Autor - Paco Arce

El DHA Y LA INMUNIDAD

Hay temas fáciles y otros más difíciles, algunos muy complicados y después está la inmunología. El concepto de “defensivo” aplicado al sistema inmune es relativamente sencillo de entender, pues nos imaginamos a unas células circulando por la sangre que se comen a las bacterias que nos infectan. Pero la cosa es mucho más compleja, y basta pensar en las enfermedades autoinmunes para darse cuenta.

Otro campo que está tomando mucha relevancia dentro de la inmunología son las alergias, debido principalmente al aumento de niños que padecen de alergia a algún alimento, y a los que presentan reacciones asmáticas desde edades muy tempranas. De entrada, los expertos pensaron en la influencia del ambiente, que junto a la genética, siempre es uno de los “sospechosos habituales”. Se lanzó la hipótesis de que la ausencia de contacto entre los bebes y los ácaros del polvo, eran los culpables de que el niño desarrollara después asma, un tipo de reacción inmune que afecta a las vías respiratorias y que básicamente consiste en una inflamación aguda del epitelio bronquial, con las consecuencias que son de sobra conocidas.

Algo similar ocurre con las alergias alimentarias, sólo que estas afectan más al epitelio intestinal, y sus síntomas son más difíciles de relacionar con la ingesta de un nutriente concreto, como los celiacos con el gluten.

Si el niño presenta algún problema alérgico, hay que considerar que en el tratamiento de los trastornos en los que está implicada una reacción inflamatoria, se pueden emplear fármacos antiinflamatorios, que sin duda son eficaces pero que no están exentos de efectos adversos. O también se puede utilizar un producto natural muy bien tolerado como es el DHA. Un paciente asmático que perciba la llegada de un ataque de asma, puede moderar su intensidad tomando una cápsula de DHA por cada 20 kg de peso (si pesa 60 kg ha de ingerir 3 cápsulas). Ha de tomarlas juntas, y si las acompaña de ácido acetilsalicílico (1/4 de aspirina es suficiente) se obtiene mejor resultado. También es recomendable que el paciente asmático, cuando no tenga crisis, se tome una cápsula de DHA  cada día, ya que se ha visto que el DHA reduce el número de episodios agudos de asma.

Los expertos atribuyen la aparición de estos trastornos de la inmunidad, a problemas en el desarrollo del sistema inmunitario del niño en la época perinatal (embarazo y lactancia). Y al igual que ocurre con el desarrollo de otros sistemas como el nervioso, la ingesta de DHA por parte de la madre parece influir decisivamente en el desarrollo del sistema inmunitario del niño, de tal forma que cuando la ingesta de DHA materna es baja la maduración del sistema inmune del niño es deficiente. Y si se ha visto que las madres que padecen asma, alergias alimentarias, eczema atópico, etc., cuando tienen dietas con baja ingesta de DHA durante el embarazo y lactancia, tienen más riesgo de que sus hijos padezcan estos mismos problemas.

Dependiendo de cada caso particular, la ingesta diaria de entre una y cuatro cápsulas de DHA, ayudará a reducir el riesgo de problemas de desarrollo en los niños, incluidos los trastornos del sistema inmunitario.

Y recuerden que en la época perinatal, la madre es la única vía de acceso al DHA que tiene el niño.

DHA, UN ACEITE PARA LA VIDA

A lo largo de mis años de estudio sobre el DHA, he tenido ocasión de dar conferencias sobre él a médicos, pero también a pacientes, y algo que he percibido en esos momentos de cercanía a esas personas, que en muchos casos oían hablar por vez primera sobre el DHA, es su mezcla de entusiasmo y escepticismo.
Entusiasmo por haber encontrado una cápsula “maravillosa” que puede aliviar su sufrimiento o el de sus familiares o pacientes en general. Y escepticismo, porque no creen que pueda haber una cápsula “maravillosa” que sirva para todo el mundo, tenga lo que tenga. La panacea universal no existe. Esto me hace reflexionar sobre nuestra mentalidad a la hora de buscar soluciones a nuestros problemas de salud. Queremos y buscamos un fármaco que nos cure, sin cambiar nuestra forma de vivir o nuestra alimentación. Nos hemos vuelto cómodos.

Porqué el DHA tiene tanta importancia para nuestra vida y nuestra salud? Para responder a esta cuestión hay que imaginarse nuestro planeta hace más de 600 millones de años. La vida ya había nacido hacia mucho, pero tan sólo eran organismos unicelulares que trataban de sobrevivir. Para ello encuentran un aliado en las asociaciones de simbiosis, y comienzan a surgir los organismos pluricelulares. Es en ese momento, cuando la vida adopta al DHA como una de esas pocas moléculas que son imprescindibles para continuar evolucionando.
Me viene a la memoria uno de los científicos de ficción de la película Jurassic Park, cuyo nombre no recuerdo, pero si cuando dice: “La vida se abre camino”. Pues parece que hace 600 millones de años, “la vida” eligió al DHA junto a otro puñado de moléculas para abrirse camino, y a lo largo de la evolución se ha conservado, y ha ido tomando cada vez más importancia para la supervivencia de todos los seres vivos.

Pero si es tan importante, porqué no lo producimos nosotros mismos? Porqué dependemos del DHA que producen las algas? Sin duda, esto es debido a que las formas de vida primitivas evolucionaron en el agua, en un entorno donde disponían de nutrientes “gratis”, como por ejemplo, el DHA producido por las algas. Así que por economía, dejaron de producir muchas moléculas, entre ellas los ácidos grasos omega-3.
Seiscientos millones de años de evolución, con algunas extinciones masivas por medio, aparece el Homo sapiens en la cúspide evolutiva. Y parece que en mayor medida gracias al aumento de su capacidad cerebral, la cual se ha conseguido con la colaboración incuestionable de la molécula de DHA.

En nuestros días, se continúa investigando y profundizando en el conocimiento científico sobre los mecanismos de todo tipo en los que está implicado el DHA y que tienen relación con muchas enfermedades, trastornos e incluso el propio envejecimiento. Sin embargo, considero que hay suficiente evidencia científica para ofrecer a la comunidad la recomendación de incrementar la ingesta de DHA de forma sensible. Y aunque estoy absolutamente de acuerdo en que esto debería pasar por un aumento notable en el consumo de pescado (una ración diaria o como mínimo cada dos días), comprendo lo difícil de cambiar nuestras pautas de alimentación, fuertemente arraigadas en nuestros hábitos y gustos.

En estas circunstancias, debo recomendar la ingesta de suplementos dietéticos para evitar la carencia de un nutriente básico como el DHA. Tomar una cápsula al día de DHA, nos aporta tanto DHA o más que una ración de pescado. Esta dosis, es suficiente para mantener un nivel adecuado de DHA en nuestras células, que va a redundar en beneficios para nuestra salud.
No obstante, en determinadas situaciones patológicas puede ser necesario aumentar considerablemente la dosis de DHA ingerida, para ayudar a nuestro organismo a alcanzar su recuperación. Es obvio que resulta inviable mediante el consumo de pescado. En cambio, las cápsulas de DHA si nos permite consumir grandes dosis de DHA sin esfuerzo. Es recomendable en estos casos, consultar con un terapeuta experto en el manejo del DHA.

Javier Terán. Doctor en Bioquímica y Biología Molecular.

DHA EN LOS TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA

El autismo es un trastorno que nos sobrecoge porque afecta a niños, y aunque se le llama raro por su reducida frecuencia, también es raro por lo difícil que está resultando desentrañar su causa. Esto es terreno abonado para que florezca cualquier hipótesis, que en tanto no sea rebatida con evidencias, debe ser tenida en cuenta, a la vez que cuestionada. Y es que a priori ninguna hipótesis debe ser descartada, por muy rebuscada que parezca.

Hay que recordar los ríos de tinta que corrieron para atribuir a la vacunación de los niños la causa de los trastornos en su neurodesarrollo. Muchos padres optaron por no vacunar a sus hijos, quizás sin considerar otros riesgos mayores. Estudios recientes han demostrado que esta hipótesis era errónea, y que la vacunación no influye en el riesgo de desarrollar un trastorno del espectro autista.

Hay alguna hipótesis sobre las causas del autismo que sea plausible? Antes de contestar, veamos algunos datos contrastados. El autismo tiene una base genética, aunque es posible que ciertos factores ambientales puedan influir también. Algunos de los genes que codifican las proteínas de unión a ácidos grasos (FABP son las siglas en inglés) están alterados en los autistas, en especial la FABP7 que es la que tiene mayor afinidad por el DHA. Cuando a niños con trastornos en el neurodesarrollo se les administra DHA, se obtiene mejoría.

Con estos datos, y otros muchos obtenidos de las investigaciones realizadas, se puede confeccionar una hipótesis que, aunque discutible, merece el derecho a ser tenida en cuenta.

El cerebro está compuesto principalmente por grasa (el 60% de su peso seco) siendo una gran parte ácidos grasos poliinsaturados, entre los que destaca por su abundancia el DHA. En los primeros años de vida, el cerebro se desarrolla, las neuronas se multiplican, migran, y establecen conexiones sinápticas entre ellas mediante los axones y dendritas. Para esta maduración, el cerebro necesita cantidades de DHA muy superiores al resto de órganos, y cuando no llega suficiente se producen alteraciones en el neurodesarrollo normal.

Los motivos por los que no llega suficiente DHA al cerebro pueden ser varios. El primero una dieta muy deficitaria en DHA u otros omega-3, algo muy normal en las dietas occidentales caracterizadas por abundante comida basura. Pero también debido a los demasiado cortos periodos de lactancia de los bebes.

Otra causa es la ausencia de síntesis endógena de DHA a partir de omega-3 de cadena corta, ocasionada por mutaciones que afectan a las enzimas desaturasas  y elongasas que intervienen en el metabolismo de los ácidos grasos.

Pero aunque la cantidad de DHA que tenga el niño sea normal, ciertas mutaciones genéticas pueden dificultar la llegada de este DHA a las zonas precisas del cerebro, causando trastornos en el neurodesarrollo. Estas mutaciones afectan a los genes fabp, que codifican las proteínas de unión a ácidos grasos, de las cuales las que afectan a la FABP7, son las que se han relacionado con trastornos del espectro autista. FABP7 es la proteína con mayor afinidad por el DHA, y la que facilita que el DHA se pueda desplazar por el cerebro, llegando hasta los últimos rincones, pudiendo alcanzar las concentraciones óptimas para que se produzca un desarrollo adecuado del niño en áreas tan importantes como la inteligencia, el aprendizaje, el comportamiento, la afectividad, las emociones, y en definitiva en todo lo que nos convierte en humanos.

Con frecuencia, se producen alteraciones genéticas en varios genes a la vez, que hacen que se produzcan variaciones en la secuencia espacial y temporal de la maduración del sistema nervioso central. Esto da lugar a diferentes tipos de trastornos, porque se afectan más a unas áreas del cerebro que a otras, pudiendo encontrar a niños autistas que tienen perfectamente desarrolladas algunas zonas del cerebro, con las capacidades que gobiernan esas áreas muy avanzadas, mientras que otras están mal y no llegan a funcionar correctamente. Por eso podemos encontrar autistas con gran capacidad para las matemáticas o para la música y muy baja capacidad afectiva o emocional.

Bueno, ya tenemos una buena hipótesis sobre la causa del autismo, pero, que hacemos con estos niños? Podemos ayudarles? En mi opinión deberíamos intentarlo a través de la medicina ortomolecular. En primer lugar, hay que asegurar un buen aporte de DHA a la madre durante la gestación y el periodo de lactancia, para esto, lo mejor es recurrir a un suplemento de DHA puro y concentrado en forma de triglicérido, que aporta un gramo de DHA con cada cápsula. Con el consumo de una cápsula de DHA al día, una mujer se aseguraría una ingesta adecuada para un correcto desarrollo del feto. Sin embargo, si hubiese riesgo de que el niño padeciera algún trastorno del neurodesarrollo, seria deseable elevar la ingesta de DHA en la mujer embarazada a un mínimo de cuatro cápsulas diarias de DHA durante este período en el que el aporte de DHA al feto o al bebé lactante depende por completo de la madre.

Cuando el caso es el de un niño que padece un trastorno del espectro autista, se le debería suplementar con una dosis suficientemente elevada de DHA que permita compensar la dificultad de distribución que ocasionan sus alteraciones genéticas.

Javier Terán. Doctor en Bioquímica y Biología Molecular.

LA IMPORTANCIA DE LA MICROBIOTA INTESTINAL

Desde esta plataforma que son las redes sociales, intentamos concienciar a nuestros amigos y seguidores, de lo importante que es tener unos buenos hábitos alimenticios para gozar de una buena salud, y recomendar complementos que nos ayuden a mejorarla. En este artículo hablaremos de la importancia de un tratamiento a base de prebióticos y microorganismos, diseñado para recuperar la salud de las bacterias del intestino.

¿Quién no ha oído hablar del “bifidus” o del “L casei inmunitas”? Nadie, ¿Verdad? Y sin embargo, todavía hay muchas personas, que cuando oyen la palabra bacteria, la relacionan con infección y enfermedad, porque desconocen que existen muchas que conviven con nosotros de manera simbiótica, es decir, estableciendo una relación de beneficio mutuo. La mayor parte de ellas, las encontramos en el aparato digestivo,  y  más  concretamente en  el  intestino,  en  el  cual  se  ha  observado  la presencia de más de 400 especies diferentes (algunos dicen que es posible que el número llegue a mil), aunque no todas han sido identificadas y estudiadas, y que se agrupan bajo la denominación de “microbiota intestinal”. Algunos autores hablan en sus artículos de la microbiota, como si de un auténtico órgano se tratara, similar al hígado por su capacidad metabólica, compuesto por muchas más células que todas las del cuerpo humano (10 veces más), con un peso que supera el kilo, y que tiene una gran influencia en el mantenimiento saludable de todo nuestro organismo.

Ciertamente, en nuestro intestino conviven bacterias “buenas” y bacterias potencialmente “malas” para nosotros, en un equilibrio en donde las buenas controlan el desarrollo de las malas mediante diferentes mecanismos, como puede ser la producción de sustancias que las inhiben, o la competencia por el lugar de fijación al epitelio intestinal. De esta forma, la microbiota puede ayudarnos a combatir diarreas causadas por el crecimiento de algunos patógenos que han aprovechado la debilidad de la microbiota y la de nuestro sistema inmunitario, para multiplicarse en exceso. Son varios los motivos por los que nuestra microbiota puede verse dañada, como los malos hábitos alimenticios o el consumo de sustancias nocivas, pero sin duda, lo que más afecta negativamente a la microbiota es el consumo de antibióticos. Por eso, para recuperar la “salud” de la microbiota es importante consumir probióticos durante los tratamientos con antibióticos y después de ellos.

Por el contrario, unos buenos hábitos alimenticios, con un consumo adecuado de fibra, o tomar suplementos a base de prebióticos favorece el desarrollo de la microbiota. Aunque lo que más rápido nos permite recuperar la buena salud de la microbiota, es tomar suplementos de microorganismos probióticos bien controlados y con unas características beneficiosas para nosotros que hayan sido contrastadas.

Del desarrollo de suplementos que combinan probióticos y prebióticos, ha surgido el concepto  de  simbiótico,  en  el  que  la  sinergia  entre  ambos  elementos  permite optimizar sus beneficios.

Y en efecto, se ha demostrado que los simbióticos influyen positivamente en la prevención de muchas enfermedades, como por ejemplo la obesidad, la diabetes mellitus de tipo II, la hipercolesterolemia, las enfermedades inflamatorias intestinales (colitis ulcerosa, intestino irritable, Crohn, etc.), e incluso enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Se ha comprobado, que la microbiota produce y libera sustancias que son beneficiosas para nosotros, en aspectos relacionados con nuestro estado de ánimo (depresión y ansiedad), con la regulación del sistema endocrino (hormonas) y de nuestro sistema inmunitario (control de procesos inflamatorios, alérgicos y tumorales).

Tomar al menos una cápsula al día, es una buena ayuda para la salud de nuestra microbiota intestinal, que como ya sabemos, es imprescindible para mantener nuestra propia salud.

 

Javier Terán, Dr. en Bioquímica y Biología Molecular.

BEBÉ Y MAMÁ…UNIDOS POR EL DHA.

En la vida de una mujer hay una etapa en la que debe preocuparse de tener una nutrición muy correcta: el embarazo y la lactancia.
El bebé necesita que su mamá tenga una dieta sana para que su desarrollo pre y post natal sea saludable y para esto, los suplementos dietéticos son de gran ayuda.
Cada vez hay más estudios que muestran los beneficios de los ácidos grasos omega 3, especialmente del DHA, para la mamá y el bebé, y han surgido muchos productos que los contienen destinados a la mujer embarazada y en lactación.

¿Porque el DHA es tan importante durante el embarazo?

Sabemos que durante el desarrollo prenatal, hay una gran demanda de ácidos grasos para la formación del cerebro del bebé, especialmente de DHA, el cual supone la mitad aproximadamente del peso de las membranas celulares del cerebro. Un tejido que aún necesita más DHA, es la retina.

Durante la gestación, el DHA comienza a acumularse rápidamente en el cerebro y la retina del bebé, y continúa haciéndolo a lo largo de los primeros años de su vida. Por esto, es muy importante que tanto la mamá como el bebé tengan suficiente DHA en su dieta, mediante suplementos dietéticos si es preciso.
Numerosos estudios demuestran también, que mantener niveles saludables de DHA durante el embarazo, mejora el desarrollo neurológico, incluido la memoria, el lenguaje y la vista. Estos estudios han comprobado que niveles más altos de DHA en los glóbulos rojos y el plasma de la madre, y en la sangre del cordón umbilical, están asociados a mejor puntuación en los test de medida del desarrollo neural y visual del niño.

Además, niveles más elevados de DHA en la leche materna, están asociados con mejor visión a los 2, 4 y 12 meses de edad.
De los beneficios para el bebé también participa su madre. En efecto, los estudios han demostrado que tomar DHA durante la gestación, puede extender la duración de esta, reduce la incidencia de nacimientos prematuros y de bebés con bajo peso al nacer, ayuda al bienestar mental de la madre reduciendo la posibilidad de padecer depresión postparto, reduce la aparición de diabetes gestacional y de resistencia a la insulina fetal, reduce la incidencia de alergias y alteraciones metabólicas, y reduce los daños cerebrales provocados por la hipoxia perinatal.
La madre debe comprender que la salud futura de su bebé está en sus manos, y que las bases para que su hijo sea un niño sano debe de ponerlas desde los primeros momentos de la gestación, cuidando mucho su alimentación y sus hábitos de vida.

¿Cuanto DHA es suficiente?

El embarazo y la lactancia están asociados con una bajada importante de las reservas maternas de DHA, debido a la transferencia de DHA al feto en desarrollo o al bebé lactante. Por lo tanto, si la dieta no puede, la suplementación es un medio para asegurar que la embarazada esta obteniendo suficiente DHA para si misma y su niño. Las autoridades sanitarias recomiendan el consumo de pescado varios días a la semana, durante el embarazo y la lactancia, pero indicando que es mejor el consumo de peces pequeños como la anchoa o la sardina, porque tienen bajo nivel de toxinas. Para las mujeres que no consumen pescado durante el embarazo, las autoridades europeas recomiendan la suplementación con al menos 200 mg diarios de DHA.

En mi opinión, esta recomendación es demasiado escasa y además no tiene en cuenta las características del suplemento que la mujer va a elegir. Hay comercializados multitud de preparados que publicitan contener DHA, pero no todos son iguales. Para alcanzar la máxima absorción de DHA, es importante su concentración, su proporción respecto de EPA (el otro omega 3 de cadena larga), y la forma química en la que se encuentra.

Sería largo detallar las razones técnicas, pero mi recomendación es un complemento que tenga una concentración del DHA superior al 80%, que tenga una proporción de DHA respecto a EPA lo más elevada posible, y que vaya en forma de triglicérido. Esto lo cumple DHA ORIGEN NPD1, cuya obtención parte de un aceite procedente de anchoas de las frías y limpias aguas del sur del Océano Pacífico, y que mediante el mejor método de purificación, llamado “Concentración Supercrítica con CO2”, se separa del resto de ácidos grasos así como de cualquier tóxico que pudiese tener. Cada cápsula de DHA contiene 1000 mg de DHA prácticamente puro en forma de triglicéridos.

bebe dhaSe ha comprobado que en Japón, cuya dieta es la más abundante en pescado de todo el mundo, la leche de las madres lactantes contiene una media del 1% de DHA respecto del total de grasas. Para alcanzar este porcentaje, una madre que no tomase pescado en su dieta, debería suplementar su alimentación a diario con algo más de un gramo de DHA. Considero lógico tomar como referencia este dato para recomendar que las mujeres gestantes y lactantes tomen al menos una cápsula de DHA, aunque si se tomasen 2, 3 ó 4 cápsulas, los beneficios tanto para el bebé como para la mamá serían cada vez mayores.

Javier Terán. Doctor en Bioquímica y Biología Molecular.

DHA + COLÁGENO = SINERGIA EN OSTEOARTRITIS

”Los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 de cadena larga en el líquido sinovial y el plasma de pacientes con artritis inflamatoria.”
Mahin Moghaddami, Michael James, Susanna Proudman, Leslie G Cleland
Prostaglandins Leukot Essent Fatty Ácids. June 2015. Volume 97, Pages 7–12

Resumen:

Se ha examinado a 36 pacientes con efusión de rodilla en el contexto de una variedad de diagnósticos reumáticos y variada ingesta de aceite de pescado (desde 0 a 30 mL diarios de un aceite de pescado estandard) y de diferente duración, para estudiar la relación entre los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega 3 (AGPICLn3) en el plasma y el líquido sinovial.

En un subgrupo de pacientes se estudió la correlación entre los AGPICLn3 en las células mononucleares del líquido sinovial y los sobrenadantes libres de células de ese líquido sinovial, y entre esas mismas células mononucleares y las células mononucleares de sangre periférica. También se comprobaron las correlaciones entre los datos clínicos (ingesta de aceite de pescado recogida y puntuación del dolor) y los AGPICLn3.

Las correlaciones entre los AGPICLn3 del plasma y del líquido sinovial fueron muy fuertes. Los perfiles de AGPICLn3 de los sobrenadantes de líquido sinovial diferían de los de las células mononucleares. Los perfiles de AGPICLn3 de células mononucleares de sangre periférica y líquido sinovial fueron similares, excepto por una mayor proporción de DHA en los últimos.

Se observaron correlaciones positivas entre el nivel de ingesta de aceite de pescado y el de EPA o DHA en plasma y líquido sinovial. El nivel de AGPICLn3 en plasma y líquido sinovial se correlacionaba inversamente con la puntuación de dolor.

En conclusión, el nivel de AGPICLn3 en plasma es un fuerte indicador del nivel de AGPICLn3 en líquido sinovial en un amplio rango de diagnósticos reumáticos e ingestas de aceite de pescado. Los mayores niveles de AGPICLn3 en plasma y líquido sinovial estaban asociados con menor experiencia dolorosa.

Comentario del traductor:

Algunas de las enfermedades que aparecen más frecuentemente con el paso de los años, afectan a las articulaciones. Se las considera degenerativas, es decir, que irán empeorando con el paso de los años; son muy invalidantes, provocando con frecuencia la baja laboral del paciente; y son muy dolorosas, hasta tal punto, que los que las sufren dicen que se han acostumbrado a vivir con dolor.

Aunque las causas de estas enfermedades son muy variadas, las más frecuentes son la artrosis y las artritis reumáticas. No obstante, todas comparten síntomas similares, como el dolor y la inflamación. Y en cuanto al daño en la articulación, este comienza afectando al cartílago que recubre y protege a la zona de hueso que esta en contacto con el otro hueso. Por ejemplo, en la cadera recubre la cabeza del fémur y el acetábulo donde este se encaja; o en la rodilla, donde recubre los extremos de tibia y fémur que están próximos, y también forma los meniscos.

A pesar de su apariencia inerte, el cartílago es un tejido muy especializado, donde sus células llamadas condrocitos, tienen la misión de fabricar una gran cantidad de proteínas, la más importante el colágeno, y otras macromoléculas, que liberan al exterior y que van a proporcionar al cartílago sus propiedades de elasticidad y resistencia. Cuando por algún motivo, aparece alguna de las enfermedades que afectan a la articulación, se pone en marcha el mecanismo llamado inflamación, y que es debido a la producción de unas serie de moléculas que van a activar el sistema inmune, en un intento por combatir la causa del problema y reparar los daños. Esto es posible casi siempre que la causa es traumática o infecciosa.

Sin embargo, en otras ocasiones, las defensas son incapaces de solucionar el problema e incluso en otras el sistema inmune es el causante de la enfermedad (autoinmunes). En estos casos la inflamación se hace crónica y comienza a producirse degeneración del cartílago, debido principalmente a que los condrocitos mueren (apoptosis) y deja de renovarse la matriz del cartílago, el cual va desgastándose progresivamente hasta llegar a desaparecer.

La inflamación se acompaña de algunos signos característicos, como son tumor (hinchazón debida a la liberación de líquidos y glóbulos blancos desde los capilares sanguíneos), calor (debido a la elevada actividad metabólica en la zona), rubor (debida a una intensa vasodilatación), y dolor (provocado pincipalmente por la liberación de moléculas que actúan sobre receptores en las terminaciones nerviosas). Todos estos signos nos indican que nuestro cuerpo lucha por recuperarse. Cuando esta recuperación no llega, la inflamación se hace crónica, y también sus signos, en particular el dolor, que se va haciendo más intenso a medida que se deteriora el cartílago articular.

¿Qué remedios nos aporta el conocimiento científico actual, para ayudar a nuestro organismo a recuperar la salud en estas enfermedades, incurables y degenerativas la mayor parte? ¿O es que sólo nos queda tomar fármacos para el dolor?

Sin duda hay un remedio, pero tenemos que buscarlo en la nutrición ortomolecular. En primer lugar, se debe incorporar en la nutrición una dosis del omega 3 DHA, que ayude a resolver la inflamación, que ayude a los condrocitos a evitar la apoptosis, y que nos ayude a reducir el dolor. Sabemos cuales son los mecanismos que median en la acción del DHA, y próximamente los detallaremos. Porque ahora lo que es prioritario es explicar, cuanto DHA, qué DHA, y como hay que tomar el DHA, para obtener el resultado que buscamos.

A la primera cuestión, la respuesta es cuanto más mejor, pero como mínimo 50 miligramos de DHA por cada kilo de peso y día, que equivale a 1 gramo de DHA cada 20 kilos de peso. Y eso si el DHA que tomamos es puro, porque si se trata de una mezcla de DHA y EPA habrá que corregir la dosis de DHA al alza, dependiendo de la proporción de ambos. Lo mejor es elegir un DHA que contenga 1 gramo de DHA prácticamente puro por cápsula, y tomar una por cada 20 kg de peso. Y así queda aclarada la segunda cuestión.

La dosis de DHA que sea preciso tomar, debemos ingerirla en una sola toma todas las cápsulas juntas, mejor en una comida sin grasas y por supuesto sin pescado. De esta forma conseguiremos dos objetivos: la absorción de la máxima cantidad de DHA y que a partir de el se produzca una cantidad significativa de neuroprotectina D1 (NPD1), un derivado enzimático que es la pieza clave de nuestros mecanismos antiinflamatorios endógenos. Si además acompañamos la dosis de DHA con un cuarto de aspirina (siempre que su médico esté de acuerdo y le permita tomarla), la eficacia aumenta sensiblemente. La explicación también la daré próximamente.

¿Se puede hacer algo más para tratar al paciente con artritis o artrosis? Pues en efecto, se puede y se debe complementar el tratamiento de DHA, con un producto que incremente la síntesis de colágeno en los condrocitos. Porque una vez que hemos evitado que esas células mueran, debemos nutrirlas adecuadamente, y para ello el complemento idóneo es un complementos alimenticio que contiene los aminoácidos precursores necesarios y los cofactores que precisan los condrocitos para incrementar la síntesis de colágeno, recuperar las cualidades del cartilago, y asegurar su máxima resistencia al desgaste.

Sobre el Colágeno

El colágeno es una proteína de gran importancia para nuestra vida, aunque sólo sea porque supone más de la tercera parte de las proteínas del cuerpo. También tiene interés porque con el paso de los años perdemos paulatinamente colágeno, debido principalmente a que la síntesis de nuevo colágeno no alcanza a reponer todo el que perdemos.

Hace años, se pensaba que bastaba con ingerir unos gramos diarios de cartílago de tiburón para equilibrar este déficit. Después se optó por el empleo de colágeno purificado para mejorar la suplementación. Y en los últimos años se van introduciendo los colágenos hidrolizados, los cuales están suministrando los aminoácidos individuales que constituyen el colágeno. De esta forma se absorben mucho más eficientemente.

Como podemos observar, se ha producido una evolución de los suplementos buscando mejorar la absorción de los aminoácidos, con el objetivo de incrementar la síntesis de colágeno en las células. Pero investigaciones recientes, han aportado nuevos descubrimientos que afectan a la consideración de ciertos aminoácidos que se consideraban no esenciales, y que ahora se sabe que si lo son, y que necesitamos complementar nuestra nutrición con ellos, entre otras cosas para incrementar la producción de colágeno.

El aminoácido nuclear en la síntesis de colágeno es la glicina. Cada tres aminoácidos de la secuencia de esta proteína, uno es colágeno. Esta característica influye decisivamente e la configuración de hélice alfa de esta proteína.

Nuestro metabolismo permite la síntesis de glicina, por ello no se le consideraba esencial, pero esta síntesis es demasiado escasa para proporcionar toda la glicina que necesitamos para producir proteínas tan necesarias como el colágeno, y otras moléculas de gran importancia, como el glutatión, que es un tripéptido formado por glutamina, cisteína y glicina. También interviene en la síntesis de las purinas. La propia glicina actúa como neurotransmisor en el sistema nervioso central.
Se calcula que para poder cubrir todas las necesidades de glicina, una persona adulta precisa unos 16 gramos diarios, y que por síntesis endógena e ingesta de alimentos tan sólo conseguimos unos 6 gramos. Esto supone un déficit de 10 gramos de glicina que deberíamos aportar mediante suplementos.

Hay otros dos aminoácidos muy presentes en el colágeno, la lisina y la prolina, que pueden suponer un 20% de los aminoácidos de la secuencia. Intervienen en la estabilización de la fibrilla que se forma por autoensamblaje de tres hélices alfa, mediante enlaces cruzados. La lisina es un aminoácido esencial que necesitamos tomar con la dieta. La arginina es uno de los aminoácidos que ahora se consideran esenciales, y además a partir de el podemos sintetizar la prolina.
Además de los aminoácidos precursores esenciales del colágeno, son necesarios algunos elementos que van a colaborar a mejorar su síntesis, por ejemplo el magnesio, que es muy necesario para el buen funcionamiento de muchos enzimas y para la síntesis de proteínas. También la vitamina C, el hierro y el silicio son elementos de importancia para la estabilidad de las fibras de colágeno.

Atendiendo a todas estas necesidades, aconsejamos un suplemento nutricional que contenga los precursores y elementos necesarios y en la cantidad necesaria para incrementar la síntesis de colágeno.

Son muchos los problemas que ocasiona la pérdida progresiva de colágeno con el paso de los años. Los problemas degenerativos en los cartílagos de las articulaciones que padecen las personas con artrosis o artritis, acaban en situaciones dolorosas e invalidantes, y que no tienen otra salida que las prótesis de rodilla o cadera. Sin embargo, una correcta suplementación nutricional de colágneo puede incrementar de forma importante la síntesis endógena de colágeno, fortalecer los cartílagos de las articulaciones, y mejorar los síntomas.

En la piel, los fibroblastos producen una gran cantidad de colágeno que ayuda a mantenerla tersa e hidratada. Cuando el paso de los años reduce la cantidad de colágeno del cuerpo, la piel pierde paulatinamente su tersura e hidratación, apareciendo más arrugada y más seca. Si, además la piel está afectada de algún problema que la reseca y la daña, el colágeno ayudará a que se incremente su producción de colágeno, reduciendo los síntomas.

En la osteoporosis, uno de los factores que la afectan es la caida en la producción de colágeno, que da como resultado un aumento de la fragilidad osea. La suplementación de la dieta con colágeno va a ayudar a incrementar la síntesis de colágeno en los huesos, mejorando su flexibilidad.

Para concluir, diremos que al conseguir un incremento en la síntesis de colágeno, todos aquellos problemas que se ven agravados por este déficit, van a mejorar con el aporte de precursores del colágeno.

Teoría cuántica sobre el papel irreemplazable del ácido docosahexaenoico en la señalización celular neural a lo largo de la evolución.

Crawford MA, Broadhurst CL, Guest M, Nagar A, Wang Y, Ghebremeskel K, Schmidt WF.

Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2013 Jan;88(1):5-13.

Resumen:

Hace seis cientos millones de años, la grabación fósil nos muestra la súbita aparición del detalle intracelular y los phyla 32. La “Explosión Cámbrica” marca el inicio de la vida aeróbica dominante. Las estructuras intracelulares fósiles son tan similares a los organismos existentes, que probablemente estaban hechos con proteínas y lípidos de membrana similares, los cuales en conjunto son determinantes para su organización y especialización. Mientras que los aminoácidos pudieron ser sintetizados hace unos cuatro mil millones de años, sólo el metabolismo oxidativo permite la síntesis de ácidos grasos altamente insaturados, produciendo así nuevas especies moleculares de lípidos para las membranas celulares especializadas. El ácido docosahexaenoico (DHA) proporcionó el núcleo para el desarrollo del fotorreceptor, y la conversión de los fotones en electricidad estimuló la evolución del sistema nervioso y el cerebro. Desde entonces, el DHA ha sido conservado como el principal componente acílico de las membranas sinápticas y de la señalización neuronal de los fotorreceptores en los cefalópodos, peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos y humanos. Esta conservación extrema en las membranas con señalización eléctrica, a pesar del gran cambio genómico, sugiere que fue el DHA el que dirigió al ADN más que la vía contraria generalmente aceptada. En este articulo ofrecemos una explicación teórica para tal conservación extrema, basada en la mecánica cuántica de las propiedades del DHA. La estructura molecular única del DHA permite la comunicación y transferencia cuántica de electrones π, lo que explica la precisa despolarización de las membranas de la retina y la cohesiva y organizada señalización neural que caracteriza a la inteligencia superior.

Comentario del traductor:

Que la posición que ocupa el DHA en el cerebro y sistema nervioso (SN) es “irreemplazable”, lo demuestra que cuando en situaciones de privación extrema de DHA se reduce ligeramente su nivel en el tejido neural, su lugar no lo ocupa ni EPA ni otro omega 3, y por el contrario, es sustituido por el omega 6 DPA. Esto nos induce varias reflexiones:

1. Que al no tener EPA una presencia significativa en el SN, se hace difícil pensar que este omega 3 pueda tener importancia en la fisiopatología de las enfermedades que lo afecten, ni tampoco en su tratamiento.

2. Por el contrario, al estar el DHA tan ligado y conservado en los tejidos neurales, si podemos pensar en su implicación fisiopatológica en esas enfermedades, y por tanto en emplearlo como tratamiento.

La gran disparidad de resultados que se encuentran en los estudios clínicos realizados con EPA y DHA en trastornos que afectan al SN, están motivados en su mayor parte por el empleo de tratamientos heterogéneos en los que no se han cuidado ni la composición, ni la proporción, ni la concentración de ambos omega 3. Además, muchos de esos estudios se han realizado con muestras demasiado reducidas, sin tener en cuenta un estudio nutricional de los participantes, y otras deficiencias de diseño que hacen poco fiables los resultados obtenidos. La posterior realización de metanalisis con estos estudios tan poco fiables, no generan tampoco suficiente confianza en los resultados clínicos obtenidos.

Por el contrario, los estudios bioquímicos y genéticos realizados “in vitro” y con animales de laboratorio modelos de diferentes patologías, están arrojando luz sobre las funciones moleculares de los omega 3 de cadena larga EPA y DHA, así como sobre los mecanismos a través de los cuales ejercen la modulación de la inflamación y la inmunidad, del neurodesarrollo y el neuroenvejecimiento, e incluso en el cáncer. Estos mecanismos están relacionados con los eicosanoides y docosanoides derivados enzimáticos de EPA y DHA respectivamente, que ejercen su función en cantidades del rango de nano y micro gramos, actuando sobre los factores nucleares que activan o no diferentes genes y vías de expresión genética.

Según estos estudios no caben dudas, si hemos de suplementar nuestra nutrición con un omega 3, hagámoslo con un DHA lo más concentrado posible, con la mayor proporción posible de DHA respecto de EPA, y cuya composición sea de trigliceridos de DHA. Y además, comprobemos que la cantidad de DHA que nos aporta sea elevada, al menos de un gramo diario. Todas estas exigencias las cumple un DHA que ha sido purificado mediante el más moderno método de separación molecular (concentración supercrítica con CO2) y aporta un gramo de DHA en cada cápsula.

Javier Terán.

Doctor en Bioquímica y Biología Molecular.

CARACTERÍSTICAS DHA Y DIFERENCIA DEL OMEGA 3

Estimado lector,

Me gustaría empezar por aclarar e informar al consumidor respecto a qué decisión tomar cuando se trata de elegir el mejor Omega 3. Y no me refiero a las decenas de marcas que hay a la venta, sino a qué tipo de Omega 3 elegir, puesto que en el mercado existen varios tipos:

– Los que contienen el ácido alfa-linolénico, que es el precursor de la serie omega 3, y que se obtiene principalmente de semillas de vegetales como las nueces, el lino, la chía y las pipas de calabaza entre otras. Este ácido graso es considerado esencial ya que no podemos producirlo nosotros.

– Los que contienen EPA y DHA, que son los que más abundan en el mercado y donde podemos encontrar numerosas composiciones en cuanto a cantidad de EPA y DHA, precios, calidades, etc., pero que habitualmente tienen el doble o el triple más de EPA que de DHA.

–  Algunos, muy pocos, que llevan solamente EPA.

– Y otros, cada vez más abundantes, que llevan principalmente DHA. Pero entre ellos también podemos encontrar variedad de dosis, concentraciones, purificación y precios.

Con este panorama de composiciones, todas ellas bajo el “paraguas” de OMEGA 3, encontramos algunas diferencias que merece la pena comentar:

1. Los Omega 3 son tan heterogéneos, tan diferentes unos de otros, que  parece imposible que se comercialicen todos bajo la marca “Omega 3”, y aunque se ha llegado a conseguir que las personas perciban un beneficio para su salud tan solo por tomar un Omega 3, dependiendo de la pureza, la concentración, y la cantidad de EPA y DHA, se puede afirmar que no todo es tan saludable como parece.

2. La concentración es muy importante ya que si la suma de EPA+DHA, respecto al total de aceite de pescado que lleva la cápsula, no alcanza al menos el 80%, se va a reducir la efectividad de ese Omega 3.

3. El EPA es un Omega 3 de cadena más corta que el DHA, pero son suficientemente parecidos como para compartir las mismas enzimas que los convierten en fosfolípidos de membrana. Estas enzimas tienen más facilidad para usar EPA como sustrato, por tanto, podemos afirmar que cuanto más EPA lleva una cápsula respecto al DHA, en menor cantidad se va a absorber este último, es decir, EPA inhibe la absorción del DHA. Después veremos la importancia que tiene inhibir la absorción del Omega 3 que mas necesitamos, el DHA, y sus repercusiones de salud.

4. El ácido fitánico se concentra junto con el EPA y el DHA en los Omega 3 menos concentrados y menos enriquecidos en DHA. El ácido fitánico, en determinadas patologías neurodegenerativas como el Alzheimer, el síndrome de Refsum, etc. es muy tóxico para las neuronas pudiendo acelerar la evolución de esas patologías.

5. Por ultimo, hay que entender que nuestros estilos de vida, la manera en que interrelacionamos nuestra existencia con el medio ambiente, la influencia de los tóxicos ambientales, la carencia de ciertos nutrientes en los alimentos, el estrés y sobre todo el aumento de la expectativa de vida, hacen que nuestro organismo sufra muchos procesos de tipo inflamatorio en los que gastamos mucho del DHA de nuestras reservas, y por consiguiente, cada vez es más necesario suplementar nuestra nutrición con una cantidad suficiente de DHA.

Una vez hemos reflexionado sobre estas cosas, me gustaría que diésemos un paso más y establezcamos las cosas que comparten en común el EPA y el DHA, pero sobre todo, cuales son sus diferencias:

1. Ya hemos comentado, que cuanto mayor es la proporción de EPA en el omega 3 menos DHA absorbemos, sin embargo no ocurre lo mismo al contrario ya que, cuando tomamos un DHA de alta pureza, una parte de él, se transforma en EPA, en una cantidad dependiente de la dosis del DHA.

Además, si tomamos el ácido alfa-Linolénico, fabricaremos antes EPA que DHA. Y en los peces que consumimos habitualmente, hay mucha más cantidad de EPA que de DHA.

2. Ya desde el año 2006, en el artículo de Arterburn y cols., se señala que el DHA se concentra principalmente en tres órganos diana: retina, cerebro y células reproductoras. Que el EPA no tiene presencia en esos tejidos y, por consiguiente, no se le puede atribuir ninguna función fisiológica ni fisiopatológica en ellos.

3. Por ultimo, se han descubierto derivados del EPA (Resolvina E1) que poseen propiedades anti-inflamatorias, pero también del DHA (Neuroprotectina D1), siendo los de este último los que tienen funciones anti-inflamatorias, anti-isquemicas, anti-neurodegenerativas y anti-angiogenicas, mucho más potentes en su acción y mucho más abundantes, aportando más beneficios si hay buenos niveles de DHA en el organismo.

Hemos visto la diferencias más importantes entre EPA y DHA pero, ¿qué cosas tienen en común?. Pues básicamente lo único que comparten es que son Omega 3 y, como tales, que cuando se toman de manera constante y en cantidad suficiente van a tener un efecto reductor del exceso de Omega 6. Con nuestra dieta actual, rica en carne y pobre en pescado, estamos provocando un desbalance en la proporción omega 3:omega 6 que está causando estragos en nuestra salud. El Omega 6 llamado Ácido Araquidónico (AA), es muy importante ya que es el origen de la serie de eicosanoides con carácter pro-inflamatorio que activan muchos de los procesos inmunitarios que nos ayudan a recuperar nuestra salud. Sin embargo, cuando tenemos un exceso de AA se derivan efectos  muy perniciosos sobre nuestra salud. Digamos que lo óptimo es mantener un equilibrio entre la ingesta de Omega 6 y Omega 3, cosa que hoy día no es lo más habitual.

 

Se han desarrollado teorías antropológicas en las que se explica que la evolución del ser humano, en cuanto a su desarrollo cerebral, tiene mucho que ver con la ingesta de DHA, ya que empezó cuando en la última glaciación se abrieron los mares y nuestros antepasados empezaron a pescar, ingiriendo dosis más altas de Omega 3. También se   barajan antiguas dietas paleolíticas, en las que nuestros antepasados consumían altas cantidades de omega 3 procedentes de semillas y pescado, con una proporción de omega 6:omega 3 próxima a la unidad.

 

Cabe explicar también que para que se forme EPA y DHA a partir del ácido alfa-linolénico, hacen falta unas enzimas muy especializadas: elongasas y desaturasas. Las elongasas, como su nombre indica, elongan, alargan la cadena molecular añadiendo átomos de carbono. Las desaturasas añaden dobles enlaces. Así pues, de una molécula que tiene 18 átomos de carbono y 3 dobles enlaces, se llega al DHA como último eslabón de la cadena conteniendo este 22 átomos de carbono y 6 dobles enlaces (es el ácido graso poli-insaturado omega 3 de cadena más larga). Hoy día está demostrado que una desaturasa, la delta 6, que participa en la síntesis del DHA, es inhibida por la ingesta de alcohol.

 

Nuestro estilo de vida, nuestras costumbres, la industrialización de la agricultura, la contaminación de los mares, los tóxicos ambientales y el aumento en el esperanza de vida, han hecho que, por un lado necesitemos más DHA que nuestros antepasados y, por otro, que nos resulte mucho más difícil obtenerlo de la dieta. Esa es la razón por la que es importante tomar suplementos de Omega 3 “de calidad”. Elegir un DHA puro, de alta concentración (mínimo un 80% de DHA respecto al total del aceite de pescado), alta purificación (sin tóxicos) es una decisión que va a permitir mantener ciertas funciones, como las cognitivas, visuales, reproductoras e inflamatorias mucho mejor que si no lo hacemos.

 

 

 

SÍNTESIS DEL COLÁGENO

Incrementar la síntesis endógena de colágeno es muy importante para frenar el envejecimiento del cuerpo, y para paliar algunas enfermedades tan frecuentes como dolorosas e invalidantes, como artrosis, artritis, etc.

Hay que cambiar la vieja idea de tomar colágeno para producir colágeno, por la nueva: tomar los nutrientes necesarios para incrementar la síntesis de colágeno.

http://www.news-medical.net/health/Collagen-Synthesis-(Spanish).aspx

COLÁGENO Y SU IMPORTANCIA

 

El colágeno es una proteína que supone un 35% aproximadamente de todas las proteínas de nuestro cuerpo, y que forma parte de nuestros huesos, cartílagos, tendones, ligamentos, piel, paredes de los vasos sanguíneos, tubo digestivo, córnea, etc.

Cuando tomamos colágeno exógeno, esa proteína debemos metabolizarla y disgregarla en sus elementos más simples: los aminoácidos, y éstos, deben volver a agruparse para formar nuestro propio colágeno, para lo que es necesario todo un conjunto de moléculas que llamamos cofactores.

El problema radica en que del colágeno que tomamos una parte importante no se va a degradar por el proceso digestivo y, por consiguiente, no se va a absorber, y por lo tanto ahí estamos perdiendo una parte. Además, cuando son absorbidos y pasan a la circulación sanguínea, algunos aminoácidos tienen otras funciones a parte de formar nuevo colágeno, entre las que destacan la formación de neurotransmisores, hormonas, enzimas, anticuerpos, etc. por tanto, no vamos a aprovechar todos esos elementos en formar el colágeno que necesitamos. Además, para que el colágeno que producimos sea funcional, debe ser procesado y debe agregarse formado fibras, y para esto necesitamos cofactores como el hierro, la vitamina C y el silicio sin los cuales no puede adquirirse una estructura de colágeno que sea funcional y de calidad.

Todas las personas, al dejar atrás la juventud, perdemos colágeno, y cuantos más años cumplimos más colágeno perdemos. Pero quienes más perciben esta pérdida son las personas que padecen enfermedades degenerativas en los cartílagos de las articulaciones de su cuerpo, rodillas, caderas, columna vertebral, etc. y que suelen acarrear bastante dolor e invalidez. Los médicos suelen diagnosticar artrosis para nombrarlas, pero hay otras enfermedades de tipo autoinmune que también provocan destrucción del cartílago, como la artritis.

Collagen Care aporta todos los elementos, aminoácidos, vitaminas y minerales necesarios para formar colágeno y en cantidad suficiente para satisfacer todas las demandas que el organismo tiene de esos aminoácidos, por tanto, se convierte en un producto de elección por su eficacia en cuanto a recuperar rápidamente los niveles de colágeno que necesitamos en situaciones como la artrosis y envejecimiento (flacidez, arrugas, etc.) de la piel, entre otras.

¿SABES IDENTIFICAR LOS SÍNTOMAS POR LA FALTA DE MAGNESIO?

Éstos son los más habituales y evidentes:

– Espasmos en los párpados, en el esófago, en el estómago o el intestino.
– Molestias musculares como rampas, contracturas, hormigueos, entumecimiento, temblores.
– Taquicardias, ritmos anormales del corazón y espasmos coronarios.
– Hormigueo alrededor de la boca.
– Cansancio por la mañana al despertar, fatiga, debilidad.
– Opresión en el pecho y dificultad para respirar profundamente, lo que hace “suspirar” o “bostezar” mucho a las personas, de manera inconsciente.
– Estreñimiento.
– Calambres menstruales.
– Dificultad para tragar o sensación de nudo en la garganta.
– Deseos de consumir sal y chocolate.
– Alteraciones del sistema nervioso: insomnio, ansiedad, hiperactividad, inquietud, ataques de pánico, fobias.

Si tenemos por lo menos dos de estos síntomas ya podemos pensar en incrementar el consumo de alimentos ricos en magnesio o tomar algún suplemento nutricional de magnesio y notaremos la mejoría y muy poco tiempo.

EL MAGNESIO TIENE PROPIEDADES MUY RELEVANTES PARA LA SALUD

Sabías que según investigaciones científicas recientes, el magnesio tiene otras propiedades muy relevantes para la salud?

LA CALCIFICACIÓN VASCULAR: El envejecimiento es un proceso fisiológico normal, que se ve acelerado por diversos factores anómalos, sobre los cuales podemos intervenir con una correcta nutrición ortomecular. En este sentido, el proceso de envejecimiento que afecta a las arterias (la arterioesclerosis progresa transformando unas arterias flexibles en la juventud en una especie de tubos rígidos como de uralita), depende principalmente del depósito de fosfato cálcico o hidroxiapatita en la matriz extracelular de la musculatura lisa arterial. La alta incidencia de la mortalidad cardiovascular, en parte es debida a la calcificación de las grandes arterias, incluida la aorta. Este proceso que afecta a la población normal, es particularmente agresivo en la población afectada de enfermedad renal crónica (1,2).

Actualmente, no hay terapia que revierta la calcificación arterial, y sólo hay tratamientos que pueden atenuar su progresión, basados en reducir determinados factores de riesgo como los niveles de calcio o fosfato en sangre, utilizando agentes quelantes. Un estudio reciente ha concluido que el magnesio puede ser más eficaz que estos agentes quelantes a la hora de frenar el avance de la calcificación arterial (3).

Diversos estudios científicos han comprobado que una carencia de magnesio provoca un incremento de la velocidad de depósito de fosfato cálcico en las arterias. Se pensó que el papel del magnesio para frenar la deposición de hidroxiapatita era pasivo y de tipo fisicoquímico, sin embargo, un estudio ha demostrado que la acción del magnesio es activo. Se ha visto que las células musculares lisas de la arteria aorta, cuando tienen altos nives de calcio y fosfato, y carencia de magnesio sufren una alteración en la expresión de determinados genes y comienzan a comportarse como osteoblastos, es decir, como células generadoras de hueso, creando una trama extracelular de proteinas generadoras de hueso como osteocalcina y la BPM-2 (bone morphogenetic protein o proteina morfogenética osea), y que aceleran la deposición de fosfato cálcico (4,5).

Los nuevos hallazgos han demostrado que el magnesio tiene el potencial para contrarrestar los procesos moleculares asociados a la calcificación vascular y que el transportador de magnesio TRPM7 juega un papel decisivo. El magnesio regula negativamente la calcificación vascular y la diferenciación osteogénica de las células musculares lisas arteriales, mediante el incremento de la actividad del receptor TRPM7 e incrementando la expresión de proteinas anticalcificación, incluyendo osteopontina y BMP-7. (6)

1.- Noordzij, M., et al.: Progression of aortic calcification is associated with disorders of mineral metabolism and mortality in chronic dialysis patients. Nephrol Dial Transplant (2011) 26: 1662–1669.
2.- Disthabanchong, S., et al.: Vascular calcification in chronic kidney disease: Pathogenesis and clinical implication. World J Nephrol (2012) 6; 1(2): 43-53.
3.- De Schutter, T.M., et al.: Effect of a magnesium-based phosphate binder on medial calcification in a rat model of uremia. Kidney International (2013) 83, 1109–1117.
4.- Louvet, L., et al.: Magnesium prevents phosphate-induced calcification in human aortic vascular smooth muscle cells. Nephrol Dial Transplant (2013) 28: 869–878.
5.- Louvet, L., et al.: Characterisation of calcium phosphate crystals on calcified human aortic vascular smooth muscle cells and potential role of magnesium. PloSONE (2015) 10(1): e0115342.doi:10.1371/journal.pone.0115342.
6.- Montezano, A.C., et al.: Vascular smooth muscle cell differentiation to an osteogenic phenotype involves TRPM7 modulation by magnesium. Hypertension (2010); 2: 453–462.

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