues se producen mediante procesos simples y económicos, en los que se obtienen los omega 3 EPA y DHA purificados. Tienen el problema de ser moléculas no presentes en la naturaleza, por lo que las lipasas las metabolizan peor, y alcanzan una menor biodisponibilidad de los ácidos grasos omega 3.

Los triglicéridos son una forma natural de presentarse los ácidos grasos en la naturaleza, y los aceites de pescado están formados principalmente por triglicéridos, aunque la proporción de ácidos grasos omega 3 EPA y DHA es bastante baja. Un gran avance es la reesterificación enzimática en un nuevo triglicérido de los ácidos grasos DHA previamente separados, que es la forma que contiene el DHA ORIGEN NPD1 de NUTILAB. Esta forma permite alcanzar una alta pureza, concentración y estabilidad, así como ingerir cantidades muy importantes de DHA puro.

Durante el transito intestinal, tanto el triglicérido natural como el semisintético, se metabolizan por la lipasa pancreática, que libera dos ácidos grasos libres y un monoacilglicerol, que se absorben muy bien y tienen una alta biodisponibilidad.

Los fosfolípidos también son una forma natural de presentarse los ácidos grasos, que se absorben con facilidad y alcanzan una alta biodisponibilidad. Es una forma en que se presentan los ácidos grasos obtenidos de krill y otros crustáceos marinos. Su obtención requiere procedimientos más caros, y no se consiguen aceites de ácidos grasos puros, al contrario, se obtienen mezclas de ácidos grasos saturados, monoinsaturados, y poliinsaturados, y dentros de estos hay mezcla de omegas 9, omega 6 y omega 3, y estos a su vez son mezcla de EPA y DHA. Una parte de los ácidos grasos están en forma de fosfolípidos, otra como triglicéridos, y otra como ácidos grasos libres. La composición proporcional de ellos varía según la especie de crustáceo, la época del año, y el método de purificación empleado. Además de ácidos grasos, también aportan otros nutrientes como colina, carotenoides o vitaminas. El aceite de krill, generalmente aporta unos 75 mg de EPA y 45 mg de DHA por cápsula, por lo que alcanzar una dosis de 1000 mg de DHA, supone tomar 22 cápsulas con un coste superior a 9 €, mientras que una cápsula de DHA ORIGEN NPD1, que aporta esos 1000 mg de DHA tiene un coste aproximado de 0,6 €.

Según podemos comprobar en la revisión publicada por Arterburn y cols (2006), la forma más eficaz de incrementar el índice omega 3, y principalmente de incrementar la fijación de DHA como omega 3 más importante para nuestra salud, es la suplementación con DHA puro, altamente concentrado, y en dosis elevadas. Dado que EPA compite con el DHA por la absorción, los suplementos que contengan EPA y DHA serán menos eficaces para obtener el resultado buscado.

Por estos motivos, se puede concluir sin duda, que el DHA puro que aporta DHA ORIGEN NPD1, es más eficaz que los suplementos de aceite de krill, para incrementar la absorción del DHA y aumentar el índice omega 3. Además, para las personas que desean tomar altas dosis de DHA, el aceite de krill es una opción mucho más cara y menos eficaz, en comparación con DHA ORIGEN NPD1.

Glicina y diabetes

Las autoridades sanitarias se han dado cuenta de las dimensiones que está adquiriendo la Diabetes Mellitus tipo 2 (DMT2), e intentan reducir el consumo de bebidas azucaradas subiendo los impuestos, al igual que se hizo anteriormente con los impuestos al tabaco y alcohol.En mi opinión, ha llegado el momento de instaurar políticas educativas, que lleven a escuelas e institutos, la asignatura de nutrición y hábitos saludables. Creo que la mayoría de los padres no tienen suficiente conocimiento de esta materia, para educar a sus hijos, pero tampoco los profesores. Y es necesario una buena educación para poner freno a la DMT2 y la obesidad, que llevan camino de convertirse en una pandemia.

También es necesario conocer bien las implicaciones que tiene la DMT2 en el metabolismo y las patologías que con mucha frecuencia aparecen asociadas a ella, como son las cardiovasculares, y cuyos órganos más afectados son los riñones, el sistema nervioso y la retina. Se ha publicado que los daños que provoca la DMT2 son causados por la glicosilación de ciertas moléculas. Estas, que se conocen como productos avanzados de la glicación, son causadas también por el propio envejecimiento normal, y se están buscando formas para reducirlos.

Recientemente se ha publicado, que los pacientes con DMT2 tienen hipoglicinemia, esto es, niveles muy bajos de glicina en sangre. La causa, es la gran cantidad de ácidos grasos que producen las personas con DMT2, y que para eliminarlos se produce un complejo entre una glicina y un ácido graso que facilita su eliminación biliar, provocando una caída importante en los niveles de glicina.

La glicina es un aminoácido clave en el metabolismo, ya que participa en la síntesis de muchas moléculas muy importantes para nuestra vida, como el grupo hemo de la hemoglobina, la creatina, el glutatión, etc., pero la de mayor importancia por la cantidad que se produce es el colágeno, que supone el 25% de las proteínas del cuerpo, y en la que uno de cada tres aminoácidos es glicina.

En los estudios publicados se demuestra la eficacia de suplementar a los diabéticos con glicina. Los beneficios se producen a tres niveles diferentes:

1- La glicina produce una reducción de la glicación de las proteínas, y concretamente de la hemoglobina glicosilada que es el marcador que se emplea para evidenciar la eficacia de los fármacos antidiabéticos. Esto supone una reducción importante del daño que causa la DMT2, por ejemplo, de las neuropatías y nefropatías. Estudios clínicos en los que se aportan 5 gramos de glicina cada 6 horas a pacientes diabéticos de tipo I y II, han demostrado una importante reducción de la hemoglobina glicosilada, a pesar de que la glicina tiene sólo un leve efecto hipoglicemiante.

2- La glicina reduce considerablemente la hipertrigliceridemia (ácidos grasos elevados en sangre), que es la causa de los depósitos de grasas viscerales, incluida la esteatosis hepática, que son tan graves en los diabéticos. La glicina se conjuga en el hígado con los ácidos grasos para facilitar su eliminación por vía biliar. En este proceso se gasta gran cantidad de glicina.

3- La glicina reduce la calcificación de las arterias y el desarrollo de aterosclerosis. La hipoglicinemia provoca una pérdida de colágeno en las arterias, que se debilitan y enferman, se forman placas ateromatosas, se calcifican y se rompen. El suplemento con glicina recupera la producción de colágeno y la resistencia de las arterias, ayudando a disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Laboratorio Nutilab, ha desarrollado Collagen Care para incrementar la síntesis endógena de colágeno, con una fórmula en la que la glicina es el principal componente. Cada sobre de Collagen Care aporta 5 gramos de glicina, además de lisina, arginina, magnesio, vitamina C y silicio. Su diseño, que inicialmente fue pensado para prevenir el deterioro del cartílago de las articulaciones, puede ser ideal para prevenir la aparición de patologías asociadas a la diabetes, como la esteatosis hepática (higado graso) o la enfermedad cardiovascular.

Referencias:
1. Adeva-Andany M. y cols., (2017) Insulin resistance and glycine metabolism in humans. Amino Acids. Nov 1.

2. Carvajal-Sandoval, G. y cols. (2007) V. Prevención de los daños producidos por la diabetes mellitus y la senescencia. Gac Méd Méx Vol. 143 N

Descarga el PDF Glicina y diabetes.

Dr. Javier Terán. Doctor en Bioquímica y Biología Molecular

La nutrición en las enfermedades asociadas al neuroenvejecimiento

El aumento de la esperanza de vida, indica que la incidencia de enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad aumentará paulatinamente. Un factor crítico que desempeña un papel crucial en el envejecimiento del cerebro, es la excepcionalmente alta demanda de energía de las neuronas para realizar los procesos neuronales y mantener la capacidad cognitiva. El cerebro representa el 2% de la masa corporal de un individuo y consume el 20% del oxígeno. Este alto consumo de oxígeno para la generación de energía, puede reflejar una mayor vulnerabilidad del cerebro al ataque de radicales libres y a la posterior inflamación. El buen funcionamiento del sistema inmunológico en el cerebro es crucial para mantener su homeostasis. La desregulación del sistema inmune, con una producción incontrolada de radicales libres y citoquinas proinflamatorias, aceleran el envejecimiento cerebral, y determinan la aparición de patologías como el Parkinson, la esclerosis o las demencias.Demencia, es un término general para enfermedades y afecciones caracterizadas por una disminución de la memoria u otras habilidades cognitivas que, finalmente, afectan a la capacidad de la persona para realizar actividades cotidianas, y que es causada por un daño en las neuronas, que dejan de funcionar normalmente y acaban por morir. La enfermedad de Alzheimer, es el tipo más común de demencia, y representa el 60-80% de los casos de demencia. Se asocia con una pérdida inicial de memoria, seguida por el deterioro en otras funciones cognitivas, tales como el lenguaje, las habilidades visuoespaciales y la función ejecutiva, junto con los cambios de comportamiento. Finalmente, los pacientes acaban postrados, incontinentes e incapaces de comunicarse.

Los tratamientos farmacológicos más utilizados en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, son los inhibidores de la colinesterasa (donepezilo, rivastigmina y galantamina), que previenen la descomposición de la acetilcolina, un compuesto químico (neurotransmisor) del cerebro que es importante para la memoria y el proceso cognitivo. Estos medicamentos pueden ayudar a retrasar los síntomas o impedir que empeoren por un tiempo limitado, y son recetados para el tratamiento de los síntomas de grado leve a moderado de la enfermedad de Alzheimer. A medida que la enfermedad progresa, el cerebro produce menos y menos acetilcolina, y por lo tanto, con el tiempo, los inhibidores de la colinesterasa van perdiendo su efecto. Otro medicamento es la memantina, un antagonista del N-metil D-aspartato (NMDA), es recetado para el tratamiento de los síntomas de grado moderado a severo de la enfermedad de Alzheimer. Funciona regulando el glutamato, un importante compuesto químico en el cerebro, que cuando es producido en cantidades excesivas es citotóxico y puede conducir a la muerte de las neuronas. En estadíos avanzados de la enfermedad los dos tipos de medicamentos son recetados en combinación, debido a que los antagonistas del NMDA funcionan de manera distinta a la de los inhibidores de colinesterasa, pero también a causa de la baja eficacia de ambos tipos de fármacos.

Como se puede ver, los tratamientos farmacológicos empleados son de baja eficacia, básicamente son sintomáticos, y no abordan de forma directa la causa que está provocando el deterioro neurológico, y que está conduciendo a la muerte neuronal. Se trata de un proceso inflamatorio, originado por una desregulación del procesamiento de ciertas proteínas, y que provoca una alteración de la homeostasis celular y una respuesta inflamatoria que acaba provocando la apoptosis neuronal.

La nutrición es un factor ambiental, que parece estar fuertemente relacionado con la enfermedad de Alzheimer. La nutrición puede modular las interacciones entre los genes, el envejecimiento y la susceptibilidad a la enfermedad, a través de mecanismos epigenéticos.

Los ácidos grasos Omega-3 proporcionaron la primera demostración experimental coherente del efecto de los nutrientes en la dieta sobre la estructura y función del cerebro. Se demostró que la diferenciación y el funcionamiento de las células cerebrales, requiere ácidos grasos omega-3, y que su deficiencia altera el curso del desarrollo cerebral, perturba la composición y las propiedades  fisicoquímicas de las membranas celulares cerebrales (neuronas, oligodendrocitos y astrocitos), y de otras estructuras como la mielina, las terminaciones nerviosas o las mitocondrias, lo que conduce a perturbaciones bioquímicas y fisiológicas, y produce trastornos neurosensoriales y conductuales. En consecuencia, la presencia de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 en la dieta, condiciona las capacidades visuales, cerebrales e intelectuales. Por otra parte, la deficiencia de omega-3 en la dieta, puede impedir la renovación satisfactoria de las membranas y acelerar así el envejecimiento cerebral. Los ácidos grasos omega-3 dietéticos están implicados en la prevención de la enfermedad cardiovascular (incluso en la vascularización cerebral), y en algunos desórdenes  neuropsiquiátricos, particularmente en la depresión y la demencia, especialmente en la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.

El DHA (ácido docosahexaenoico) es uno de los macronutrientes principales para la síntesis de los fosfolípidos que constituyen las estructuras de las membranas celulares del cerebro. Es el único ácido graso omega-3 que tiene una presencia significativa en el cerebro, y es totalmente necesario para la función neuronal. La principal fuente de DHA en la alimentación es el pescado, y aunque los humanos tenemos una cierta capacidad para sintetizarlo a partir de otros ácidos grasos omega-3 de cadena más corta, se trata de un proceso de poca eficiencia. Durante la última década, la investigación sobre el DHA se ha centrado de su papel en el mantenimiento de la salud y la función del cerebro, particularmente durante el envejecimiento y las enfermedades, estudiando si la suplementación de la dieta con DHA puede reducir el riesgo de desarrollo o progresión de estas enfermedades. En general, los estudios apoyan la idea de que la suplementación a largo plazo con DHA, puede beneficiar a los adultos mayores con problemas de memoria y deterioro cognitivo leve, así como a pacientes con enfermedad de Alzheimer leve o moderada. Actualmente, tras el descubrimiento de que el DHA puede generar mediadores de lípidos bioactivos, como resolvinas, protectinas, etc., los estudios se centran en demostrar que estos lípidos desempeñan un papel en el control de las respuestas inflamatorias crónicas y el deterioro cognitivo en el cerebro con demencia.

Una extensa investigación ha demostrado que la uridina administrada con otros nutrientes (DHA y colina) mejora la formación y la función de las estructuras sinápticas, lo que la convierte en un buen apoyo nutricional para los pacientes con enfermedad de Alzheimer. Estos enfermos tienen menores niveles de uridina plasmática que los pacientes sanos. La uridina atraviesa la barrera hematoencefálica, entra en las células cerebrales y se fosforila a uridina monofosfato, que juega un papel importante en la síntesis de fosfolípidos.

La colina entra al cerebro mediante una proteína de transporte en las células endoteliales que recubren los capilares del cerebro. La tasa de entrada de colina depende del gradiente entre sus concentraciones en el líquido extracelular del cerebro y en la sangre. En los adultos, se recomienda una ingesta diaria de 500 mg de c olina. Junto con otros nutrientes, el DHA, la uridina y la colina, incrementan la síntesis de fosfolípidos en el cerebro, que son necesarios para la formación de la membrana de las dendritas y especialmente de las terminaciones sinápticas.

Las sirtuinas son un grupo de de ac etilasas NAD+ dependientes muy conservadas, que promueven la longevidad en muchos organismos. Sirtuina 1 (SIRT1) es conocida por desacetilar histonas y proteínas no histonas, regulando el metabolismo, la resistencia al estrés, la supervivencia celular, la senescencia celular, el envejecimiento, la función inmunológica inflamatoria, las funciones endoteliales y los ritmos circadianos.

Los polifenoles dietéticos naturales, como el resveratrol, han demostrado activar SIRT1 en muchos estudios. Dado que la activación de SIRT1 es beneficiosa en diversas funciones celulares en respuesta a estímulos ambientales y proinflamatorios, la regulación de la actividad de SIRT1 por el resveratrol, es una estrategia prometedora contra la inflamación crónica, que desempeña un papel etiológico en muchas enfermedades relacionadas con la edad.

Los aminoácidos que componen las proteínas de la dieta, tienen una importante contribución a la función cerebral. Ciertos aminoácidos son indispensables para la elaboración de algunos neurotransmisores, y entre ellos, el triptófano es el que desempeña un papel más importante.

DERIVADOS DEL DHA: DOCOSANOIDES – NPD1 (NEUROPROTECTINA D1)

La importancia para nuestra salud del ácido docosahexaenoico (DHA), el ácido graso poliinsaturado omega 3 de cadena larga, se ha puesto de manifiesto en muchos estudios. Más allá de los beneficios que aporta la presencia del DHA en las membranas celulares de los diferentes tejidos, en especial de la retina, los gametos y el cerebro, se ha puesto el foco en sus derivados enzimáticos llamados docosanoides.La síntesis de estos docosanoides está mediada por diferentes enzimas, principalmente ciclooxigenasas y lipooxigenasas, que actúan sobre el DHA y lo transforman en resolvinas, protectinas, maresinas, etc., que son moléculas con gran potencia para resolver la inflamación, y por ello también reciben el nombre genérico de Mediadores Pro-resolución eSpecíficos (SMP).

Los SMPs actúan en concentraciones nanomolares, y aunque se desconocen aún muchas de sus acciones, parecen actuar a través de su unión a receptores, activando la expresión de vías genéticas antiinflamatorias, y modulando la eficaz resolución de la inflamación.

Dentro de los SPMs, brilla con luz propia la neuroprotectina D1 (NPD1), que además de actividades pro-resolución, despliega otras actividades que favorecen la supervivencia celular en tejidos afectados por daños que han activado la muerte celular por la vía de la apoptosis. El efecto de este tipo más destacable, es la protección del tejido cerebral tras un proceso de isquemia/reperfusión, que permite la supervivencia de gran parte del tejido afectado.

Otro tejido que se beneficia mucho de la actividad protectora de la NPD1, es la retina. Sus células están sometidas a un gran estrés oxidativo, tanto por el impacto de la radiación lumínica, como por su elevada actividad metabólica. La alta concentración de DHA presente en la retina, permite la supervivencia de las células retinianas, en gran parte debido a la producción de NPD1.

Se sabe que la ingesta óptima de DHA para una persona sana, es de un gramo al día aproximadamente. Sin embargo, en algunas situaciones patológicas es necesario incrementar notablemente la ingesta de DHA. Esto se debe a que para resolver adecuadamente la inflamación que está asociada a los procesos patológicos, se gasta DHA de las reservas celulares y hay que reponerlo. Pero también, porque sabemos que en las reacciones mediadas por enzimas, al incrementar la cantidad de sustrato disponible, aumentamos la cantidad de producto. En este caso, incrementando la cantidad de DHA se incrementa la producción de la NPD1 y demás SPMs derivados de ella.

La importancia de cuidar la salud en la menopausia (y III)

Al llegar a la menopausia, la mujer entra en un periodo de su vida en la que se incrementa el riesgo de padecer algunas patologías, como las enfermedades cardiovasculares o la osteoporosis. Aunque se sabe que la caída de producción de estrógenos, es un factor determinante, la causa de estas enfermedades es variada, y es preciso plantear un abordaje preventivo. Por ello, una combinación de nutrientes y nutracéuticos son capaces de reducir el riesgo de padecer estas enfermedades. Uno de los nutracéuticos a destacar es el extracto de soja rico en genisteína. Las isoflavonas, se denominan con frecuencia fitoestrógenos, debido a su capacidad para unirse a los receptores estrogénicos. Se ha demostrado en multiples estudios, que la genisteína aporta muchos beneficios a la mujer tras la menopausia. Ayuda a reducir algunos de los síntomas que aparecen a corto plazo, como sofocos y sudoraciones, y también ayuda a reducir el riesgo de la aparición de patologías más graves a medio plazo, como la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Otra isoflavona importante es la daidzeina, que aporta muchos beneficios a la salud de la mujer tras la menopausia, cuando es transformada en equol por la microbiota intestinal. La microbiota intestinal es muy importante para la salud, y más aún al llegar la menopausia. Algunos estudios recientes han demostrado que un buen aporte de probióticos, ayuda a disminuir la incidencia de osteoporosis. Los probióticos incrementan la solubilidad y absorción de minerales, y modulan el proceso de remodelación ósea.

El aporte de minerales también merece ser destacado. Comenzando por el fosfato tricálcico, que aporta una elevada dosis de calcio y fósforo, dos elementos esenciales en el hueso. Pero además, el fosfato tricálcico aporta otros beneficios para el metabolismo intestinal, sobre todo al metabolismo de los ácidos biliares, la excrección de ácidos grasos o la modulación de la microbiota. El citrato potásico, que ayuda a neutralizar la carga ácida inducida por una dieta inadecuada, y en consecuencia ayuda a la retención del calcio y el fosfato corporal, es otro compuesto que ha demostrado incrementar la densidad mineral ósea. El magnesio, el zinc y el boro también tienen mucha importancia en la deposición de minerales en el hueso.

También ayuda a prevenir una buena dosis de vitaminas en la salud ósea, entre las que vamos a destacar a la vitamina D3 y la vitamina K2, que son imprescindibles para el correcto funcionamiento del metabolismo óseo. Pero junto a estas, otras como la vitamina A, la C, la B6, etc., también son importantes a la hora de prevenir la osteoporosis y reducir el riesgo de fracturas en la mujer tras la menopausia.

La importancia de cuidar la salud en la menopausia (II)

La caída en la producción de estrógenos tras la menopausia, aumenta en la mujer el riesgo de padecer distintos trastornos. Como la osteoporósis, que le afecta a medio plazo, volviendo a sus huesos frágiles a causa de la pérdida de minerales, pero también debido a la reducción de la matriz colágena, sobre la que se depositan los minerales. Es evidente que el déficit de estrógenos es un factor importante, pero la patogénesis de la osteoporosis post-menopáusica es multifactorial. La piel es otro órgano que a medio plazo sufre el efecto de la caída de estrógenos, los cuales intervienen en el equilibrio de la producción de colágeno. Junto a otras moléculas, como el ácido hialurónico, el colágeno es parte fundamental del tejido conjuntivo responsable de la hidratación de la piel y por lo tanto de su tersura. Como consecuencia de la reducción de colágeno, la piel se adelgaza, se vuelve frágil y quebradiza, se atrofia y se acentúan las líneas de expresión, dando origen a las arrugas, particularmente alrededor de los ojos y boca, y en la cara anterior del cuello.

Esto agrava la percepción negativa que tiene la mujer sobre su envejecimiento, deteriorando aún más su estado emocional, que como ya mencionamos anteriormente, es una de los primeras alteraciones que sufre la mujer al llegar a la menopausia, un decaimiento de su estado de ánimo, debido a que la caida en los niveles de estrógenos altera el balance de los neurotransmisores.

Entre los componentes para suplementar a la mujer tras la menopausia, deberían haber dosis elevadas de los nutrientes necesarios para incrementar la síntesis endógena de colágeno, lo que frenará el deterioro de la piel, mejorando su aspecto. También del 5-hidroxitriptófano y la melatonina, que contribuyen a mejorar su estado de ánimo y combatir el insomnio o el nerviosismo. De esta manera, no sólo ayudamos a prevenir la osteoporosis, si no que también reducirá otros síntomas importantes para la mujer.

El 5-hidroxitriptófano es precursor de la serotonina en diferentes tejidos, principalmente en el cerebro y también de una pequeña cantidad en el hueso, y se ha comprobado que reduce la remodelación ósea, y estimula la síntesis de nuevo hueso. Además, el aumento en la síntesis de serotonina en el cerebro, va a ayudar a mejorar los síntomas depresivos y el nerviosismo. Por otra parte,  la  serotonina  es  precursor  de  la  melatonina,  una  neuro-hormona  importante  tras  la menopausia, tanto para prevenir la pérdida ósea, como para mejorar otros síntomas que deterioran la calidad de vida de la mujer, como el insomnio.

La melatonina está implicada en la regulación del sueño, y su producción sufre una importante caída con el paso de los años, debido a la atrofia de la glándula pineal, que es su principal productora. Son muchos los estudios que han comprobado, que la melatonina también está implicada en el metabolismo óseo, favoreciendo la síntesis de hueso. La caída en la production de melatonina se ha relacionado con un incremento en la degradación del colágeno del hueso y un incremento en la pérdida de densidad ósea, y se ha demostrado que el suministro exógeno de melatonina ayuda a reducir esa pérdida.

La importancia de cuidar la salud en la menopausia (I)

La esperanza de vida ha crecido, pero también ha aumentado el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, osteoarticulares, y neurodegenerativas. Los estudios clínicos y epidemiológicos indican que, a partir de la menopausia, la salud de la mujer tiene una especial vulnerabilidad por la caída en la producción de hormonas ováricas propia del climaterio. Hay que considerar, que un tercio de la vida de la mujer va a transcurrir bajo esa insuficiencia ovárica, precisamente cuando el envejecimiento se manifiesta en su salud de una forma muy evidente.

Uno de los síntomas tempranos de la menopausia, son los sofocos y los episodios de sudoración. Son cambios vasomotores producidos por alteraciones en las estructuras del sistema nervioso, encargadas de controlar los vasos sanguíneos y regular el control de la temperatura corporal. Otros síntomas frecuentes al inicio de la menopausia, como el insomnio, el nerviosismo, la depresión, las taquicardias y palpitaciones, etc., también se deben a que la caida en los niveles de estrógenos alteran el balance de los neurotransmisores.

Todos estos síntomas son muy molestos y deterioran la calidad de vida de la mujer, aunque en la mayor parte de los casos desaparecen en un plazo más o menos breve. Sin embargo, son las enfermedades crónicas que aparecen a partir de la menopausia, las que son más preocupantes, ya que no sólo van a empeorar su calidad de vída, si no que también van a reducir su esperanza de vida. Las más frecuentes son la osteoporosis y la enfermedad cardiovascular, y es importante aconsejar a la mujer que tome medidas de prevención que le ayuden a disfrutar de una madurez más sana.

Pensando en la mujer que ha alcanzado la menopausia, se aconseja tomar un suplemento nutricional muy completo, con nutrientes que hayan sido objeto de múltiples estudios, en los que han demostrado su eficacia en la prevención de la osteoporósis, y que actuando sinérgicamente, van a aumentar la capacidad de síntesis endógena de colágeno, y a la vez van a prevenir la pérdida de densidad mineral ósea. Aunque, no sólo es un suplemento que ayude a mantener una salud ósea óptima, también que contenga nutrientes que vayan a ayudar  en  la  prevención  de  muchos  otros  trastornos  asociados  a  la  caida  de estrógenos, cuyo riesgo de aparición se incrementa al llegar la menopausia.

Entrevista a Juan Francisco Arce, co-fundador de Nutrición Integrativa Nutilab

“La medicina natural engancha”.

Juan Francisco Arce, co-fundador de Nutrición Integrativa Nutilab Nutilab es una joven empresa de la comarca de Camp de Túria dedicada a la nutrición integrativa que fabrica sus productos en Llíria (Nutrispain) y que distribuye desde Benaguasil a toda España. El naturópata Juan Francisco Arce y Francisco Javier Terán, doctor en Bioquímica y Bilogía Molecular,  son los fundadores de la compañía a los que les une la “pasión” por la medicina natural y les mueve el hacer llegar sus productos, como el DHA, al mayor número de personas para mejorar su calidad de vida bajo la premisa de la calidad y la innovación.

Enlace a la entrevista 

LA NUTRICIÓN DE LA MUJER EMBARAZADA (IV)

Las embarazadas obesas tienen una tasa mayor de complicaciones en el embarazo, como la diabetes gestacional, la preeclampsia, la cesárea y la hemorragia postparto. Sus bebés tienen mayor riesgo de anomalías congénitas, muerte fetal, talla grande con nacimiento traumático y asfixia. También complicaciones neonatales, como problemas respiratorios, sepsis, convulsiones, hipoglucemia, etc.

A largo plazo, la obesidad materna se asocia con alteraciones cardiometabólicas, peor función cognitiva y trastornos psiquiátricos en los niños. Los bebés de talla grande son propensos a convertirse en adultos obesos, con hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y otras disfunciones metabólicas.

Los especialistas recomiendan una ganancia de peso gestacional de 5 a 9 kg para las mujeres obesas. Modificando el estilo de vida durante el embarazo se puede limitar la ganancia de peso, Una revisión sistemática informó que entre la dieta, la actividad física, y otras intervenciones, la dieta se asoció con la mayor reducción de ganancia de peso y también con mejores resultados en el embarazo

La ingesta de probióticos es una vía nueva para prevenir la enfermedad metabólica, con potencial para reducir la obesidad y la diabetes tipo 2, ya que la microbiota intestinal influye en la saciedad y la extracción de energía de los alimentos, en la inflamación y el metabolismo de la glucosa y los lípidos. Un ensayo con probióticos en mujeres embarazadas en Finlandia, demostró una reducción de la diabetes gestacional de más del 60%, así como una reducción en la adiposidad central materna a los 6 meses posparto, y un menor peso del bebé al nacer. Además, los probióticos son seguros durante el embarazo.

LA NUTRICIÓN DE LA MUJER EMBARAZADA (III)

La anemia es un problema frecuente durante el embarazo (el 95% de las embarazadas la tienen) y es debido a un descenso en sangre del hierro que es vital entre otras funciones para producir la hemoglobina en los glóbulos rojos y que lleva el oxígeno desde los pulmones a todas las células. Durante el embarazo, el volumen de sangre de la mujer aumenta hasta un 50 por ciento más, por lo que necesita más hierro para poder producir hemoglobina para toda esa sangre.

La anemia puede provocar cansancio, fatiga y taquicardia, debido a que se transporta menos oxígeno por la sangre, y para mantener el suministro, el corazón debe aumentar la frecuencia cardíaca (número de latidos por minuto). Estos síntomas son más intensos a medida que la anemia es más grave, pudiendo pasar desapercibidos cuando es leve. Es preciso hacer un análisis de sangre en la primera consulta prenatal para detectar una posible anemia, aunque esta suele aparecer a medida que avanza el embarazo, y habrá que hacer otro análisis al final del segundo trimestre.

El feto depende de la sangre de la madre para cubrir su necesidad de hierro, y la mujer anémica durante los dos primeros trimestres de embarazo está expuesta a tener un parto prematuro y un bebé de bajo peso con reservas de hierro reducidas, lo cual aumenta el riesgo de que padezca anemia durante la infancia. En los casos más graves, la anemia aumenta el riesgo de enfermedades en la madre y el hijo, e incluso de muerte del recién nacido.

La carencia de hierro en la dieta, es la más común, pero no es la única causa de anemia. Por carencias de ácido fólico o vitamina B12, por pérdida de sangre, o debido a ciertas enfermedades y trastornos hereditarios, la embarazada puede desarrollar anemia. La dosis de hierro recomendada durante el embarazo es de 30 mg diarios (un 30% más de la habitual), pero si existe anemia, se recomiendan de 60 a 120 mg por día o más. Se absorbe mejor en ayunas, tomado con agua o con zumo de naranja (la vitamina C ayuda a su absorción), pero no con leche, pues el calcio la dificulta, igual que los polifenoles del café y del té.

A las mujeres embarazadas se les recomienda tomar alimentos ricos en hierro, y como se absorbe mejor el hierro de fuentes animales, la carne roja es la mejor opción. En algunos casos, la anemia es causada por la carencia de nutrientes esenciales, y por precaución y para asegurar la ingesta de ácido fólico, hierro y otros nutrientes esenciales, se suelen recomendar a las embarazadas suplementos nutricionales.

Aconsejamos tomar suplementos muy completos para cubrir la necesidad de un elemento tan importante como el hierro, tanto para el desarrollo del feto como para la salud de la madre, que incorporen nutracéuticos que han evidenciado más eficacia, para garantizar la máxima absorción de hierro. También son importantes las vitaminas y minerales precisos para mejorar la formación de la hemoglobina y los glóbulos rojos, y revertir así cualquier clase de anemia.

Las isoflavonas de soja y el cáncer

Nos hemos encontrado con frecuencia con la afirmación o la duda por parte de nuestro interlocutor de que “las isoflavonas de soja producen/agravan el cáncer hormono-dependiente”. En Nutilab, siempre estamos alerta a este tipo de comentarios para analizar los estudios publicados, con la intención de dar a nuestros clientes un informe bien detallado, que les proporcione seguridad y confianza en nuestros suplementos, y que esa seguridad y confianza les anime  a  recomendarlos  a  sus  pacientes.  Pero  también,  porque  sabemos  que  la  investigación científica no cesa, y en cualquier momento puede salir a la luz una información que nos haga modificar alguna de nuestras fórmulas.Si buscamos el momento en que surge la idea de que las isoflavonas de soja pueden producir o  agravar  el  cancer  hormono-dependiente, nos  encontramos  con  un  artículo  del  Dr.  William McGuire y su equipo en la Universidad de Texas en 1978, en el que por primera vez se hace un estudio  con  un  cultivo  de  células  tumorales  de  cancer  de  mama,  al  que  añade  distintos fitoestrógenos, entre ellos genistina, y observa que tiene una débil capacidad para unirse a los receptores de estrógenos, pero suficiente para incrementar la proliferación de las células del cultivo. El Dr. McGuire era un investigador en cáncer de mama muy reconocido. Lo curioso es que ni él ni nadie de su equipo, volvió a publicar nada más sobre este tema que podría ser de gran importancia para la salud.

Casi después de una década, en el año 1987, el grupo del Dr. Craig Jordan publica un estudio bastante parecido al anterior en cuanto a metodología y resultados. Pero a diferencia del grupo anterior, partiendo de esos datos obtenidos en un estudio in vitro, se atreven a afirmar que las isoflavonas pueden promover en la mujer el crecimiento del cancer de mama, y también de metastasis hormono-dependientes localizadas en el intestino, mesenterio o hígado, que serían los tejidos con mayor concentración de isoflavonas. Y a diferencia del grupo anterior, en los siguientes 20 años este grupo publica varios artículos insistiendo en el peligro que tienen las isoflavonas para el desarrollo de cancer hormono-dependiente. Sin duda, la opinión de este afamado investigador generó gran controversia sobre el uso de las isoflavonas de soja como suplemento en la mujer menopáusica. Además, eran años en los que se habían encontrado multiples efectos adversos de la terapia hormonal sustitutiva, basada en aportar estrógenos tras la menopausia, que llevó a que esta terapia fuera abandonada.

En esos años, se publican muchos estudios en sentido contrario, recogiendo la eficacia de las isoflavonas de soja en la prevención o el tratamiento del cáncer de mama. Como ejemplo, en 1991 Peterson y Barnes, repiten el estudio utilizando el mismo tipo de célula tumoral hormono- dependiente, pero también otra línea de tumor de mama no hormono-dependiente. Encontraron que la genisteína presentaba en ambos tipos celulares una fuerte inhibición del crecimiento. Justo lo contrario que los grupos de McGuire y Jordan.

El Dr. Craig Jordan, el reputado investigador y descubridor del Tamoxifeno para tratar el cancer de mama, publica en el año 2008 una revisión sobre los fármacos moduladores selectivos de los receptores estrogénicos y los fitoestrógenos, en la que reconoce que las isoflavonas de soja, en especial la genisteína, tienen un efecto inhibidor del crecimiento de los tumores de mama, incluyendo los hormono-dependientes. Aunque reitera la existencia de algunos estudios in vitro que habían arrojado resultados negativos. En recientes revisiones publicadas en 2014 y 2015, el Dr. Jordan sigue reconociendo el efecto beneficioso de las isoflavonas de soja, en las mujeres tras la menopausia, para prevenir el desarrollo de cáncer de mama.

En los años 2011 y 2013, el grupo del Dr. van den Berg publica nuevos estudios in vitro con células de cancer de mama hormono-dependiente tratadas con genisteína encontrando resultados alarmantes, a saber, se produce un crecimiento celular, se estimula la síntesis de la aromatasa, y se inhibe la eficacia de fármacos antitumorales que bloquean la aromatasa. Sin embargo, en su último artículo, dejan un llamativo comentario: “Basándonos en nuestros datos in vitro, sugerimos que la ingesta de suplementos menopáusicos durante el tratamiento del cáncer de mama debería mejor ser evitada, al menos hasta que se pueda proporcionar mayor certeza sobre la seguridad del uso de suplementos en pacientes con cáncer de mama”. Esto parece indicar un reconocimiento de que no es suficiente un estudio in vitro para condenar a las isoflavonas de soja, a la vez que una aceptación de que algunos estudios epidemiológicos y clínicos realizados con rigor, estaban aportando buenos resultados.

Asi pues, es cierto que hay varios estudios in vitro, en los que se evidencia que el empleo de las isoflavonas de soja en cultivos celulares de cáncer de mama hormono-dependiente, han dado algunos resultados que pueden causar alerta, pero los autores más reputados, comentan que los resultados de estudios con isoflavonas en cultivos celulares in vitro, o en modelos animales como pueden ser las ratas con ovarios y timo extirpados, no pueden ser tomados como ciertos con toda seguridad, ni tampoco extrapolados a lo que ocurre en la mujer, ya que el consumo de isoflavonas por ellas está ofreciendo resultados distintos.

Después de casi 4 décadas de iniciada esta controversia, ahora existen varios estudios, clínicos y epidemiológicos, realizados con las isoflavonas de soja en mujeres tanto pre- como post- menopáusicas, que arrojan luz y tranquilidad sobre estos magníficos nutracéuticos. Un experto mundial en el tema de las isoflavonas de soja, el Dr. Mark Messina, ha publicado una amplia revisión en 2014, bajo el título “Soy foods, isoflavones, and the health of postmenopausal women” (Alimentos de soja, isoflavonas, y la salud de las mujeres post-menopáusicas). En ella recoge todos los estudios, clínicos y epidemiológicos, realizados con isoflavonas de soja en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama. En esta revisión, el Dr. Messina analiza también los estudios de isoflavonas en otros trastornos, como los cardiovasculares, la osteoporosis y los síntomas de la menopausia, concluyendo que las isoflavonas de soja son beneficiosas, y completamente seguras, en la prevención de los problemas de salud que atacan a la mujer cuando llega a la menopausia.

Actualmente, el nivel de evidencia es tal, que ha llevado al Instituto Americano para la Investigación del Cáncer y a la Sociedad Americana del Cáncer, a afirmar que los alimentos de soja son seguros para las pacientes con cáncer de mama.

El día 6 de marzo, ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Cancer, el último estudio sobre este tema. Se trata de un estudio poblacional realizado en U.S.A., en una cohorte de 6245 mujeres con cáncer de mama, y tras un seguimiento de más de 9 años de la mortalidad por cualquier causa, se ha llegado a la conclusión de que en las mujeres cuyo tumor es hormono-dependiente, no hay una diferencia  de mortalidad por cualquier causa entre las que consumen una dieta rica en soja y las que no. Si se consideran en conjunto todas las mujeres de la muestra, se obtiene una gran diferencia de mortalidad (-21%) entre las que toman más isoflavonas de soja y las que toman menos. Este estudio ha sido recogido en un artículo del diario ABC con un amplio comentario sobre el estudio. http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-consumo-soja-seguro-cancer-mama-y- aumenta-supervivencia-muchas-pacientes-201703061355_noticia.html

Cuando en nuestro campo, tan íntimamente relacionado con la salud de las personas, surge una voz poniendo sobre la mesa algún efecto adverso de un nutracéutico, se crea una gran alarma, que no siempre acaba siendo justificada.

Referencias:

  1. Martin P.M., y cols. (1978) Phytoestrogen interaction with estrogen receptors in human breast cancer cells. Nov;103(5):1860-7.
  2. Welshons W.V., y cols. (1987) Stimulation of breast cancer cells in vitro by the environmental estrogen enterolactone and the phytoestrogen equol. Breast Cancer Research and Treatment. Nov;10(2):169-75.
  3. Peterson G. y Barnes S. (1991) Genistein inhibition of the growth of human breast cancer cells: independence from estrogen receptors and the multi-drug resistance gene. Biochemical and Biophysical Research Communications. Aug 30;179(1):661-7.
  4. Oseni T. y cols. (2008) Selective Estrogen Receptor Modulators and Phytoestrogens. Planta Medica. October ; 74(13): 1656–1665.
  5. van Duursen M.B., y cols. (2011) Genistein induces breast cancer-associated aromatase and stimulates estrogen-dependent tumor cell growth in in vitro breast cancer model. Nov 18;289(2-3):67-73.
  6. van Duursen M.B., y cols. (2013) Phytoestrogens in menopausal supplements induce ERdependent cell proliferation and overcome breast cancer treatment in an in vitro breast cáncer model. Toxicology and Applied Pharmacology. Jun 1;269(2):132-40.
  7. Messina M. (2014) Soy foods, isoflavones, and the health of postmenopausal women. The American Journal of Clinical Nutrition;100(suppl):423S–30S.
  8. Zhang F.F., y cols. (2017) Dietary isoflavone intake and all-cause mortality in breast cáncer survivors: The Breast Cancer Family Registry. Mar 6.

Javier Terán. Doctor en Bioquímica y Biología molecular.

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