Autor - Victor Lazaro

A propósito de las vitaminas del grupo B

Las vitaminas B, en general, son cofactores de las enzimas que participan en las rutas metabólicas que generan energía a partir de carbohidratos, grasas y proteínas. Las vitaminas B también juegan un papel importante en el mantenimiento de las funciones del sistema nervioso. Y son de gran importancia a nivel cardiovascular y óseo, por su participación en el metabolismo de la homocisteína, así como para las reacciones de metilación del ADN, ARN, proteínas y fosfolípidos (1).

La neuropatía periférica es uno de los efectos secundarios más limitantes de la dosis en la administración de quimioterapia. Se estima que hasta el 90% de los pacientes la sufren durante o después de la quimioterapia, y un 30% de ellos la continúan padeciendo permanentemente. Presentan neuropatía sensorial (entumecimiento y hormigueo), neuropatía motora (dejar caer cosas, dificultad para caminar) y neuropatía del sistema nervioso autónomo (sudoración), pero raramente dolor neuropático (2). Un suplemento de vitamina B complex durante la quimioterapia, es considerado una opción barata y segura para prevenir la neuropatía periférica, siendo B3, B6 y B12 las principales implicadas.
Se ha encontrado una ingesta inadecuada de vitamina B en pacientes con fractura de cadera. En concreto, se ha observado una relación entre varias vitaminas B (B2, B6, B9 y B12) y un menor riesgo de osteoporosis o fractura de cadera. Se ha demostrado que la homocisteína aumenta el riesgo de fractura ósea, aunque no se ha determinado si las vitaminas B influyen en la salud ósea a través de su implicación en el metabolismo de la homocisteína (1).

La vitamina B1 (Tiamina). En su forma activa, el pirofosfato de tiamina, es un cofactor importante para las enzimas clave implicadas en el metabolismo de carbohidratos, lípidos y aminoácidos, y en la síntesis de neurotransmisores. La VRN (valor de referencia de nutrientes) de la B1 es de 1,2 mg, y sus fuentes alimenticias incluyen alimentos integrales, germen de trigo, extracto de levadura, y la carne de cerdo (1). La B1 es soluble en agua, y en alta concentración atraviesa el intestino delgado por absorción pasiva, mientras que si la concentración es baja se absorbe mediante proteínas transportadoras. Un adulto puede almacenar unos 30 mg de tiamina en el tejido muscular, hígado y riñones, pero esta reserva se agotará en 18 días si cesa la ingesta. La desnutrición, el alcoholismo, la cirugía bariátrica, la realimentación, la insuficiencia cardíaca congestiva, la acidosis láctica, la neuropatía, la insuficiencia renal con diálisis y la enfermedad crítica, son factores de riesgo para el desarrollo de deficiencia de tiamina (3). Es importante detectar el déficit de B1 en los pacientes críticos y desnutridos, ya que pueden sufrir el síndrome de realimentación.

Según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), la vitamina B1 juega un papel importante en el metabolismo de los carbohidratos y energético; colabora con las funciones psicológicas normales y el normal funcionamiento del sistema nervioso; y contribuye a la función normal del corazón. Y en los niños menores de tres años, contribuye al desarrollo neurológico y al normal metabolismo productor de energía.
La vitamina B2 (Riboflavina). Sus formas biológicamente más importantes son el flavín adenín dinucleótido (FAD) y flavín mononucleótido (FMN), que participan en las reacciones de oxidación-reducción de las vías metabólicas de producción de energía. Su VRN es de 1,3 mg para los adultos, y su fuente se encuentra en cereales, carne, pescado graso y verduras de color verde oscuro. Además, en las poblaciones occidentales la leche y los productos lácteos están fortificados con B2. Las personas mayores son propensas a tener una deficiencia biológica de B2, ya que al envejecer se reduce su absorción (1).

Se ha encontrado que el metabolismo energético cerebral es anormal en la migraña. La riboflavina cataliza la actividad de flavoenzimas en la cadena respiratoria mitocondrial y mejora la clínica y anormalidades bioquímicas en pacientes con errores congénitos del metabolismo mitocondrial. En algunos pacientes, la riboflavina ha demostrado ser eficaz en la prevención de la migraña. Es bien tolerada, barata y reduce la frecuencia de migraña (4).
Según la EFSA, la vitamina B2 contribuye: al metabolismo energético normal; al metabolismo normal del hierro en el cuerpo; al mantenimiento normal de la piel y las mucosas; al mantenimiento normal de la visión; al mantenimiento normal de los glóbulos rojos; a la protección de los componentes celulares (ADN, proteínas y lípidos) del daño oxidativo; a la reducción del cansancio y la fatiga; y al mantenimiento normal de la función del sistema nervioso (5).

La vitamina B3 (Niacina) es la forma genérica para el ácido nicotínico y la nicotinamida, que son los sustratos para sintetizar, nicotinamida adenín dinucleótido (NAD) y NAD fosfato (NADP). Ambas coenzimas activas son importantes aceptores de electrones o donantes de hidrógeno para las moléculas de combustible en las reacciones redox. NAD también proporciona sustratos para los procesos biológicos implicados en el procesamiento del ADN, la diferenciación celular y la movilización del calcio celular. La biosíntesis de B3 en humanos se puede realizar a través de la vía de conversión de triptófano-niacina, cuya eficiencia depende de otros factores hormonales y nutricionales, como la B6, B2 y el hierro, que son cofactores de las enzimas de esa vía. Sin embargo, también se obtiene B3 de la dieta. Sus fuentes principales son levadura, carnes, cereales, legumbres y semillas, pero también hay una cantidad apreciable en leche, verduras de hoja verde, pescado, café y té. Su VRN es de 16 mg para los adultos (1).

El NAD es una molécula clave para la salud mitocondrial, y su nivel retiniano disminuye con la edad. Se ha comprobado que la disfunción mitocondrial en las células ganglionares de la retina es esencial en la etiología del glaucoma. Se cree que la disminución de NAD hace que las células ganglionares de la retina sean susceptibles de daño durante los períodos de presión intraocular elevada. Se ha demostrado que el suplemento de nicotinamida a dosis bajas reduce el riesgo de desarrollar glaucoma, aunque no tiene influencia sobre la presión intraocular, lo que es evidencia de que su acción es neuroprotectora. A dosis altas, la nicotinamida muestra un efecto reductor en el grado de elevación de la presión intraocular. Por lo tanto, la nicotinamida es una opción atractiva y potente para prevenir y tratar el glaucoma, tanto con el aumento de la edad como durante los períodos de presión intraocular elevada (5).

Según la EFSA, la vitamina B3 contribuye: a la reducción del cansancio y la fatiga; al normal metabolismo productor de energía; a las funciones psicológicas normales; y al mantenimiento normal de la piel y las mucosas.
La vitamina B5 (Ácido pantoténico) normalmente se utiliza como suplemento como pantotenato cálcico que es más estable al calor y a las variaciones de acidez que el ácido pantoténico. Su nombre procede de la palabra griega panthos (en todas partes), y lo recibió debido a su gran presencia en los alimentos. Sus principales fuentes incluyen hígado, riñón, cacahuete, almendra, salvado de trigo y queso. La mayor parte de la vitamina B5 en los alimentos se encuentra incorporada a la Coenzima A y como fosfopantenina. Su VRN en adultos es de 5 miligramos (6).
El ácido pantoténico se incorpora en la molécula de Coenzima A (CoA) y en proteínas portadoras de grupos acilo. La CoA es un cofactor esencial en la oxidación de ácidos grasos, la elongación de lípidos y la síntesis de ácidos grasos, por su propiedad de transportar y transferir grupos acetilo. Por lo tanto, la B5 está implicada en el nivel de muchas moléculas, como ubiquinona, escualeno, colesterol, hormonas esteroideas, vitamina D, ácidos biliares, N-acetilglucosamina, N-acetilserotonina, acetilcolina, prostaglandinas, fosfolípidos, plasmalógenos, esfingenina, ceramida, etc., que requiere CoA. Además, la CoA está involucrada en el catabolismo de la mayoría de los aminoácidos y de las bases pirimidínicas (citosina, uracilo y timina) (6).

Por su amplia presencia en la dieta, no se suelen dar casos severos de deficiencia de B5, pero si se han realizado estudios de suplementación. Recientemente, se ha publicado uno en pacientes con íleo postoperatorio a los que se suplementa con B5, y que demuestra que el ácido pantoténico es eficaz para el tratamiento del íleo intestinal postoperatorio, y que hay una relación inversa dosis-respuesta entre la cantidad de ácido pantoténico suministrada y el tiempo que transcurre desde la operación quirúrgica hasta la primera evacuación intestinal (7). En otro estudio, se suplementó durante 12 semanas a pacientes con lesiones faciales de acné con 8,8 gramos diarios de B5, consiguiendo una reducción mayor al 67% en el número de lesiones. El ácido pantoténico regula la función de la barrera epidérmica y la diferenciación de los queratinocitos, a través del metabolismo del CoA, y es seguro y bien tolerado (8).

Según la EFSA, la vitamina B5 contribuye: a la reducción del cansancio y la fatiga; al normal metabolismo productor de energía; al normal rendimiento mental; y a la síntesis y metabolismo normales de las hormonas esteroideas, la vitamina D y algunos neurotransmisores.

La vitamina B6 (Piridoxina) tiene como forma bioactiva al piridoxal fosfato (PLP), que es un cofactor en más de 100 reacciones enzimáticas en el metabolismo del glucógeno, los fosfolípidos y los aminoácidos. Tiene un papel importante en el metabolismo de los neurotransmisores, la homocisteína y la cistationa, y en el ciclo de un carbono que afecta a la biosíntesis de los ácidos nucleicos y al funcionamiento del sistema inmune. La deficiencia de B6 es poco común, pero las personas mayores corren riesgo debido a pérdida de apetito y malabsorción. La VRN para adultos es de 1.4 mg, y sus fuentes dietéticas incluyen carnes, productos integrales, vegetales, plátanos y nueces (1).

Se cree que un nivel bajo de GABA es la razón principal de la epilepsia. GABA es el neurotransmisor inhibidor clave en el sistema nervioso central y se sintetiza a partir del glutamato, a través del enzima ácido glutámico descarboxilasa que es dependiente de PLP. Se conocen cinco mutaciones genéticas que afectan a las concentraciones de vitamina B6, produciendo enfermedades que se caracterizan por convulsiones que a menudo comienzan en los primeros días de vida, que no responden a los anticonvulsivos y solo se controlan con suplementos de vitamina B6. Se denomina epilepsia resistente o epilepsia dependiente de vitamina B6 (9). También se han encontrado mutaciones que afectan al metabolismo de la vitamina B9 y al receptor GABA, que ocasionan epilepsia resistente que también responde a la suplementación con B6 (10).
Según la EFSA, la vitamina B6 contribuye: al metabolismo normal de la homocisteína; al normal metabolismo productor de energía; a las funciones psicológicas normales; a la reducción del cansancio y la fatiga; y a la síntesis normal de la cisteína.

La vitamina B7 (Biotina), anteriormente conocida como vitamina H o coenzima R, es cofactor enzimático de varias carboxilasas importantes en el metabolismo de los macronutrientes. Sus fuentes son la carne, el pescado, los huevos y la leche, y su VRN para los adultos es de sólo 30 microgramos. Sin embargo, suplementar con grandes dosis (10-15 mg/d) de biotina se ha hecho popular como estimulante para el crecimiento del cabello, así como por sus beneficios para la salud para el tratamiento de ciertos problemas médicos, como la deficiencia de biotinidasa, diabetes, dislipemias, y la neuropatía diabética periférica (11,12).
La biotina es una coenzima que requiere unirse covalentemente a su enzima para funcionar. Después, una enzima llamada biotinidasa rompe el enlace y se recupera la biotina libre para volver a utilizarse. Una rara mutación genética en el gen de la biotinidasa, que se afecta a uno de cada 100.000 nacimientos, conduce a la deficiencia de biotina que tiene profundos efectos sobre el sistema neurológico, diversas manifestaciones neurocutáneas y trastornos metabólicos. La suplementación con biotina puede prevenir las graves consecuencias y discapacidades debidas a la deficiencia de B7 (12).

Se ha visto que pacientes afectados por una mutación en el gen que codifica una proteína transportadora de tiamina, que impide su entrada al interior de las células, sufren discapacidad y encefalopatía mortal. Pero presentan una mejoría impresionante cuando se les administran altas dosis de biotina (5-10 mg/kg/d) y tiamina. Tratando a otros pacientes que sufrían neuropatías ópticas y leucoencefalopatía con altas dosis de biotina, se encontró un paciente con esclerosis múltiple progresiva que respondía al tratamiento con 300 mg/d de biotina. Se ha comprobado con más pacientes que la suplementación con alta dosis de biotina tiene efectos beneficiosos en la esclerosis múltiple, aunque requiere tratamientos prolongados (13).

Según la EFSA, la vitamina B7 contribuye: al normal metabolismo productor de energía; al normal metabolismo de los macronutrientes; al normal mantenimiento del cabello, de la piel y las mucosas; a la función normal del sistema nervioso; y a las funciones psicológicas normales.

La vitamina B9 (Folato) desempeña un papel central en el metabolismo de un carbono, en la síntesis de nucleótidos, en el metabolismo de la homocisteína, y en la metilación de ADN, ARN, proteínas y fosfolípidos. En la vía de metilación, la síntesis de metionina depende tanto de folato como de B12 para la remetilación. La deficiencia de folato en ancianos es rara, y su VRN para adultos es de 400 μg, y de 600 μg para mujeres embarazadas. Sus fuentes alimenticias incluyen las frutas cítricas, los vegetales de hoja verde oscuro y las legumbres (1).
Según la EFSA, el folato contribuye: a la formación normal de la sangre; al metabolismo normal de la homocisteína; a la función normal del sistema inmune; a la división celular normal; al crecimiento normal del tejido materno durante la gestación; a la función psicológica normal; a la reducción del cansancio y la fatiga; y a la síntesis de aminoácidos normal. La suplementación materna con folato contribuye a la reducción del riesgo de defectos en el tubo neural.

Un defecto del tubo neural es una malformación congénita del sistema nervioso central causado por un cierre fallido del tubo neural entre la tercera y cuarta semana de gestación. Afecta a 300.000 nacimientos en todo el mundo cada año y la incidencia varía de 0.03 a 200 por cada 1.000 nacimientos según el área geográfica. Los tipos más comunes son la espina bífida y la anencefalia, esta última es mortal a los pocos días del nacimiento.
En 1998 el gobierno de EEUU decretó la fortificación obligatoria de los cereales con ácido fólico. Con ello, la incidencia de espina bífida disminuyó entre el 35-50%. Pero a pesar de ello, sigue habiendo un 30% de casos de espina bífida que no han respondido a la suplementación materna con B9, y a pesar de la investigación realizada, el mecanismo molecular subyacente sigue siendo desconocido. La hipótesis, basada en algunas observaciones genéticas en pacientes afectados de espina bífida o de anencefalia, es que la hipometilación de algunos genes y microARNs puede ser responsable de los defectos del tubo neural.
Se ha comprobado en muchos estudios epidemiológicos, que otros factores no genéticos y ambientales, además de la deficiencia de folato, también contribuyen a incrementar el riesgo de producir defectos del tubo neural, posiblemente influyendo en los epigenomas maternal y fetal, que a su vez interaccionan con las variaciones genéticas de los individuos afectados (14).

La vitamina B12 (Cobalamina), está fisiológicamente relacionada con la acción de dos enzimas, la L-metilmalonil-coenzima A (CoA) mutasa y la metionina sintasa, esta última es una enzima involucrada en el metabolismo de la homocisteína. La suplementación con la vitamina B12 comenzó en 1855 para tratar la anemia perniciosa y las lesiones desmielinizantes del sistema nervioso central. El 20% de los ancianos, tiene deficiencia de B12 leve o moderada debido a malabsorción por problemas gastrointestinales. La VRN para adultos es de 2,4 μg por día. Sus fuentes son carnes, productos lácteos y huevos (1).

La ausencia de B12 en los vegetales puede conducir a su deficiencia en las personas veganas. Pero dado que para ser absorbida la B12 necesita unirse al factor intrínseco, una proteína producida por las células parietales del tracto gástrico, también los pacientes con patologías gástricas pueden presentar déficit de B12. Es interesante que tras la suplementación con una dosis alta de B12, el 1% se absorbe a través de un segundo mecanismo que es independiente del factor intrínseco. Una vez en la sangre, la B12 se une a la transcobalamina, una proteína de transporte que permite su distribución a todo el organismo. Por esto, en caso de una mutación que afecte a la transcobalamina, se producirá un déficit de B12 a pesar de que la absorción haya sido normal (15).

Una vez que la cobalamina ha penetrado en las células, varias enzimas actúan sobre ella para producir sus dos formas activas: la metilcobalamina y la adenosilcobalamina, que son los cofactores requeridos en las reacciones de la metionina sintasa citosólica y la metilmalonil-CoA mutasa mitocondrial, respectivamente. Mutaciones que impiden la síntesis de metilcobalamina, dan como resultado un aumento de las concentraciones de homocisteína en la sangre y una disminución de los niveles sanguíneos de metionina, y las que impiden la síntesis de adenosilcobalamina aumentan los niveles de ácido metilmalónico en la sangre, el líquido cefalorraquídeo y la orina (16). Es decir, son muchas las mutaciones que pueden producir un déficit de B12, aunque su ingesta dietética sea correcta.

Según la EFSA, la vitamina B12 contribuye: a las funciones neurológica y psicológica normales; al metabolismo normal de la homocisteína; a la reducción del cansancio y la fatiga; a la formación normal de los glóbulos rojos; a la división celular normal; al metabolismo energético normal; y a la función normal del sistema inmune.

La Betaína, también llamada glicina betaína y trimetilglicina, se encuentra principalmente en varios alimentos como salvado de trigo, almejas, mejillones, remolacha, amaranto, quinoa y espinacas, pero también podemos sintetizarla. Participa en una gran cantidad de procesos celulares y bioquímicos, como la estabilización de macromoléculas, la actividad antioxidante, la apoptosis, el metabolismo de la homocisteína, el etanol y los lípidos, etc. Además, se ha estudiado por su importancia en la nutrición humana, y la salud, ya que se cree que está implicada en enfermedades como la diabetes, el Alzheimer, el Parkinson, la enfermedad de Huntington, etc. (17).

Varios estudios han demostrado que las concentraciones altas de homocisteína en el plasma (hiperhomocisteinemia HHC) están relacionadas con el riesgo cardiovascular y cerebrovascular, la enfermedad renal crónica y la enfermedad de Alzheimer. En el hígado, la metionina se sintetiza a partir de la homocisteína por dos rutas de metilación distintas: 1) catalizada por la metionina sintasa (MS), que utiliza vitamina B12 como cofactor y metil tetrahidrofolato (B9) como el donador de metilo; y 2) catalizada por Betaína Homocisteína Metil Transferasa que usa betaína como donador de metilo. De esta manera, el déficit de B9 y/o B12 que puede conducir a HHC, puede reconducirse mediante un incremento en la ingesta de betaína (17).

Los estudios sobre el papel de la HHC en algunas patologías han encontrado que la betaína aumenta la expresión de varios genes y la actividad de varias enzimas involucradas en el ciclo homocisteína/metionina, lo que contribuye a mantener bajos los niveles de homocisteína en el hígado, y aumentar los niveles de metionina y S-adenosilmetionina. También hay evidencias de que la betaína influye en la expresión genética a través de cambios en el estado de metilación de regiones promotoras o genes promotores enzimáticos específicos, y los datos sugieren que la metilación es a través de metiltransferasas que usan S-adenosilmetionina como donador de metilo (17).

Según la EFSA, la betaína contribuye al metabolismo normal de la homocisteína.

BIBLIOGRAFÍA:

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