Blog

Aceites ozonizados

El uso del aceite vegetal ozonizado se basa en las propiedades físico-químicas del ozono. Se ha compro­bado que cuando se hace reaccionar con los ácidos grasos insaturados presentes en los aceites vegetales (específicamente a nivel del doble enlace C=C), se originan una serie de principios activos como aldehídos, ozónidos y a-hidroxihidroperóxidos, siendo éstos los responsables de sus efectos biológicos. Hoy en día estos principios activos se usan no tan solo en el campo de la medicina sino también en la elaboración de productos de alta cosmética como cremas, geles, jabones, etc. con el objetivo de cuidar y proteger todo tipo de piel y mucosas.

Mecanismo de acción

El mecanismo de acción exacto de este principio activo (aceite de girasol ozonizado) es el siguiente:

  • Los triozónidos estables, al entrar en contacto con los exudados de las heridas que se encuentran a una temperatura de aproximadamente 37ºC, se descomponen y generan Este ozono formaría peróxido de hidrógeno y lipoperóxidos que serían los responsables de los efectos regenerativos y desinfectantes.(1)
  • La liberación lenta de ozono en las heridas favorece el proceso de cicatrización, no sólo por la desinfección local sino también por favorecer la liberación de citoquinas con efectos antiinflamatorios (2, 3)
  • En relación a los efectos antimicrobianos, se ha demostrado que no solo los ozónidos son responsables de estos efectos, sino también otros componentes de los (4) Cuando se pone en contacto el aceite ozonizado con un microorganismo se pueden apreciar severas afectaciones en su citoplasma,(5) además de originar una reducción en el contenido de ácidos nucleicos que se corresponde con una reducción de las actividades lipasa, amilasa, keratinasa y ureasa.(6)

En resumen, los mecanismos antimicrobianos y cicatrizantes de los aceites ozonizados son:

  1. Oxidación directa: la liberación de ozono, trioxolanos y lipoperóxidos destruye directamente los microorganismos mediante su oxidación.(5,7)
  2. Citotoxicidad: compuestos como trioxolanos, lipoperóxidos y aldehídos, son citotóxicos para los microorganismos y pueden inactivar rutas enzimáticas claves para su supervivencia (6)
  3. Liberación de factores de crecimiento: Diversos componentes de los aceites ozonizados pueden liberar factores de crecimiento como PDGF, TGF-ß y VEGF que pueden incidir en la remodelación (8)
  4. Precondicionamiento oxidativo: la oxidación local de los tejidos por los componentes de los aceites ozonizados puede estimular mecanismos antioxidantes endógenos (9,10) y promover la reparación de los tejidos(11)

Algo muy importante que hay que tener en cuenta a la hora de elegir o aplicar un aceite ozonizado es conocer su índice de peróxidos (IP). El índice de peróxidos es un indicador de su efecto. Esto no quiere decir que a mayor IP más efectividad; es decir IP y efectividad no son directamente proporcionales. La medición del IP requiere técnicas analíticas espectrofotométricas que por lo regular no están disponibles en la clínica, es por ello que para saber el IP del aceite que se utiliza es recomendable el uso de los que se preparan de forma industrial, cuyo IP viene analizado durante el proceso de control de calidad. Un mayor IP no guarda relación lineal con la efectividad terapéutica.

Existen reportes del uso médico de los aceites ozonizados desde 1859 (1). El uso del aceite de girasol ozonizado como principio activo fundamental tiene como objetivo potenciar el efecto antioxidante, previniendo así todas aquellas enfermedades producidas por el estrés oxidativo, además de ayudar a fortalecer el sistema inmunológico. Otra importante función del aceite girasol ozonizado es su poder germicida, muy útil en el tratamiento de parasitosis como la giardiasis (2) e infecciones bacterianas causadas por Helicobacter pylori (3). Por su poder antiinflamatorio y regenerativo puede ser usado en las inflamaciones de la mucosa gástrica como la gastritis, ulceras pépticas (2) e infecciones intestinales. (4) La estabilidad de los  preparados ozonizados permite el desarrollo de formulaciones convencionales para su uso clínico (5). El estudio más profundo de los efectos biológicos de estos preparados reforzará las bases científicas de su empleo en diferentes patologías (5).

Beneficios de la ingestión del aceite de girasol ozonizado

  • Mejora el funcionamiento del aparato digestivo: Es protector de la mucosa estomacal ante las secreciones ácidas. Por su efecto regenerador puede ser usado en la gastritis, úlcera péptica gastroduodenal, y en las colitis (8). Sobre la base de observaciones experimentales y clínicas recientes el aceite ozonizado puede ser considerado como alternativa a la terapia de quemaduras químicas del tracto digestivo (5, 6, 7).
  • Fortalece el sistema inmunológico: Cuando se administra por vía oral el aceite girasol ozonizado ejerce no sólo acción antiinflamatoria. En investigaciones en pacientes con diferentes enfermedades infecciosas se demostró su influencia sobre la corrección inmunológica en los indicadores de la inmunidad celular y humoral, tanto en la específica como en la no específica. En todos los casos, independientemente de la patología infecciosa estudiada, la aplicación de aceite girasol ozonizado incluida en la terapia base (5 mL dos veces al día) permitió en breve plazo la normalización del contenido absoluto y porcentual de los linfocitos T, disminuyó la cantidad de linfocitos B e incrementó la fagocitosis. La aplicación del aceite vegetal ozonizado condujo a la normalización o al incremento de la defensa humoral no específica, la actividad bactericida y de las lisozimas del suero sanguíneo (5, 6).
  • Efecto antiparasitario y antibacteriano: Diferentes estudios demuestran la efectividad del aceite ozonizado en el tratamiento de la giardiasis (Giardia lamblia) y el Helicobacter pylori (bacteria gram negativa).

Referencias bibliográficas.

  1. Thompson (1859) Observation on the Medical Administration of Ozonized Oils. Med Chir Trans.; 42:349-60.
  2. WO0137829 (A1), Gomez-Moraleda MA, Melegari P, Aglio RD (2001); Composition comprising ozonized oils and/ or other ozonized natural and/or synthetic products and their use in pharmaceutical, cosmetic, dietetic or food supplement compositions in human and veterinary
  3. Menéndez S, González R, Ledea (2008) Ozono , aspectos básicos y aplicaciones clínicas. La Habana: CENIC;
  4. US5364879, Herman S (1994); Medical uses of trioxolane and diperoxide
  5. Martínez- Sánchez, L. Re, Gema Pérez-Davison, Rosemeres Horwat Delaporte (2012). Las aplicaciones mé- dicas de los aceites ozonizados, actualización artículo original Revista Española de Ozonoterapia vol. 2, nº 1. pp. 121-139, Editado por AEPROMO (Asociación Española de Profesionales Médicos en Ozonoterapia) ISSN: 2174- 3215.
  6. Schwartz A, Martínez-Sánchez G, Re (2011) Guía para el uso médico del ozono. Fundamentos terapéuticos e indicaciones. Madrid.
  7. Lipatov (2000) Aplicación del aceite ozonizado en el tratamiento de daño químico del tracto alimentario por intoxicación con ácido acético. Ekaterimburg.
  8. Eman Abu-Gharbieh, Fatehia Bayoumi, and Naglaa G. Ahmed (2014) Alleviation of Antioxidant Defense System by Ozonized Olive Oil in DNBS-Induced Colitis in Rats. Hindawi Publishing Corporation Mediators of Inflammation Volume 2014, Article ID 967205, 6 pages http://dx.doi.org/10.1155/2014/967205

 

 

A propósito de la OSTEOPOROSIS

LA OSTEOPOROSIS

La osteoporosis, según la Organización Mundial de la Salud, es “una enfermedad esquelética sistémica caracterizada por una masa ósea baja y el deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, con el consiguiente aumento de la fragilidad ósea y la susceptibilidad a la fractura”. Es uno de los problemas más importantes de salud pública que afecta a los adultos sanos mayores de 55 años y con mayor prevalencia a las mujeres. Alrededor del 50% de las mujeres y el 25% de los hombres van a desarrollar una fractura osteoporótica, y sin una intervención preventiva, es probable que la cantidad   de   personas  con   osteoporosis   se   multiplique  en   los   próximos  años   debido   al envejecimiento de la población (1). La etiología de la osteoporosis es multifactorial y se cree que muchos factores genéticos, factores endocrinos y el estilo de vida desempeñan un papel importante, como la actividad física y la dieta, especialmente la deficiencia de minerales debido a la reducida ingesta alimentaria o a la baja absorción de estos. Los minerales como magnesio, zinc, cobre y calcio son esenciales para la salud y ayudan a mantener los huesos fuertes y sanos.El hueso está constituido por un material heterogéneo, en el que destaca la presencia de una fase mineral, la hidroxiapatita (Ca10(PO4)6(OH)2), que constituye entre el 30% y el 98% del peso seco del hueso, aunque en la mayoría es el 60-70%, y una fase orgánica formada por proteínas, en la que la más importante es el colágeno. Otras proteínas presentes en menor cantidad tienen otras funciones más especializadas, como factores de crecimiento, enzimas, moléculas señalizadoras, etc. El  calcio es  el  elemento dominante en  el  hueso, pero  también se  encuentran trazas de otros elementos como el estroncio, aluminio, zinc o plomo. En las enfermedades oseas, como la osteoporosis, la osteomalacia y la osteogénesis imperfecta, se ha observado una alteración en la distribución y concentración del calcio (2).

La resistencia de los huesos a fracturarse, depende de la densidad ósea y de otros factores que determinan la calidad del hueso. Estos factores incluyen la composición, la mineralización, el contenido y sobrecruzamiento del colágeno, la morfología, la microarquitectura y la presencia de microfisuras. Estos factores varían con la salud/enfermedad y ciertas terápias. Los cambios en la composición mineral, se encuentran en las enfermedades óseas con alto riesgo de fracturas (incluida la osteoporosis), en las cuales la ratio mineral/matriz está incrementada. En la osteoporosis este incremento se debe a la pérdida de osteoide asociada con el incremento de la remodelación y disminución de la formación de hueso, mientras que en la osteogénesis imperfecta hay una menor cantidad de colágeno, que ocasiona una matríz deficiente. También se observan cambios en la cantidad de fosfato relacionados con la fragilidad osea. En la enfermedad renal crónica, las alteraciones en el transporte y aclaramiento del fosfato, conducen a la osteoporosis y aumentan la fragilidad cuando el recambio oseo es muy alto (2).

La  matriz  ósea  está  formada  principalmente por  proteínas,  y  la  más  abundante  es  el colágeno, en concreto el tipo I, que forma una molécula helicoidal con tres cadenas proteicas. Estas cadenas presentan una secuencia en la que cada tres aminoácidos está presente la glicina. El colágeno es hidroxilado en muchos residuos de prolina y lisina, lo cual facilita la producción de enlaces o entrecruzamientos que estabilizan su estructura, que es necesaria para realizar sus funciones, proporcionando elasticidad a los tejidos, estabilizando la matriz extracelular, uniendo otras macromoléculas y facilitando la deposición de minerales. Algunas mutaciones en los genes del colágeno, dan lugar a enfermedades óseas por mineralización inapropiada (2).

Los análisis del colágeno óseo han encontrado dos tipos de enlaces cruzados, los formados enzimáticamente y los que se producen por glicación. Ambos tipos de enlaces cruzados aumentan con la edad, se alteran con la enfermedad y afectan a la resistencia mecánica de la matriz de colágeno. Los entrecruzamientos enzimáticos mejoran la resistencia mecánica, mientras que los productos  finales  de  la  glicosilación  avanzada,  muy  altos  en  las  personas  con  mucho  estrés oxidativo y en los diabéticos no controlados, hacen un hueso más frágil (2).

El resto de proteínas no colagenosas se encuentran en muy poca cantidad, pero tienen importantes funciones para el hueso, como la organización de la matriz, señalización celular, metabolismo y mineralización. Algunos estudios indican que estas proteínas pueden estar relacionadas con el riesgo de fractura. La osteocalcina y la osteopontina son importantes para la resistencia a la fractura, sus concentraciones se reducen en los huesos más viejos y la osteopontina puede  retardar  la  propagación  de  fisuras.  La  fibronectina  es  una  de  las  primeras  proteínas producidas por  los  osteoblastos, dirige la  deposición inicial de  las  fibrillas de colágeno y  es necesaria para mantener la integridad de la matriz colágena. Aunque los osteoblastos producen fibronectina, no son ellos los responsables de su presencia en la matriz extracelular del hueso, si no que se produce en el hígado. Por este motivo, la incidencia de osteoporosis es muy elevada en los pacientes con cirrosis hepática (2).

En una sociedad envejececida la osteoporosis tiene un profundo impacto social y sanitario, afectando principalmente a la mujer después de la menopausia. Se ha relacionado la deficiencia de estrógenos que se produce con la menopausia con la disminución de la densidad mineral ósea (DMO). Son necesarias intervenciones preventivas para frenar la pérdida de la DMO después de la menopausia. Pero, aunque la osteoporosis se considera una enfermedad exclusiva del adulto, desde hace unos años se está convirtiendo en una enfermedad cada vez más prevalente en el niño, debido principalmente al aumento de la esperanza de vida de los enfermos crónicos pediátricos y al empleo de tratamientos osteotóxicos (3).

En el adulto, el remodelado óseo es un proceso en el que la formación de hueso está inexorablemente unida a la destrucción del mismo. En este proceso están implicadas dos tipos de células, los osteoclastos que son células derivadas de macrófagos producidas en la médula osea que se encargan de la reabsorción del hueso, y los osteoblastos que se encargan de la síntesis de nuevo hueso. El osteoclasto se diferencia y se activa cuando el Ligando del Receptor Activador del factor nuclear Kappa B (RANKL), presente en su membrana, se une al Receptor Activador del factor Nuclear Kappa B (RANK), presente en la membrana del osteoblasto. El RANKL puede unirse también a la osteoprotegerina (OPG), un receptor soluble producido por los osteoblastos que evita que RANKL se una al RANK y como consecuencia el osteoclasto no se activa (3).

Para mejorar la salud ósea es fundamental el control de la enfermedad inflamatoria de base, ya que las citocinas proinflamatorias presentes en las artritis inflamatorias, como el factor de necrosis tumoral (TNF) alfa y las interleukinas (IL),  IL-1, IL-6 e IL-17, pueden causar un exceso de osteoclastogénesis, ya que estimulan la expresión de RANK y RANKL e inhiben la síntesis de OPG, favoreciendo así la reabsorción ósea. De hecho, en pacientes con artritis reumatoide se ha observado un incremento de la producción de RANKL en el líquido sinovial y el plasma, y además, en pacientes con dermatomiositis juvenil y con diversos subtipos de artritis idiopática juvenil se ha encontrado un aumento del ratio RANKL/OPG (3).

Los corticoides sistémicos para tratar la inflamación, son fármacos osteotóxicos que también afectan al metabolismo óseo a través de la estimulación de la expresión de RANK y RANKL. En la actualidad hay dudas sobre cuál es el factor negativo más influyente sobre el metabolismo óseo, si la propia actividad inflamatoria o el tratamiento corticoide. Un abordaje de la inflamación más natural y seguro, es el empleo del ácido graso omega 3 DHA, que a las dosis adecuadas es capaz de modular el proceso inflamatorio y el metabolismo óseo. La evidencia indica que los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 de la dieta son beneficiosos para la salud ósea, principalmente el DHA, ya que inhibe la actividad de los osteoclastos y activa los osteoblastos. La suplementación con cantidades adecuadas de DHA, cuando se emplea durante tiempo prolongado, inhibe la reabsorción y promueve la formación de hueso aumentando la DMO en las mujeres post- menopáusicas. Sus efectos beneficiosos afectan a los marcadores de reabsorción ósea, así como a los marcadores inflamatorios, tales como TNF-alfa, IL-1b, IL-6 y PGE2. Los suplementos de omega 3 y el ejercicio aeróbico influyen en las hormonas y otros factores que regulan el calcio en mujeres sanas post- menopáusicas. El consumo de 1000 mg/día durante 16 semanas, junto con la práctica de ejercicio de soporte de intensidad moderada, aumentó significativamente los niveles de calcitonina y estrógenos y redujo los niveles de hormona paratiroidea.

La actividad física juega un papel importante en la salud ósea y en la prevención de la osteoporosis, proporcionando a los huesos un estímulo osteogénico, mediante el aumento de las concentraciones séricas de marcadores de formación ósea, y la disminución de marcadores de reabsorción ósea. Se ha demostrado que en mujeres post-menopáusicas, el ejercicio aeróbico de intensidad moderada atenúa los marcadores séricos de inflamación, como la proteína C-reactiva, IL-6 e IL-18, y contribuye a prevenir la osteoporosis (3).

Finalmente, no podemos dejar de lado la importancia que tiene una buena nutrición en la prevención de la osteoporosis. Se ha demostrado que la prevalencia de la osteoporosis u osteopenia en mujeres post-menopáusicas está relacionada con la ingesta de proteína vegetal. Los alimentos de origen vegetal son conocidos por proporcionar una dieta básica mientras que los de origen animal son los precursores de una dieta acidificante, que se ha demostrado que aumenta la excreción urinaria de calcio, estimula la acción de los osteoclastos, e inhibe la acción osteoblástica formadora de hueso (4).

SUPLEMENTACIÓN NUTRICIONAL PARA LA PREVENCIÓN DE LA OSTEOPOROSIS

Existe  un  gran  consenso  mundial sobre  la  necesidad  de  aportes correctos de  calcio  y vitamina D3 para una buena salud ósea. Sin embargo, en los estudios con tratamientos combinados, se comprueba que para reducir el riesgo de fracturas óseas no basta el aporte de uno de ellos, calcio o vitamina D3, si existe déficit del otro componente. Esta sinergía entre diferentes nutrientes  que han demostrado ser útiles para frenar la osteoporosis y mejorar la salud ósea, nos lleva a plantear el desarrollo de un tratamiento complejo para maximizar el cuidado de la salud ósea en todos los pacientes, especialmente en los que presentan osteoporosis, y entre estos, en las mujeres tras la menopausia. Para ello, analizaremos aquellos tratamientos que han demostrado eficacia aumentando la DMO, con el objetivo de desarrollar una fórmula lo más completa posible.

HORMONAS

Hormona de crecimiento: Recientemente se ha demostrado la efectividad de la hormona de crecimiento (HC) para tratar la osteoporosis. En un estudio controlado con placebo, se trataron con HC durante tres años a mujeres con osteoporosis que recibían terapia hormonal sustitutiva, calcio y vitamina D, y se comprobó que aumentaba la DMO y el contenido mineral del hueso de forma dosis dependiente. Estas  pacientes se sometieron a un seguimiento durante diez años, y se observó una reducción en el número de fracturas que pasaron del 56% al 28%, pero el índice relacionado con la calidad de vida no tuvo cambio respecto al grupo control (5). Sin embargo, la HC humana recombinante es un tratamiento demasiado costoso para ser usado en una patología crónica y que afecta a tantas personas, como es la osteoporosis. Por ello se han buscado formas de incrementar los niveles de HC recurriendo a tratamientos con extractos herbales y terapia nutricional, con algunos resultados satisfactorios. Dentro de los productos herbales, la glicirricina procedente de la raíz de Glycyrrhiza glabra (6) y los ginsenósidos procedentes del extracto de Panax ginseng (7) han demostrado eficacia aumentando el nivel de HC en estudios con ratas. Lo mismo ha ocurrido con la puerarina de Pueraria, o la dioscina de Dioscorea. Aunque los mecanismos aún son desconocidos, se supone que estas moleculas actúan sobre receptores secretagogos de la HC, o estimulan la producción de otras hormonas que inducen la producción de HC. En cuanto a otros nutrientes que incrementan los nieveles de HC están glicina, glutamina, arginina y niacina (vitamina B3).

Estrógenos:  La  caida  en  el  nivel  de  estrógenos  durante  la  menopausia,  ha  llevado  a proponer  la  terapia  de  reemplazo  hormonal  (TRH)  para  evitar  tanto  los  síntomas  como  la reabsorción ósea. Pero debido a los problemas que presenta la TRH, comenzó a estudiarse la posibilidad de utilizar extractos herbales ricos en fitoestrógenos. Estos corresponden a isoflavonas de estructura similar a los estrógenos, que son eficaces reduciendo los síntomas más molestos de la menopausia.  Sin  embargo,  no  todos  los  fitoestrógenos  tienen  la  misma  eficacia  sobre  la osteoporosis. Los fitoestrógenos más estudiados son las isoflavonas del extracto de soja (Glycine max), la genisteina y la daidzeina. Parece que la genisteína es la isoflavona más eficaz, ya que la administración de 54 mg/día de genisteína fue tan eficaz como la THS para reducir la pérdida de densidad mineral ósea del fémur y columna lumbar en una prueba de 1 año en mujeres post- menopáusicas y fue efectiva después de 24 meses en un estudio de seguimiento, que mostró una constante disminución de la reabsorción ósea (8). Se han propuesto varios mecanismos por los que la  genisteína  podría  mejorar  la  salud  ósea,  desde  efectos  genómicos  directos  mediados  por receptores de estrógeno hasta acciones no genómicas tales como la inhibición de protein-quinasas y la activación de tirosin-fostatasas. La supresión de la reabsorción ósea puede ocurrir a través de la inhibición de la osteoclastogénesis o por inhibición directa de la actividad de los osteoclastos.

Cada isoflavona tiene una estructura única que determina su capacidad para unirse de forma competitiva a los receptores de estrógeno y mantener la afinidad de unión en relación con otras isoflavonas presentes, y, además, la estructura dicta la potencia posterior de su actividad como modulador selectivo del receptor estrogénico. Por este motivo, las mezclas de diferentes isoflavonas no pueden mejorar la eficacia de la genisteína. Además de los fitoestrógenos derivados de la soja, también se han introducido extractos de otras leguminosas como el trébol rojo (Trifolium pratense) o el kudzu (Pueraria lobata), pero se ha comprobado que a pesar de tener un contenido total de isoflavonas similar a la soja, no son tan eficaces por tener un bajo contenido de genisteína (9). También se han encontrado diferencias en el contenido de isoflavonas entre diferentes partes de la soja. La diferencia entre la eficacia de suplementos de germen de soja y de cotiledón de soja puede ser debida a las diferencias en el perfil de isoflavonas. El suplemento de germen de soja fue la mitad de eficaz que el suplemento de cotiledón de soja, ya que aunque contenía más daidzeína (40%) y gliciteína (48%), contenía menos genisteína (12%). Los niveles séricos de genisteína fueron de media 4 veces mayores durante la intervención con el cotiledón de soja que con el germen de soja, aunque no hubo diferencia en los niveles de isoflavonas totales en suero.

De gran importancia para los fitoestrógenos, es la acción de la microbiota intestinal sobre las isoflavonas presentes en los suplementos, puesto que los productos liberados por las bacterias a partir del metabolismo de las isoflavonas naturales se absorben más y son más biodisponibles para el paciente. A partir de la genistina y la daidzina, isoflavonas naturales de la soja, algunas bacterias del colon producen genisteina y daidzeina por deconjugación enzimática, las cuales se absorben más rápido a través del epitelio intestinal. Aún más importante es la liberación del equol producido por algunas bacterias de la microbiota a partir de un segundo metabolismo enzimático de la daidzeina, ya que el equol tiene una mayor eficacia uniendose a los receptores estrogénicos (10).

Melatonina: Son muchos los estudios que relacionan los niveles de melatonina con la salud del hueso. La melatonina modula el metabolismo óseo a través de tres acciones principales. En primer lugar, afecta directamente a las acciones de los osteoblastos y los osteoclastos. Numerosos estudios documentan que la melatonina aumenta la proliferación de los osteoblastos, promueve la expresión de colágeno de tipo I y otras proteínas importantes para el hueso (por ejemplo, fosfatasa alcalina, osteopontina, sialoproteína ósea y osteocalcina), y estimula la formación de la matriz mineralizada por estas células. Además, la melatonina inhibe la diferenciación de los osteoclastos a través de la disminución en la expresión de RANK y del aumento en los niveles de OPG. En segundo lugar, la melatonina regula indirectamente el metabolismo óseo a través de su interacción con otras hormonas (por ejemplo, paratohormona (PTH), calcitonina y estrógenos). Podrían ser necesarios niveles de estradiol circulantes adecuados para los efectos de la melatonina sobre el hueso. En tercer lugar, durante la reabsorción ósea los osteoclastos generan altos niveles de aniones superóxido que contribuyen al proceso de degradación del hueso. La melatonina es un significativo agente antioxidante que puede eliminar los radicales libres generados por los osteoclastos durante el proceso de reabsorción ósea y proteger a las células de hueso de los ataques oxidativos (11).

Algunos estudios revelan el papel etiológico de la melatonina en la osteoporosis. Los niveles plasmáticos nocturnos de melatonina disminuyen con la edad, y se ha comprobado que la secreción de melatonina en la glándula pineal disminuye bruscamente durante la menopausia, lo cual está asociado con la osteoporosis post-menopáusica. Se ha encontrado una correlación entre la disminución de los niveles de melatonina en plasma y un aumento de la incidencia de deterioro del hueso, tal como se ve en las mujeres post-menopáusicas. Además, se ha demostrado que la pinealectomía en ratas y ovejas promueve la inducción de los biomarcadores del metabolismo óseo. También se ha visto que el trabajo del turno de noche conduce a trastornos de la secreción de melatonina, así como a severa alteración del ritmo circadiano. Y en un estudio epidemiológico se comprobó que veinte o más años de trabajo nocturno aumentó significativamente el riesgo de fracturas de muñeca y cadera en mujeres post-menopáusicas. Todas estas observaciones en conjunto sugieren que un déficit de melatonina puede estar implicado en la etiología de la osteoporosis (11).

AMINOÁCIDOS

En el metabolismo óseo intervienen diferentes proteínas, neurotransmisores, hormonas, etc., y algunos aminoácidos son de gran importancia como precursores  de su síntesis. Diversos estudios relacionan una elevación de la ingesta de alanina, arginina, glutamina, leucina, lisina, y prolina con un incremento de la DMO y la prevención de la osteoporosis (4).

Glicina: El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo humano, constituyendo más del 25% del total de proteínas. Un tercio de los aminoácidos del colágeno son glicina, y este alto contenido implica un alto requerimiento de disponibilidad de glicina para mantener una saludable reposición del colágeno y evitar los problemas que una dieta deficiente en proteínas puede inducir en la reposición de proteínas, especialmente del colágeno. Dado que para tener un hueso sano es fundamental el colágeno, podemos asegurar que un correcto aporte de glicina es fundamental para prevenir o tratar la osteoporosis. Y por el contrario, un déficit continuado de glicina puede ocasionar a largo plazo incremento en el riesgo de padecer osteoporosis (12). Otros aminoácidos de gran importancia en la síntesis de colágeno son la lisína y la arginina (4).

Triptófano: Los datos indican que el L-triptófano estimula la proliferación de las células madre del mesénquima de la médula ósea, aumenta la expresión de la osteocalcina y la proteína fosfatasa alcalina. Todo esto indica que el L-triptófano juega un papel en la diferenciación osteoblástica.

La serotonina, sintetizada en el cerebro a partir del triptófano, aumenta la formación ósea y disminuye la reabsorción ósea. Se une a receptores en las neuronas del hipotálamo ventromedial disminuyendo el tono simpático mediante la inhibición de la síntesis de epinefrina. La disminución del tono simpático produce en los osteoblastos un aumento de la síntesis de hueso. La disminución de la reabsorción ósea se consigue mediante la inhibición de la síntesis de RANKL en los osteoclastos. El triptófano también es precursor de la melatonina, cuya implicación en la salud ósea hemos indicado anteriormente (13).

MINERALES

Calcio: Hoy en día, la cantidad diaria de calcio recomendada en niños sanos es de 700 mg de 1 a 3 años, 1.000 mg de 4 a 8 años y 1.300 mg de 9 a 18 años. Aunque en niños con malabsorción o tratados con medicaciones osteotóxicas deberían ser necesarias cantidades mayores. En general, es preferible optimizar el aporte de calcio a través de la dieta debido a la posibilidad de efectos adversos cardiovasculares y extraesqueléticos de la suplementación farmacológica (2).

En los adultos, la dosis diaria aceptada como consenso se situa entre 1000 y 1500 mg, siendo 1200 la que más se observa como referencia en los estudios más recientes. Es muy difícil medir la cantidad de calcio que alcanza a depositarse en el hueso, aunque hay expertos que afirman que la ingesta de calcio no es el único factor que determina esta deposición, señalando la necesidad de otros nutrientes como el magnesio, el fósforo, los fitoestrógenos, etc. que influyen positivamente en este proceso.

Fósforo: Aunque parece lógico que la ingesta de fósforo sea importante para la salud ósea, puesto que la deposición de calcio en el hueso se produce en forma de hidroxiapatita (fosfato cálcico), se han realizado muchos estudios sobre la suplementación con fósforo con resultados contradictorios. Actualmente se tienen datos importantes sobre como influye la ingesta de fósforo en la salud ósea. En varios estudios se ha comprobado que cuando la ingesta de calcio es muy baja, una elevada ingesta de fósforo tiene consecuencias negativas para la salud ósea, ya que se incrementa la concentración en suero de la hormona paratiroidea, lo que disminuye la formación de vitamina D e inhibe la formación de hueso, a la vez que incrementa la reabsorción ósea. Por el contrario, una ingesta alta de fósforo cuando la ingesta de calcio también es elevada, es beneficioso para el hueso ya que disminuye la hormona paratiroidea y la reabsorción ósea, a la vez que se promueve la formación de hueso (14).

Sólo hay unos pocos estudios sobre cual es la mejor sal para optimizar la absorción del calcio, y aunque no se ha visto diferencia entre administrar carbonato cálcico o fosfato cálcico, se considera que es mejor suplementar con un fosfato cálcico a las mujeres post-menopausicas para evitar que el calcio se una al fósforo de la dieta y se reduzcan excesivamente sus niveles, en especial en las mujeres con una baja ingesta de fósforo (15).

Penta-calcio hidroxi-trifosfato: El penta-calcio hidroxi-trifosfato (CaP) [Ca5(PO4)3OH] es un polvo blanco microfino sin olor ni sabor. Una cualidad importante, es que es insoluble en agua a pH neutro, y soluble en el pH ácido del estómago durante la digestión. Al ir atravesando el intestino delgado, sube paulatinamente el pH, y el CaP va a formar un precipitado amorfo con capacidad de unirse a ácidos biliares y grasas. Se ha demostrado que la suplementación con CaP reduce la concentración sanguínea del colesterol total y del colesterol LDL (16). También se ha visto que el CaP mejora la implantación de la flora bacteriana probiótica y la producción de las hormonas intestinales llamadas incretinas (17). Aunque el mecanismo por el que acontecen estos cambios puede ser la capacidad de eliminar ácidos biliares y grasas en las heces, las consecuencias son importantes para la salud, con la disminución del colesterol, la mejora de la microbiota o el aumento de las incretinas y de la insulina, con la consiguiente reducción de la glucemia.

Silicio: ha demostrado ser útil como agente preventivo o terapéutico frente a la osteoporosis. Dos estudios epidemiológicos transversales han informado de que el consumo de silicio en la dieta está asociado con una mayor DMO. En la cohorte de Framingham se informó de que un mayor consumo de silicio en la dieta fue positiva y significativamente asociado con la DMO en la cadera de hombres y mujeres pre-menopáusicas, pero no en las mujeres post-menopáusicas. Este estudio se repitió utilizando la cohorte APOSS (Aberdeen Prospective Osteoporosis Study Screening), una cohorte sólo de mujeres, y de manera similar se vió que la ingesta dietética de silicio estaba asociada positivamente con la DMO en la cadera y la columna vertebral de las mujeres pre- menopáusicas. También puso de manifiesto una correlación similar en mujeres post-menopáusicas, pero sólo en aquellas tratadas con TRH. Una correlación más débil (no significativa) se encontró en las antiguas (no actuales) usuarias de TRH y ninguna correlación en las que nunca habían tomado TRH. Estos dos estudios sugieren que la ingesta mayor de silicio está asociada con una mayor DMO, y también, una interacción potencial entre el silicio y el nivel de estrógeno (18).

Boro: Se ha demostrado que las dietas bajas en boro acentúan la progresión de la osteoporosis, mientras que la suplementación con pequeñas cantidades (3 mg/día) de ácido bórico favorecen la deposición de calcio en la matriz ósea, el desarrollo y la regeneración ósea, la producción y el metabolismo de las hormonas sexuales y la vitamina D, y la absorción y uso del calcio y del magnesio (19). Estudios recientes parecen indicar que dosis pequeñas de boro son un factor fundamental para la diferenciación osteogénica de las células madres de la médula ósea y la inducción de la deposición mineral en la matriz ósea (20).

Potasio: La carga ácida que causa la dieta es nociva para la salud ósea, pero puede ser neutralizada aumentando la ingesta de potasio. Se ha demostrado que el tratamiento con citrato de potasio a largo plazo, es beneficioso para reducir la eliminación de calcio por la orina, aliviando al esqueleto de la pérdida de calcio ocasionada por su papel como depósito de base y fuente para mantener el nivel de calcio en sangre. El tratamiento continuado con citrato de potasio por más de seis meses, mejora el equilibrio del calcio, disminuye la reabsorción ósea mitigando el deterioro en la densidad ósea relacionado con la edad y reduce el riesgo de fracturas óseas en las poblaciones de riesgo (21). En un reciente estudio con mujeres post-menopáusicas que presentaban osteopenia, tratadas con citrato de potasio durante un año, se ha encontrado una significativa reducción de los marcadores de recambio óseo, pero no es concluyente respecto de los marcadores de formación ósea. Ha quedado demostrado que el citrato de potasio puede ser un tratamiento eficaz y bien tolerado frente a la pérdida ósea que padecen la mujeres tras la menopausia.

Magnesio: es esencial para la síntesis de la matriz ósea orgánica, y la deficiencia de magnesio puede afectar a la calidad del hueso por la disminución de la formación ósea. Previene la formación de cristales de hidroxiapatita a nivel vascular, y tiene un efecto negativo en la PTH (22).

Zinc:  desempeña un papel fisiológico en la mineralización del tejido óseo, y se requiere zinc para la acción completa fisiológica de la vitamina D sobre el metabolismo del calcio (22).

Cobre:  Los estudios han demostrado que el cobre es necesario para la enzima que aumenta la reticulación de las moléculas de colágeno,  por lo que sería esencial para la síntesis de la matriz ósea orgánica (22).

VITAMINAS

La ingesta de vitaminas es de gran importancia para reducir el riesgo de osteoporosis, aunque no todas son igual de necesarias. Entre ellas, la vitamina D es la más necesaria.

Vitamina D3: Los niveles adecuados de vitamina D3 en la infancia, parecen situarse entre los 20 y los 30 ng/ml (75-50nmol/l). Aunque los últimos estudios los señalan por encima de los 30 ng/ml (75 nmol/l); en una reciente revisión de la Cochrane sobre el tema, se observó que la suplementación con vitamina D3 a jóvenes sanos con niveles por encima de los 20 ng/ml (50 nmol/l) no tenía un efecto estadísticamente significativo sobre la DMO. La cantidad diaria recomendada de vitamina D3 en el niño sano es de 400 UI y de 400 a 1.000 UI en el niño en riesgo de osteoporosis sin hipovitaminosis D. En pacientes con hipovitaminosis D, las dosis de tratamiento son de 2.000 UI de vitamina D3 al día durante 6 semanas, aumentando de 4.000 a 6.000 UI al día durante 6 semanas si asocian malabsorción, obesidad o tratamiento con fármacos que aceleren el catabolismo de la vitamina D (antiepilépticos, corticoides. . .) (2).

En los adultos, se ha comprobado que la absorción del calcio a nivel intestinal está regulada por el nivel de vitamina D en plasma, y se incrementa  a medida que este nivel de vitamina D es mayor, pero se satura a partir de niveles de 80 ng/ml de vitamina D. La mayor controversia que existe hoy en día a este respecto, es cual debe ser la ingesta diaria de vitamina D3 para alcanzar niveles plasmáticos cercanos a los 80 ng/ml, y según cálculos recientemente publicados la dosis de vitamina D3 diaria debería ser 10 veces superior a la recomendada actualmente (la mayoría de las guias recomiendan 800 UI), situandose en unos 8000-9000 UI (23). Hacer un seguimiento analítico de los niveles de vitamina D en el paciente en tratamiento, es sin duda el único modo de ajustar la dosis que necesita cada uno.

Vitaminas A, C y E: Muchos estudios epidemiológicos y experimentales han demostrado que la reducción del nivel de radicales libres puede reducir la tasa de pérdida ósea, porque el estrés oxidativo está implicado en la osteoclastogénesis, en la apoptosis de los osteoblastos y osteocitos, y por lo tanto en la reabsorción ósea, provocando una disminución de la densidad mineral ósea y un aumento de la osteoporosis. Tras estos hallazgos, se asume que el consumo de vitaminas antioxidantes puede proporcionar beneficios para el metabolismo ósea combatiendo el estrés oxidativo. Recientes estudios epidemiológicos han demostrado que el consumo de estos nutrientes reducen el riesgo de osteoporosis y fracturas óseas (24).

Vitamina K2: La vitamina K es un cofactor de la γ-carboxilasa, que convierte tres residuos de ácido glutámico de la osteocalcina (OC) en ácido gamma-carboxiglutámico, y es por tanto esencial  para  la  γ-carboxilación  de  OC.  Sin  esta  modificación,  la  OC  carece  de  integridad estructural y de la capacidad de unirse a la hidroxiapatita mineral. La reacción de carboxilación se completa como un acontecimiento postraduccional intracelular, y la OC secretada no puede ya ser carboxilada (25). De forma parecida a lo que sucede con el déficit de magnesio, un bajo nivel de vitamina K está asociado con el incremento de la calcificación vascular, y con la osteoporosis.

Vitamina B6: Esta vitamina es muy importante por ser cofactor en muchas reacciones enzimáticas y necesaria para una buena absorción del magnesio, pero en nuestro caso su interés radica en que es necesaria para el funcionamiento de la enzima triptófano hidroxilasa, que es clave en la ruta metabólica que a partir del triptófano da lugar a la serotonina y la melatonina (26).

 

BIBLIOGRAFÍA:

1. Liu J., y cols. (2013) Melatonin Effects on Hard Tissues: Bone and Tooth. Int. J. Mol. Sci., 14: 10063-10074.

2. Boskey, A. L. (2013). Bone composition: relationship to bone fragility and antiosteoporotic drug effects. BoneKEy Reports 2, Article number: 447.

3. Galindo, R. y cols. (2014). Avances en el tratamiento de la osteoporosis secundaria. Anales de pediatría. 81(6): 399.

4. Jennings A. y cols. (2016) Amino Acid Intakes Are Associated With Bone Mineral Density and Prevalence of

Low Bone Mass in Women: Evidence From Discordant Monozygotic Twins. J Bone Miner Res. Feb;31(2):326-35.

5. Krantz E. y cols. (2015) Effect of growth hormone treatment on fractures and quality of life in postmenopausal osteoporosis: a 10-year follow-up study. J Clin Endocrinol Metab 100: 3251–3259.

6. Lee H.Y., y cols. (2007) Induction of growth hormone release by glycyrrhizae radix on rat. J Biochem Mol Biol. 40(6):979-85.

7. Yoshizato H. y cols. (1999) Stimulation of Growth Pituitary and Brain by Hormone Gene Panax ginseng C. A. MEYER. Endocrine Journal, 46 (Suppl), S85-S88.

8. Morabito N. y cols. (2002)   Effect of genistein and hormone-replacement therapy on bone loss in early postmenopausal women: a randomized double-blind placebo-controlled study. J Bone Miner Res 17:1904–1912.

9. Weaver C. M., y cols. (2009) Antiresorptive Effects of Phytoestrogen Supplements Compared with Estradiol or Risedronate in Postmenopausal Women Using 41Ca Methodology. J Clin Endocrinol Metab. Oct; 94(10): 3798–3805.

10. Rafii F.  (2015) The Role of Colonic Bacteria in the Metabolism of the Natural Isoflavone Daidzin to Equol. Metabolites. 5: 56-73.

11. Liu J., y cols. (2013) Melatonin effects on hard tissues: bone and tooth. Int J Mol Sci. May 10;14(5):10063-74.

12. Meléndez-Hevia E., y cols. () A weak link in metabolism: the metabolic capacity for glycine biosynthesis does not satisfy the need for collagen synthesis. J. Biosci. 34: 853–872.

13. Michalowska M. y cols. (2015) New insights into tryptophan and its metabolites in the regulation of bone metabolism. J Physiol Pharmacol. 66(6):779-91.

14. Lee A.W. and Cho S.S. (2015) Association between phosphorus intake and bone health in the NHANES population. Nutr J. Mar 21;14:28.

15. Heaney R. P. y cols. (2010) Phosphate and carbonate salts of calcium support robust bone building in osteoporosis. Am J Clin Nutr; 92:101–5.

16. Ditscheid B. y cols. (2005) Cholesterol Metabolism Is Affected by Calcium Phosphate Supplementation in Humans. J. Nutr. 135: 1678–1682.

17. Trautvetter U. and Jahreis G. (2014) Effect of supplementary calcium phosphate on plasma gastrointestinal hormones in a double-blind, placebo-controlled, cross-over human study. British Journal of Nutrition, 111, 287–293.

18. Jugdaohsingh, R. (2007) Silicon and bone health. J Nutr Health Aging. ; 11(2): 99–110.

19. Pizzorno L. (2015) Nothing Boring About Boron. Integrative Medicine. Vol. 14, No. 4: 35-48.

20. Movahedi Najafabadi B. and Abnosi MH. (2016) Boron induces early matrix mineralization via calcium deposition and elevation of alkaline phosphatase activity in differentiated rat bone marrow mesenchymal stem cells. Cell J.; 18(1): 62-73.

21. Moseley K., y cols. (2013) Potassium citrate supplementation results in sustained improvement in calcium balance in older men and women. J Bone Miner Res.; 28(3): 497–504.

22.  Mahdavi-Roshan  M.,  y  cols.  (2015)  Copper,  magnesium,  zinc  and  calcium  status  in  osteopenic  and osteoporotic post-menopausal women. Clinical Cases in Mineral and Bone Metabolism; 12(1): 18-21.

23. Veugelers, P.J. and Ekwaru, J.P. (2014) A Statistical Error in the Estimation of the Recommended Dietary Allowance for Vitamin D. Nutrients, 6, 4472-4475.

24. Sugiura M. y cols. (2016) High Vitamin C Intake with High Serum β-Cryptoxanthin Associated with Lower Risk for Osteoporosis in Post-Menopausal Japanese Female Subjects: Mikkabi Cohort Study. J Nutr Sci Vitaminol (Tokyo). 62(3):185-91.

25. Iwamoto J. (2014) Vitamin K2 Therapy for Postmenopausal Osteoporosis. Nutrients, 6: 1971-1980.

26. Birdsall T.C. (1998) 5-Hydroxytryptophan: A Clinically-Effective Serotonin Precursor. Altern Med Rev; 3(4): 271-280.

27. Zhang X.X., y cols. (2015) Efficacy of coenzyme Q10 in mitigating spinal cord injury-induced osteoporosis. Mol Med Rep. Sep;12(3):3909-15.

Importancia del colágeno en el envejecimiento de la piel

Los signos de envejecimiento de la piel (líneas, arrugas, decoloración, etc.), son debidos a factores intrínsecos y extrínsecos. Los rayos ultravioleta son el factor extrínseco que más deteriora la estructura subyacente de la piel y acelera su envejecimiento. La estrategia tradicional para tratar o prevenir este proceso es local, tópica o inyectable subcutánea, pero ciertos nutrientes administrados por vía oral, son beneficiosos para la piel, gracias a sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y regeneradoras. Algunos nutrientes esenciales, como la vitamina E, el selenio y el zinc, eliminan los radicales libres, y la vitamina C desempeña un papel fundamental en la síntesis de colágeno.

La reducción de la síntesis de colágeno en los fibroblastos, con pérdida de densidad del colágeno y de espesor dérmico, es el factor intrínseco principal del envejecimiento de la piel. Los fibroblastos son dañados por el estrés oxidativo y procesos inflamatorios, reduciendo su capacidad metabólica. Muchos tratamientos, locales y sistémicos, intentan aumentar la densidad del colágeno para recuperar la estructura interna de la piel y frenar su envejecimiento. Pero, para lograrlo, es necesario un suplemento nutritivo integral, basado en la etiología del envejecimiento de la piel y la bioquímica del metabolismo celular del colágeno.

La matriz dérmica presenta varios componentes estructurales, siendo el colágeno el más importante cuantitativa y cualitativamente, con un papel principal en la textura y el aspecto de la piel adulta, y cuyo envejecimiento va inevitablemente ligado a su disminución. El colágeno es una biomolécula de gran tamaño que no se absorbe a través del stratum corneum, pero se ha visto en ratones, que la ingesta de colágeno hidrolizado puede frenar el envejecimiento de la piel, mejorando la densidad del colágeno por síntesis endógena. Sin embargo, no hay evidencia clínica convincente de que el colágeno hidrolizado incremente la síntesis endógena en humanos. Por otra parte, el tratamiento de relleno con colágeno inyectable, aunque de resultado cosmético aceptable, es muy costoso y requiere repeticiones frecuentes debido a su rápida degradación.

Investigando el metabolismo de los aminoácidos, han descubierto que algunos calificados de no esenciales, no podemos sintetizarlos en la cantidad necesaria y se debería incrementar su ingesta. Es el caso de la glicina, que participa en la síntesis de muchas biomoléculas, y cuyo déficit es de unos 10 gramos al día. Precisamente, la glicina es un aminoácido especialmente importante para la síntesis de la molécula de colágeno, ya que se necesita que cada 3 aminoácidos de la cadena peptídica haya una glicina, para mantener su estructura en hélice alfa.

Otros dos aminoácidos de interés por su alta presencia en el colágeno, son lisina y prolina. Una vez incorporados en la proteína, muchos son hidroxilados a hidroxilisina e hidroxiprolina, y establecen uniones por puentes de hidrógeno que estabilizan la fibra de colágeno. Las enzimas hidroxilasas, tienen hierro en su centro activo, y la vitamina C actúa como cofactor en la reacción. Lisina es un aminoácido esencial que debemos incorporar a través de la ingesta, pero prolina no, y la podemos sintetizar, entre otras vías, desde la arginina, otro aminoácido importante en nuestra nutrición, ya que se ha demostrado recientemente que es matemáticamente esencial. Otro beneficio de la arginina, es la síntesis de óxido nítrico en el endotelio vascular, que favorece la dilatación de los vasos y la circulación sanguínea periférica que va a facilitar la nutrición de la piel.

Es aconsejable tomar un suplemento nutricional diseñado que optimice la síntesis endógena de colágeno, que aporte los aminoácidos necesarios y a las dosis fisiológicas máximas (mucho más elevadas de las que se alcanzan con los suplementos basados en colágeno hidrolizado). Además, es necesario que incorpore otros nutrientes como vitamina C, hierro, magnesio y silicio, que intervienen en la síntesis de la fibra de colágeno, y que con frecuencia son carenciales en la nutrición humana. Su consumo diario ayudará, junto a unos hábitos saludables (evitar tabaco, alcohol, exceso de sol, etc.) a frenar el envejecimiento de la piel causada por la pérdida de colágeno.

Las dietas y los suplementos nutricionales.

Cuando escuchamos a alguien decir que se ha puesto a dieta, nos imaginamos a esa persona restringiendo su ingesta de alimentos para conseguir reducir su peso, lograr una figura esbelta, y caber en el bañador o bikini del año pasado. Sin embargo, en nuestra sociedad se abre paso lentamente el concepto de dieta saludable, esto es, mejorar nuestra salud a través de una nutrición adecuada. Esta dieta no se debe basar sólo en una restricción calórica, ya que también es muy importante el tipo de nutrientes que elegimos. Se considera saludable seguir una dieta mediterránea, lo cual se considera sinónimo de alimentos procedentes de la huerta, lo que nos orienta hacia la dieta vegetariana más o menos estricta.

Estoy absolutamente de acuerdo en la relación que existe entre dieta y salud, pero con algunos matices. Comencemos hablando desde el punto de vista evolutivo, donde es evidente que si bien la dieta ancestral homínida era básicamente vegetariana, no estaba exenta de alimentos de origen animal, carne, pescado, huevos…. Pero si volvemos a nuestros días, a mi me gusta mucho más el punto de vista de la nutrición ortomolecular, basada en el conocimiento científico de cuales son las moléculas que es importante añadir a nuestra dieta, como complemento a una dieta variada y sana.

Actualmente sabemos de la necesidad de ingerir determinados nutrientes esenciales, y hay muchas personas que ajenas a este conocimiento tienen dietas con ciertas carencias, que podrían evitar consumiendo suplementos. Comenzaré por el nutriente más deficitario en la nutrición mundial, el ácido docosahexaenóico (DHA), un ácido graso omega 3 que está implicado en nuestra salud desde el mismo momento de nuestra concepción. También podemos hablar de las vitaminas y algunos minerales como el magnesio, que son muy importantes para el correcto funcionamiento de nuestro metabolismo. Los métodos de producción intensiva de alimentos están ocasionando deficiencias en la cantidad de algunos de estos nutrientes esenciales que tendremos que aportar mediante suplementos. Estas carencias se agravaran durante los períodos de dietas de adelgazamiento, con poca cantidad y variedad de alimentos.

Son varias las empresas que comercializan complementos a las dietas de adelgazamiento con gran despliegue publicitario y enfocado principalmente al público femenino. Bajo la forma de sobres para hacer batidos o de barritas, y con distintos tipos de sabores atractivos, venden unos productos basados en leche desnatada en polvo y unos pocos minerales y vitaminas.

Aunque en España, no tenemos el problema nutricional que sufren muchas personas del tercer mundo, también hay algunas que padecen ciertas enfermedades, y se pueden beneficiar del consumo de este suplemento. Pacientes que sufren anorexia como consecuencia del cáncer, o ancianos con Alzheimer. También jóvenes que padecen trastornos de la alimentación como la anorexia y la bulimia. Todos ellos deberían tomar un superalimento diario para asegurar la ingesta de muchos nutrientes esenciales. Y en general, cualquier persona con una dieta escasa, poco variada y que quiera asegurarse de no incurrir en algún déficit nutricional, debería tomar este suplemento.

LA BERBERINA

La diabetes mellitus (DM) es un trastorno metabólico del sistema endocrino. Y la diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) es la forma predominante, y representa el 90-95% de todos los pacientes diabéticos. El proceso patofisiológico de la DMT2 es extremadamente complejo, pero muchas evidencias indican que el estrés oxidativo y la inflamación juegan un papel importante. El estrés oxidativo podría ser inducido por el exceso de algunos factores nutricionales como la glucosa y los ácidos grasos libres. El estrés oxidativo puede inducir o empeorar la resistencia a la insulina y la diabetes a través de múltiples mecanismos. El estrés oxidativo debido a las excesivas especies reactivas de oxígeno producidas por las mitocondrias, podría causar daños y la apoptosis de las células beta de los islotes pancreáticos y la reducción de la secreción de insulina. Además. puede activar las vías de señalización celular como el factor nuclear-kB y también interferir con la vía de señalización de la insulina y causar resistencia a la insulina. Además, el estrés oxidativo también contribuye al desarrollo de las complicaciones crónicas de la diabetes, tales como nefropatía diabética, retinopatía y neuropatía. Recientemente, los resultados de los estudios de laboratorio, así como investigaciones clínicas han demostrado que la diabetes es de hecho una enfermedad inflamatoria.

La terapia habitual para la DMT2 incluye una dieta equilibrada, ejercicio adecuado, consumo de fármacos hipoglucemiantes orales, y la inyecciones subcutaneas de insulina. Aunque se ha progresado mucho en los medicamentos antidiabéticos orales y la insulina, todavía existen carencias. La eficacia de los medicamentos antidiabéticos para lograr el control glucémico óptimo es sólo del 41%, que estaba lejos de ser satisfactoria, y ningún fármaco puede mantener el control de la glucemia estable durante años. Además, están la toxicidad y efectos secundarios potenciales de los fármacos antidiabéticos, tales como aumento de peso, pérdida de masa ósea y aumento del riesgo de eventos cardiovasculares. Por ejemplo, los potenciales efectos adversos de las sulfonilureas incluyen hipoglucemia, aumento de peso y daño cardiovascular; la pioglitazona parece aumentar el riesgo de cáncer de vejiga, edema, fracturas de huesos distales en las mujeres posmenopáusicas, etc.; la metformina causa malestar gastrointestinal y está contraindicada en los pacientes diabéticos con insuficiencia renal, enfermedad hepática o insuficiencia cardiopulmonar.

Hay 86 hierbas medicinales de uso frecuente en la DMT2 y sus complicaciones. Se ha demostrado que los tratamientos a base de hierbas naturales poseen un efecto antidiabético leve pero significativo y su uso a largo plazo puede ser útil en el alivio de algunas complicaciones de la diabetes. Además, el uso de la medicina herbal en combinación con fármacos permite reducir las dosis y la frecuencia de administración de estos, lo que reduce los efectos adversos, a la vez que
mejora la eficacia. A diferencia de los fármacos, que por lo general contienen un solo ingrediente activo, las hierbas medicinales incluyen varios ingredientes, que pueden regular integralmente las funciones del cuerpo a través de múltiples objetivos y mecanismos, consiguiendo el alivio de varios trastornos metabólicos (obesidad, hipertensión y dislipidemia) además de la diabetes. Además, las hierbas medicinales poseen menos toxicidad y efectos secundarios, siendo una buena alternativa para el tratamiento de la DMT2.

Entre los tratamientos herbales, la berberina ha despertado interés por su actividad hipoglicemiante e hipolipemiante. También ha demostrado efectos positivos en el tratamiento de la nefropatía diabética, neuropatía diabética y la miocardiopatía diabética. La berberina es un derivado del alcaloide isoquinoleína, que se obtiene principalmente de especies de plantas del género Berberis. Muchos estudios han indicado que la berberina posee multiples actividades terapéuticas: actividad antimicrobiana, antiprotozoaria, y antidiarreica para la diarrea bacteriana. Puede ser eficaz en el tratamiento de diversas enfermedades crónicas, incluyendo diabetes, enfermedades cardiovasculares (antihiperlipidémico y antihipertensivo), cáncer, depresión, y enfermedades inflamatorias. La actividad hipoglicemiante de berberina se debe a que regula el metabolismo de la glucosa a través de múltiples mecanismos y vías de señalización, como el aumento de la sensibilidad a la insulina, la activación de la vía de la proteín quinasa activada por adenosina monofosfato (AMPK), la modulación de la microbiota intestinal, la inhibición de la gluconeogénesis en el hígado, estimulando la glucólisis en las células del tejido periférico, la promoción de la proteína de secreción intestinal similar al glucagón (GLP-1), la regulación positiva de la expresión del mRNA del receptor de lipoproteína de baja densidad hepática, y el aumento del transportador de glucosa.

Algunos ensayos clínicos han demostrado la eficacia hipoglucemiante de la berberina, tanto sola como en combinación con otros fármacos. La dosis habitual es 500 mg tres veces al día y su eficacia hipoglucémica es similar a la de la metformina o la rosiglitazona. Los estudios indican que berberina es un potente agente hipoglucémico oral, que también tiene efectos beneficiosos sobre el metabolismo de los lípidos, reduciendo el colesterol total, el LDL y los triglicéridos. En general, la berberina es segura en el tratamiento de los pacientes con DMT2 y debido a su baja toxicidad se podría utilizar en pacientes diabéticos con hepatitis crónica.

REFERENCIAS:
Zheng Li y cols. (2014) Antioxidant and Anti-Inflammatory Activities of Berberine in the Treatment of Diabetes Mellitus. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine.
Bing Pang y cols. (2015) Application of Berberine on Treating Type 2 Diabetes Mellitus. International Journal of Endocrinology.

Nuevas estrategias terapéuticas en la síntesis endógena de colágeno

La importancia del colágeno

Aproximadamente, entre el 25 y el 35% de las proteínas del cuerpo son colágeno. Desde hace años se sabe que con el paso del tiempo perdemos colágeno y se ha identiicado la intensidad de esta pérdida con una mayor velocidad de envejecimiento, con una mayor incidencia sobre la pérdida de cartílago en las articulaciones, y también sobre la pérdida de tersura de la piel.

El tratamiento tradicional se ha basado en preparados a base de cartílago de tiburón, colágeno e hidrolizados de colágeno, o tratamientos con glucosamina o condroitina, entre otros. Todos ellos han sido sometidos a exhaustivos estudios clínicos, que no han sido capaces de concluir si son eicaces o no, para incrementar la síntesis de colágeno.

Recientes estudios sobre nuestro metabolismo de los aminoácidos, han aportado luz a este problema, ya que se ha descubierto que a la lista de aminoácidos esenciales (los que no somos capaces de sintetizar y debemos tomar con la dieta) había que añadir algunos otros, debido a que no somos capaces de sintetizarlos en la cantidad que precisamos para cubrir nuestras necesidades de biosíntesis proteica.

La biosíntesis del colágeno: los precursores

El colágeno tipo 1 está compuesto por un 33% de glicina, 13% de prolina, 9% 4-hidroxiprolina , 0,6% 5-hidroxilisina 0,6%, y otros de menos relevancia estructural.

El aminoácido limitante en la formación de colágeno es la glicina. La glicina es un aminoácido muy importante para la síntesis de esta proteina puesto que por su pequeño tamaño le permite adoptar la estructura en hélice alfa, y por esto cada 3 posiciones de la cadena peptídica encontramos una glicina.
De este aminoácido tenemos unas necesidades diarias de unos 15 o 16 gramos, ya que participa en la síntesis de diferentes sustancias además del colágeno, como las purinas, el glutatión, o su propia utilización como neurotransmisor. Sin embargo, se ha visto que entre la síntesis endógena y el aporte de una nutrición estándar, estamos cubriendo tan sólo unos 6 gramos. Por lo tanto, tenemos un déicit de unos 10 gramos al día, que deberíamos aportar mediante suplementos (1,2).
En principio, la carencia de glicina puede manifestarse provocando una debilidad funcional en cualquiera de los procesos que usan este aminoácido. Puesto que la síntesis de colágeno es el proceso donde más se necesita, ése es el punto más probable en donde podría repercutir su carencia, pero también pueden resentirse otros procesos, como, por ejemplo, la síntesis de poririnas o de sales biliares, e incluso de creatina (1)

colageno-collagen-care

La lisina, además de ser una aminoácido esencial, es muy importante en el mantenimiento estructural del colágeno. En su forma hidroxilada, gracias a la enzima lisina hidroxilasa, coniere estabildad a la triple hélice de colágeno, ya que forma enlaces de hidrógeno entre las diferentes cadenas. Es importante tener
en cuenta que algunos residuos poseen hidratos de carbono unidos de forma covalente (las unidades de hidratos de carbono más frecuentes son disacáridos de glucosa más galactosa,), que se unen al colágeno gracias al grupo hidroxilo de la hidroxilisina. La función de estos disacáridos es todavía desconocida, pero podría tener como objetivo la ordenación de las microibrillas. (1).
La prolina, al igual que la lisina, una vez incorporada a la proteína sufre una hidroxilación, que le permitirá establecer puentes de hidrógeno que estabilizan y consolidan la triple hélice del colágeno. Sin embargo, en estudios in vitro con ibroblastos se ha observado que la síntesis colagénica no se incrementa signiicativamente con la adicción de prolina.(1,3).

Otro aminoácido importante en la síntesis de colágeno, es sin duda la arginina. Este aminoácido no es considerado como esencial, pero diferentes estudios han desarrollado la idea de que si lo es por una cuestión de imposibilidad biofísica.
La idea clásica de la formación de arginina gracias a la ruta de la urea, nos llevaría a pensar que al ser una ruta muy activa, los niveles de arginina son fáciles de asegurar. Sin embargo, la ruta de urea no es tan sencilla como lo muestran los textos básicos, donde los productos se mueven por difusión libre en el medio. Si eso fuera cierto, los intermediarios (incluida la arginina) podrían desviarse hacia otros destinos, pero a inales de los años 80 se demostró que no era así; la arginina se queda atrapada en el ciclo de la urea con el in de mejorar el rendimiento cinético de esta ruta, que es una de las más activas del metabolismo. La consecuencia resultante de esta mejora cinética es que, al perder la arginina la comunicación con las rutas exteriores, la ruta de la urea ha dejado de cumplir su primitiva función, que era la síntesis de arginina. (1,5)

La maduración de la matriz colagénica

El ácido ascórbico (vitamina C), además de actuar como un potente antioxidante, es esencial para la formación normal del colágeno, debido a que es un cofactor de la prolina hidroxilasa y la lisina hidroxilasa, que catalizan la conversión de prolina en 4-hidroxiprolina y de lisina en 5-hidroxilisina,
respectivamente. Estas enzimas requieren hierro para catalizar la hidroxilación de estos residuos en el colágeno. (1,3)
La función del ácido ascórbico es proveer electrones para mantener en su estado ferroso al hierro que se encuentra en el sitio catalítico de las hidroxilasas y de esta forma estimular a la enzima.
Una número muy amplio de estudios científicos han de mostrado que el magnesio es un elemento de reconocida importancia en la síntesis de proteínas. El silicio también es importante para estabilizar la triple hélice de colágeno mediante el establecimiento de enlaces con grupos hidroxilo de las ibras (4). De esta manera se consiguen unas ibras de colágeno más resistentes.

Actualización, perspectivas y derivados del DHA

Estructura, función y órganos diana.

El DHA es un ácido graso poliinsaturado omega 3 de cadena larga, 22 carbonos y 6 dobles enlaces. Es una molécula esencial en cerebro y retina para las funciones básicas, como la cognitiva y visual, entre otras, y un factor de protección cardiovascular. A pesar de que no hay estudios clínicos que demuestren que reduce la mortalidad de forma independiente, hay muchas pruebas de que su ingesta protege de las enfermedades cardiovasculares (1,2,13).
No fabricamos DHA en cantidad suiciente, por lo que dependemos de su ingesta para mantener los niveles necesarios en el organismo.(2). Estos niveles, según las autoridades y sociedades cientíicas más importantes, como la OMS, se podrían alcanzar ingiriendo entre 1000 y 2000 mg de omega 3 al día. La realidad pasa porque su ingesta media en la población mundial no alcanza ni 100 mg de DHA diarios, por tanto es el único nutriente esencial carencial en toda la población mundial (independientemente de la dieta, edad, etc.).

El DHA se acumula y se concentra básicamente en tres tejidos muy importantes para nuestra supervivencia: retina, cerebro y esperma. Su presencia en éstos tejidos asegura que las células correspondientes funcionen de forma adecuada y no tengan problemas (2), es por ello que una carencia del mismo en alguno de estos tejidos puede agravar una serie de patologías graves, como retinosis pigmentaria, DMAE, deterioro cognitivo, Alzheimer, Parkinson, y problemas de fertilidad (12).

El neurodesarrollo y la función cognitiva

De especial relevancia es el hecho de que cuando comienza a formarse el cerebro en un feto, ese tejido comienza a acumular DHA procedente de la madre, y durante toda la vida mantenemos en el cerebro una gran cantidad de DHA (2,3). Un inadecuado suministro de DHA en estos momentos del desarrollo fetal,
especialmente en el último trimestre de embarazo, acarreará nefastas consecuencias para la salud del bebé, especialmente a nivel de neurodesarrollo, como puede ser el caso de los niños nacidos prematuros si no reciben un adecuado suministro de DHA (4).

Hay muchas evidencias cientíicas que relacionan los niveles de este ácido graso poliinsaturado con el correcto neurodesarrollo, el buen funcionamiento cerebral y un saludable neuroenvejecimiento. Se ha señalado relación de la baja ingesta de DHA con enfermedades y síndromes que afectan al cerebro (1), como el Alzheimer y las demencias, el Parkinson, la esclerosis multiple, la epilepsia, los ictus, la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, los trastornos por déicit de atención e hiperactividad, o el autismo.

dha-origen-npd1

Los derivados del DHA en la regulación de la inlamación: la NPD1

Actualmente se conoce la inluencia del DHA en la regulación de la inlamación (1,8,13), que nuestras células ponen en marcha en su intento por recuperar la homeostasis que han perdido como consecuencia de alguno de los muchos procesos que pueden alterarla. Que los omega 3, y en especial DHA, tienen efecto
antiinlamatorio, se conoce desde hace bastante tiempo, pero los mecanismos moleculares íntimos que conducen a este efecto, han comenzado a descubrirse hace poco más de una década.

Ahora sabemos que el DHA se transforma mediante reacciones enzimáticas en moléculas de gran potencia llamadas docosanoides (5). El docosanoide más documentado es la Neuroprotectina D1, abreviado NPD1 (6). Se ha comprobado que la NPD1 puede modular la respuesta inlamatoria en todas sus fases, disminuyendo la producción de moléculas proinlamatorias (prostaglandinas, leucotrienos, tromboxanos, etc.), modulando la activación de células defensivas (linfocitos, macrófagos, etc.) y mediando la expresión de algunos genes, interactuando con determinados factores nucleares. Un ejemplo es el bloqueo de la apoptosis de células cerebrales tras el proceso de isquemia/reperfusión que acontece después de un ictus, en el cual la NPD1 actúa bloqueando la expresión de genes proapoptosis y promoviendo la expresión de genes anti-apoptosis (7,8). Aunque es también enorme el interés con el que se estudia la acción de la NPD1 en los procesos neurodegenerativos, como el Alzheimer, en los que se evidencia un freno importante en la evolución de los mismos cuando se comienza el tratamiento de forma precoz (9,10).

Son muchos los docosanoides que se han descubierto y aún continuan identiicandose, y tienen algunas otras acciones interesantes, como interactuar con receptores de cannabinoides, lo que implica que muchos de los beneicios que aporta el DHA son debidos a las acciones de estos derivados (11). Todos los docosanoides comparten el hecho de actuar en cantidades muy pequeñas, en el rango de micro o nanogramos, mientras que la ingesta de DHA requiere de uno o más gramos diarios para mantener los niveles de los tejidos.

Patologías y aplicaciones terapéuticas

Las patologías que se pueden tratar con el DHA son numerosas y de etiología muy diversa. En consecuencia, la posología y dosiicación del producto cambian según las necesidades de la patología.

Si nuestra intención es reponer niveles de DHA en los órganos diana, (como por ejemplo el caso de deterioro cognitivo leve o TDAH) con 1 o 2 gr al día repartidos en dos tomas sería una posología adecuada (9). Pero si nuestra intención es producir NPD1 (como en el caso de enfermedades neurodegenerativas, inlamatorias o isquémicas), la posología a emplear sería 1 gr por cada 20 kg de peso en una sola toma.

Es a partir de una dosis de DHA de 50 mg/kg/día, (1 gr de DHA cada 20 kg de peso), cuando se produce NPD1, siendo la respuesta terapéutica dosis dependiente. Es de vital importancia tener en cuenta que, para la producción de NPD1, la ingesta de los 50 mg/kg/día de DHA ORIGEN NPD1 ha de realizarse en la misma toma para permitir la saturación de las enzimas que procesan el DHA, y que parte de este DHA quede en forma libre y pueda ejercer de sustrato de una enzima, la lipoxigenasa 15, que lo convertirá en NPD1.

Según diversos estudios recientes hay una forma de obtener mayor producción de NDP1 a partir de la misma cantidad de DHA. Añadiendo ácido acetilsalicílico a la toma de DHA la cantidad de NPD1 será superior, debido a la acetilación de la enzima COX-2, esta dejará de usar su sustrato habitual (el ácido araquidónico), para convertir DHA en AT-NPD1 (aspirine-triggered NPD1). ¼ de aspirina o el uso de tromalid 150/300 sería un acompañante perfecto de altas dosis de DHA para un incremento de la síntesis de NPD1.

El DHA en los suplementos de Omega 3

Hay mucha diferencia entre los diferentes preparados de DHA empleados en los estudios clínicos y epidemiológicos. Estas diferencias afectan al resultado de los estudios, ya que introducen sesgos muy importantes:

  1. No todos los omega 3 son iguales, cada marca comercial tiene una concentración, extracción, purificación, una cantidad de EPA, DHA y de otros ácidos grasos distinta, por lo tanto, airmar que todos los suplementos de omega 3 son iguales es erróneo, ya que son más bien heterogéneos.
  2. La biodisponibilidad del DHA es muy limitada en los alimentos y suplementos de omega 3 de baja concentración.
  3. El EPA, es otro omega 3 que está presente en mayor cantidad que el DHA en los suplementos con omega 3 más antiguos y menos puriicados. Esto introduce un sesgo porque el EPA es un inhibidor competitivo de la absorción del DHA, puesto que a mayor dosis de EPA más disminuye la biodisponibilidad del DHA en el organismo (2).

El EPA no está presente en cerebro, retina, esperma, ni otros órganos diana (en cantidades relevantes); y recientemente algunos estudios han demostrado que sólo los niveles de DHA, pero no los de EPA, están correlacionados con determinados beneicios cardiovasculares.

A propósito de la anemia. LA ANEMIA, mucho más que al deficiencia de hierro

La Anemia nutricional puede ser definida como una reducción en la concentración de hemoglobina por debajo de lo que es normal, debido a un suministro inadecuado de nutrientes hematopoyéticos.

Aunque muchos nutrientes están involucrados en la producción de glóbulos rojos y hemoglobina, la deficiencia de hierro es de lejos la causa más frecuente de anemia nutricional en todo el mundo. En ciertos sectores de la población, especialmente las mujeres embarazadas, la deficiencia de folato es también una causa importante. En algunos individuos, la deficiencia de vitamina B12 puede producir anemia severa, sin embargo, esto es relativamente raro incluso en la gente vegetariana con una ingesta adecuada de vitamina B12. Las deficiencias de otras vitaminas y algunos oligoelementos también pueden producir anemia.

El individuo normal bien alimentado está en un estado de equilibrio nutricional en el que la cantidad de un nutriente absorbido con la dieta es igual a la que se pierde por procesos metabólicos. Este equilibrio puede verse afectado por una variedad de factores tales como la ingesta reducida del nutriente, la disminución de la absorción desde el intestino, el aumento de las pérdidas por el cuerpo, o requisitos más altos para el nutriente. El individuo bien alimentado tiene reservas de los nutrientes hematopoyéticos. Cuando las pérdidas o la utilización supera la cantidad absorbida estas reservas se agotan y, cuando se han agotado, se desarrolla la anemia nutricional. Por lo tanto, la anemia es una manifestación tardía de la deficiencia de nutrientes (1).

HIERRO

En el cuerpo, la mayor parte del hierro se encuentra en la hemoglobina, que contiene 3.4 mg de hierro por gramo. También hay hierro en la mioglobina y enzimas que contienen hierro. El resto del hierro está almacenado, y se puede movilizar cuando sea necesario para producir hemoglobina. El hierro se pierde del cuerpo a través del tracto gastrointestinal, la piel, y la orina, unos 14 microgramos diarios por cada kg de peso corporal. Además de las pérdidas básicas, las mujeres en edad reproductiva pierden hierro en el flujo menstrual. Las pérdidas del 90% de las mujeres llegan hasta 1,4 mg de hierro por día y el 10% restante tiene pérdidas de 1.4-3 mg o más por día.

El hierro también se pierde del cuerpo como resultado de cualquier condición patológica que implica la pérdida de sangre. Con mucho, la causa más común de esto es la anquilostomiasiso anemia tropical, debida a nemátodos de la especie Necator americanus que viven en el intestino delgado y chupan la sangre de la mucosa. Otros parásitos como Trichuris trichuria y Schistosoma spp. también pueden producir anemia por deficiencia de hierro.

Los requerimientos de hierro aumentan cuando el individuo está creciendo y durante el embarazo y la lactancia. Durante los períodos de crecimiento, se necesita más hierro para la hemoglobina, la mioglobina, y las enzimas que contienen hierro, y mayor es el riesgo de desarrollar deficiencia de hierro y anemia. Durante el embarazo no hay pérdidas menstruales, pero además de las pérdidas básicas de hierro (alrededor de 200 mg en todo el embarazo), se necesita hierro adicional para cubrir los requisitos del feto y la placenta (unos 300 mg) y para la expansión del número de glóbulos rojos materna (unos 500 mg). La necesidad total para el embarazo es de aproximadamente 1000 mg, pero, a excepción de las pérdidas básicas, esta se concentra en la segunda mitad del embarazo. Para cubrir estas necesidades se requeriría la absorción de más de 6 mg de hierro por día, lo cual sólo se puede lograr mediante la suplementación terapéutica. Las mujeres embarazadas que no reciben suplementos de hierro tienen un gran riesgo de desarrollar anemia por deficiencia de hierro. Durante la lactancia no suele haber pérdidas menstruales, pero alrededor de 0,2 mg de hierro se secretan a diario en la leche materna. Además, la pérdida de hierro debido a la hemorragia en el parto (unos 250 mg) hay que reponer las reservas de hierro que se perdieron durante el embarazo. Por otro lado, hay algo de hierro adicional disponible cuando la masa de glóbulos rojos, que aumentó durante el embarazo, vuelve a la normalidad (1).

Teniendo en cuenta los estudios sobre las necesidades nutricionales de hierro según la edad, el sexo, embarazo, lactancia, e incluso por países, se han emitido recomendaciones por diferentes organismos y asociaciones científicas.

A: cantidad de hierro que debe ser absorbida cada día para satisfacer las necesidades de la mayoría de los individuos normales, según lo recomendado por un Grupo Científico de la OMS en 1968; y B: ingesta dietética para la población española según la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) en 2010:

 anemia

 

 

 

 

 

 

 

HEMO Y HEMOGLOBINA

El grupo hemo, o hemina, es un colorante tetrapirrólico que contiene hierro, que forma parte de las proteínas fijadoras de oxígeno, la más conocida la hemoglobina. Se sintetiza principalmente en la médula ósea (85%) y en el hígado (15%). La biosíntesis de la hemoglobina es un proceso muy compartimentado y sujeto a estrictos controles de desarrollo y metabólicos, muchos de los cuales parecen estar coordinados por la formación y la disponibilidad de hemo libre dentro de las células. Se requieren concentraciones óptimas de hemo para sostener la síntesis de globina, y la formación del grupo hemo en las células eritroides inmaduras es objeto de regulación por retroalimentación negativa por el propio hemo, aparentemente por inhibición de síntesis de ácido 3-aminolevulínico (2).

La ácido 3-aminolevulínico sintetasa (AALS), es la primera enzima en la cadena de biosíntesis de hemo. Esta enzima condensa una glicina con succinil-CoA para formar el ácido 6- aminolevulínico (ALA) utilizando el piridoxal-5′-fosfato (vitamina B6) como cofactor (3). Se ha visto que la síntesis de ALA limita la síntesis de hemo, de lo que se deduce que ALAS es la enzima limitante en la síntesis del hemo en las células precursoras eritroides. También se ha demostrado que la síntesis de globina, y la formación de hemoglobina, está limitada por la disponibilidad de hemo, y que los estudios sugieren que hemo estimula la síntesis de hemoglobina a nivel de síntesis de proteina ribosoma, y no influye a nivel transcripcional de la síntesis del ARN mensajero (4).

BISGLICINATO FERROSO

El sulfato ferroso es el compuesto más utilizado en los programas de suplementación de hierro debido a su eficiencia y bajo costo. Recientemente se ha propuesto el quelato de hierro bis-glicinato como una alternativa al sulfato ferroso debido a su mayor biodisponibilidad. El bisglicinato ferroso está constituido por dos moléculas de glicina unidas a un catión ferroso. El grupo carboxilo de la glicina se une al hierro por un enlace iónico, mientras que el grupo amino se une al metal por medio de un enlace covalente. Parece ser que esta conformación protege al hierro de los inhibidores de la dieta y de las interacciones con otros minerales a nivel intestinal. Al mismo tiempo, la forma ferrosa es estable cuando se expone al oxígeno ambiental y no potencia las reacciones de oxidación de las grasas (5). Debido a su composición química, a diferencia del sulfato

ferroso, no forma compuestos insolubles con sustancias como los fitatos, oxalatos, y los taninos presentes en gran cantidad en las dietas a base de cereales, que tienen un alto contenido de inhibidores de la absorción de hierro. Además, el bis-glicinato ferroso causa menos efectos colaterales que el sulfato ferroso, incluso con dosis de 60 mg /día o más altas de hierro elemental .

Molécula del bisglicinato ferroso. * En el caso de la glicina, R es un átomo de hidrógeno.

El bisglicinato ferroso aporta un 20% de su peso como hierro elemental. Se ha demostrado que 90 días de suplementación con 30 mg / día de hierro elemental, ya sea como sulfato ferroso o como bis-glicinato ferroso, tuvieron un efecto positivo en el aumento de la concentración de ferritina en niños en edad escolar con bajas reservas de hierro. Este efecto se observó una semana después de la administración de suplementos y todavía estaba presente 6 meses después de la suplementación. Además, el bis-glicinato ferroso fue más eficiente que el sulfato ferroso para mantener más alta la concentración de ferritina 6 meses después de la suplementación (6).

No se conoce el proceso por el cual el hierro del bisglicinato ferroso se absorbe en los seres humanos, pero los estudios sugieren que es diferente de la del hierro del sulfato ferroso en los mecanismos implicados en la entrada de hierro en el célula intestinal. Sin embargo, una vez que se encuentra intracelularmente, el hierro del bisglicinato se regula por el nivel de hierro del sujeto, igual que el procedente del sulfato ferroso o de otras fuentes. También se ha comprobado que el hierro del bisglicinato no comparte vía de absorción con el hierro de tipo hemo (7).

LACTOFERRINA

La lactoferrina (LF) es una molécula enigmática y fascinante que apareció con los mamíferos. Pertenece a la familia de la transferrína (TF), pero a diferencia de ella, no parecía tener un papel clave en la homeostasis del hierro. La investigación, desde su aislamiento en 1960, sigue intentando desentrañar por completo su función. Durante mucho tiempo se le ha considerado un agente quelante del hierro que protege contra infecciones bacterianas mediante su capacidad de privar a las bacterias del hierro necesario para su crecimiento. Recientemente se han descubierto nuevas funciones, como la inmunomodulación, la protección contra el cáncer o la regulación del crecimiento óseo, destacando su participación en muchos de los mecanismos de defensa del cuerpo.

LF y TF se unen reversiblemente a dos iones férricos, tienen una estructura primaria con un 59% de homología, y también una conformación espacial muy similar, con los sitios de unión a hierro idénticos. Sin embargo, difieren en la estabilidad de la fijación de la proteína y el hierro. La estabilidad de la unión al hierro férrico en función del pH es mayor para LF que para TF. Es necesario un pH por debajo de 2 para separar la unión LF-hierro, mientras que un pH por debajo de 6 es suficiente para disociar la TF-hierro. Esta característica, combinada con su afinidad por el hierro sustancialmente mayor a pH neutro, asigna un papel de agente quelante del hierro a LF, en lugar de portadora de hierro propia de la TF (8). Se ha comprobado que las características de la LF son compartidas por las LFs de diferentes orígenes, utilizándose la LF bovina en los estudios tanto in vitro como in vivo, como si de LF humana se tratase.

Son muchos los estudios realizados con LF en las últimas décadas, algunos de ellos investigando el efecto de la suplementación en pacientes con anemia, o valorando la prevención de la anemia con la suplementación con LF en pacientes en riesgo de desarrollarla.anemia

Se ha comprobado que las mujeres atletas que compiten en carreras de resistencia desarrollan con frecuencia anemia como resultado del exigente esfuerzo físico, además de las pérdidas basales debidas a la menstruación. Sin embargo la suplementación con LF saturada de hierro ayuda a prevenir la deficiencia de hierro en estas mujeres, manteniendo los niveles de ferritina, hierro y glóbulos rojos prácticamente inalterados (9). Resultado similares se han obtenido en otros estudios tratando con LF a mujeres embarazadas, al igual que a bebés utilizando fórmulas suplementadas con LF saturada de hierro. Debido a estos efectos de la suplementación con LF observados en distintos casos de anemia, se propone que la ingesta de LF podría ser útil para la prevención general de la anemia por deficiencia de hierro.

En modelos animales se vió que la suplementación con LF saturada de hierro permitía la absorción del hierro, de manera dependiente del nivel de las reservas de hierro. En los ratones anémicos o normales, se producía absorción de hierro, pero en los que tenían unas reservas excesivas de hierro se inhibía su absorción. Posteriormente, se demostró la existencia de receptores de LF en las células epiteliales intestinales, cuya biosíntesis se regula en respuesta a los niveles de hierro intercelulares. Esto es consistente con el concepto de absorción intestinal de hierro dependiente de las reservas de hierro del cuerpo (10).

También se ha comprobado la eficacia de LF en el tratamiento de la anemia en pacientes con cáncer avanzado sometidos a quimioterapia, comprobándose que el tratamiento con EPO y LF por vía oral, conseguía resultados no inferiores al tratamiento habitual con EPO y gluconato férrico por vía intravenosa. En este tipo de pacientes, no menos importantes son las características farmacológicas particulares de LF, ya que aparte de tener actividades inmunomoduladoras se ha demostrado que también tiene acciones antineoplásicas (11).

Aunque se ha demostrado que la LF es segura en cientos de estudios, hay que recomendar precaución en el tratamiento de personas que padezcan enfermedades autoinmunes debido a su potencial inmunomodulador. También hay que estar atentos a las personas que puedan desarrollar alergias a esta proteína.

ÁCIDO FÓLICO (Vitamina B9) y VITAMINA B12

Las vitaminas B9 y B12 son muy importantes en el funcionamiento de la médula ósea. Ambas participan en la síntesis de ácidos nucleicos, por lo que son de gran importancia en los tipos celulares sometidos a alta tasa de división y crecimiento, y la carencia de cualquiera de ellas ocasiona anemias megaloblásticas. Esto es debido a que los ácidos nucleicos no pueden sintetizarse correctamente en las células precursoras de los eritrocitos, por lo que no se produce el crecimiento y la división del núcleo y las células crecen por aumento del citoplasma, alcanzando un gran tamaño (megaloblastos). Estos grandes glóbulos rojos inmaduros no son funcionales, por lo que se produce la anemia.

La vitamina B12 no necesita ser metabolizada y actúa directamente en la médula ósea (12). Por el contrario, el ácido fólico precisa ser transformado enzimáticamente en 5-metiltetrahidrofolato (5-MTHF) para poder actuar en la médula ósea, y aunque en las personas normales no hay diferencia de eficacia entre suplementar con ácido fólico o con 5-MTHF (13), hay personas con deficiencias enzimáticas incapaces de producir el 5-MTHF que precisan de suplementación con el.

 

VITAMINA A

La suplementación con Vitamina A parecía influir en la absorción de hierro, pero se ha demostrado que no es así, si no que mejora la eritropoiesis e incrementa la concentración de hemoglobina. Se ha observado que la Vitamina A actúa movilizando los depósitos de hierro hepáticos, pero que el hierro corporal total permanece sin cambio. Estos hallazgos sugieren que la suplementación con Vitamina A causa la redistribución del hierro desde los depósitos hasta la médula ósea para la eritropoiesis.

En situación de deficiencia de Vitamina A, el hierro queda retenido en el hígado y el bazo, y está menos disponible para la eritropoiesis. Y desde otra perspectiva, la deficiencia de Vitamina A impide la obtención de hierro por la médula ósea y su incorporación en los eritrocitos. Se ha comprobado que la deficiencia de Vitamina A se asocia con un bajo porcentaje de saturación de transferrína así como baja capacidad de unión de hierro. El consumo de Vitamina A incrementa la concentración sérica de hierro, la concentración de ferritina sérica y el porcentaje de saturación de transferrína.

La síntesis de la eritropoietina (EPO) está regulada por el estatus de Vitamina A, ya que el gen que codifica la EPO puede ser inducido mediante el tratamiento con ácido retinoico. Se ha comprobado que en situación de déficit de Vitamina A, el tratamiento con ácido retinoico incrementa transitoriamente la concentración de EPO circulante, la cual vuelve al nivel original después de 24 horas.

La Vitamina A también influye sobre otras hormonas implicadas en la eritropoiesis, como el factor de crecimiento tipo insulina 1. Y algunos metabolitos de la Vitamina A regulan la transcripción de muchos genes hepáticos, posiblemente algunos de ellos implicados en el almacenamiento y movilización del hierro hepático (14).

VITAMINA D

Se ha demostrado el efecto de la vitamina D sobre las células precursoras de la médula ósea y su eficacia en la formación de glóbulos rojos. Además, esta vitamina combate la inflamación que podría disminuir la respuesta a los estimulantes de la eritropoiesis en la médula ósea, como la eritropoietina (EPO). Se sabe que muchos tipos celulares expresan los receptores de vitamina D, entre ellos están las células precursoras eritroides y las paratiroideas, ambos conocidos como tejidos implicados en la hiporreactividad a los estimulantes de la eritropoiesis. Esto sugiere que la modulación de estos tejidos con la vitamina D puede aumentar la respuesta a la EPO. Algunos autores indican que la Vitamina D junto con EPO tienen un efecto sinérgico sobre la estimulación de la médula ósea y la formación de los glóbulos rojos (15).

VITAMINA C

Es clásica la suplementación con hierro y vitamina C para tratar la anemia. Esto se basa en que el ácido ascórbico mejora la absorción del hierro en una manera dependiente de la dosis, y se suponía que ejercía su efecto potenciador mediante la reducción del hierro férrico a hierro ferroso y por su capacidad quelante, dependiente del pH, para unirse al hierro en una forma soluble y disponible para su absorción (16). Se recomienda que la proporción de ácido ascórbico a hierro elemental en el suplemento sea como mínimo de 2:1.

Estudios recientes muestran que el ascorbato tiene efectos intracelulares en los transportadores de hierro y que el hierro aumenta la captación celular de ascorbato. Se ha demostrado que el nivel de ascorbato intracelular afecta a las proteínas relacionadas con la absorción del hierro en las células intestinales. También se observó que aproximadamente el 50% del aumento del almacenamiento de hierro intracelular de la proteína ferritina se debió a reponer los niveles de ascorbato intracelulares. Estos datos apoyan los resultados observados en humanos, que indican que la administración continua de ácido ascórbico a la dieta no mejora el nivel de hierro. En otro estudio in vitro con células intestinales humanas tratadas con ascorbato, se ha demostrado que la proteína reguladora de hierro IRP2 y el factor inducible por hipoxia HIF2α están involucrados en la regulación del transporte basolateral de hierro mediante la ferroportina (17). A la luz de los estudios, es seguro que el ascorbato juega un papel importante en la absorción del hierro, pero se requieren más estudios para conocer todos los beneficios de la vitamina C en la nutrición humana.

ESTRÉS OXIDATIVO Y ANEMIA

Cuando el organismo sufre alguna patología, se producen diferentes alteraciones en la homeostasis celular, con el incremento del estrés oxidativo. El aumento de los radicales libres disminuye la viabilidad y la supervivencia celular, conduciendo a daños tisulares y orgánicos de consecuencias impredecibles. Cuando esta situación afecta a la médula ósea, se produce un déficit en la hematopoiesis con disminución de toda la serie celular de la sangre que provoca inmunodepresión y anemia. La capacidad antioxidante endógena se basa en los sistemas enzimáticos superóxido dismutasa (SOD) y catalasa, que actúan sobre las especies reactivas del oxígeno (ROS) cuyos miembros principales son el ion superóxido (O2–) y el agua oxigenada (H2O2); y el glutatión junto a las enzimas glutatión peroxidasa y glutatión reductasa.

Se ha comprobado que la ausencia de la actividad SOD conduce al incremento del estrés oxidativo en los eritrocitos y se producen autoanticuerpos frente a estos que conducen a su destrucción y al desarrollo de una anemia hemolítica autoinmune. El tratamiento con un antioxidante como la N-acetilcisteina, disminuye el estrés oxidativo y permite revertir la anemia (18).

Para el buen funcionamiento de estas y otras enzimas implicadas en la anemia, son necesarios algunos oligoelementos como el Selenio, el Zinc, el Cobre, el Molibdeno o el Manganeso (19). El déficit de algunos de estos oligoelementos puede conducir a una situación de anemia. Se ha demostrado que el Selenio es imprescindible para regular la homeostasis de los glóbulos rojos, reduciendo el estrés oxidativo de las células precursoras de los eritrocitos (20). A los sistemas antioxidantes endógenos hay que sumar la acción de moléculas exógenas que colaboran estrechamente en el control del estrés oxidativo, entre ellas destacan las Vitaminas C y E.

REFERENCIAS

  1. S. J. Baker (1978) Nutritional anaemia-a major controllable public health problem. Bulletin of the World Health Organization, 56 (5): 659-675.
2. L. C. Gardner y cols. (1991) Biosynthesis of 6-Aminolevulinic Acid and the Regulation of Heme Formation by Immature Erythroid Cells in Man. The Journal of Biological Chemistry. Vol. 266, No. 32, Issue of November 15, pp. 22010-22018.
  2. A. Gregory y cols. (2011) Molecular enzymology of 5-Aminolevulinate synthase, the gatekeeper of heme biosynthesis. Biochim Biophys Acta. November ; 1814(11): 1467–1473.
4. R. D. Levere and S. Granick (1965) Control of hemoglobin synthesis in the cultured chick blastoderm by 6-amiinolevulinic acid synthetase: increase in the rate of hemoglobin formation with 8-amiinolevulinic acid. Biochemistry. Vol. 54: 134-137.
  3. J. F. Haro y cols. (2005) Prevención de la deficiencia en hierro mediante el enriquecimiento de los alimentos. An. Vet. (Murcia). 21: 7-21.
6. X. Duque y cols. (2014) Effect of supplementation with ferrous sulfate or iron bisglycinate chelate on ferritin concentration in Mexican schoolchildren. a randomized controlled trial. Nutrition Journal. 13: 71.
  4. A. C. Bovell-Benjamin y cols. (2000) Iron absorption from ferrous bisglycinate and ferric trisglycinate in whole maize is regulated by iron status. Am J Clin Nutr. 71:1563–9.
8. A. Pierce y cols. (2009) La lactoferrine : une protéine multifonctionnelle. Medecine/Sciences. n° 4, vol. 25, avril: 361-9.
  5. N. Koikawa y cols. (2008) Preventive Effect of Lactoferrin Intake on Anemia in Female Long Distance Runners. Biosci. Biotechnol. Biochem. 72 (4): 931–935.
10. T. Mikogami y cols. (1995) Effect of intracellular iron depletion by picolinic acid on expression of the lactoferrin receptor in the human colon carcinoma cell subclone HT29-18-C. Biochem. J. 308: 391-397.
  6. A. Macciò y cols. (2010) Efficacy and Safety of Oral Lactoferrin Supplementation in Combination with rHuEPO for the Treatment of Anemia in Advanced Cancer Patients Undergoing Chemotherapy: Open-Label, Randomized Controlled Study. The Oncologist. 15: 894–902.
12. D. Horrigan y cols. (1951) Direct action of vitamin b12 upon human bone marrow. The effect of

instillations of vitamin b12 and folic acid into the bone marrow as studied by nucleic acid staining techniques. J Clin Invest. Jan;30(1): 31-6.
13. X. Wang and M. Fenech (2003) A comparison of folic acid and 5-methyltetrahydrofolate for prevention of DNA damage and cell death in human lymphocytes in vitro. Mutagenesis vol.18 no.1 pp.81–86.

  1. M. B. Zimmermann y cols. (2006) Vitamin A supplementation in children with poor vitamin A and iron status increases erythropoietin and hemoglobin concentrations without changing total body iron. Am J Clin Nutr. 84:580–6.
15. A. E. Naini y cols. (2015) The effect of Vitamin D administration on treatment of anemia in end- stage renal disease patients with Vitamin D deficiency on hemodialysis: A placebo-controlled, double-blind clinical trial. J Res Med Sci. Aug;20(8): 745-50.
  2. T. Walczyk y cols. (2014) Inhibition of Iron Absorption by Calcium Is Modest in an Iron- Fortified, Casein- and Whey-Based Drink in Indian Children and Is Easily Compensated for by Addition of Ascorbic Acid. J. Nutr. 144: 1703–1709.
17. N. Scheers and A. S. Sandberg (2014) Iron Transport through Ferroportin Is Induced by Intracellular Ascorbate and Involves IRP2 and HIF2α. Nutrients. 6, 249-260.
  3. Y. Iuchi y cols. (2007) Elevated oxidative stress in erythrocytes due to a SOD1 deficiency causes anaemia and triggers autoantibody production. Biochem J. 402: 219–227.
19. F. Fayet-Moore y cols. (2014) Micronutrient Status in Female University Students: Iron, Zinc, Copper, Selenium, Vitamin B12 and Folate. Nutrients. 6: 5103-5116.
  4. N. Kaushal y cols. (2011) The Regulation of Erythropoiesis by Selenium in Mice. Antioxid. Redox Signal. 14, 1403–1412.

 

A PROPÓSITO DE LA DIABETES

La diabetes mellitus (DM) es un trastorno metabólico del sistema endocrino. Y la diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) es la forma predominante, y representa el 90-95% de todos los pacientes diabéticos. El proceso patofisiológico de la DMT2 es extremadamente complejo, pero muchas evidencias indican que el estrés oxidativo y la inflamación juegan un papel importante. El estrés oxidativo podría ser inducido por el exceso de algunos factores nutricionales como la glucosa y los ácidos grasos libres. El estrés oxidativo puede inducir o empeorar la resistencia a la insulina y la diabetes a través de múltiples mecanismos. El estrés oxidativo debido a las excesivas especies reactivas de oxígeno producidas por las mitocondrias, podría causar daños y la apoptosis de las células beta de los islotes pancreáticos y la reducción de la secreción de insulina. Además. puede activar las vías de señalización celular como el factor nuclear-kB y también interferir con la vía de señalización de la insulina y causar resistencia a la insulina. Además, el estrés oxidativo también contribuye al desarrollo de las complicaciones crónicas de la diabetes, tales como nefropatía diabética, retinopatía y neuropatía. Recientemente, los resultados de los estudios de laboratorio, así como investigaciones clínicas han demostrado que la diabetes es de hecho una enfermedad inflamatoria.

La terapia habitual para la DMT2 incluye una dieta equilibrada, ejercicio adecuado, consumo de fármacos hipoglucemiantes orales, y la inyecciones subcutáneas de insulina. Aunque se ha progresado mucho en los medicamentos antidiabéticos orales y la insulina, todavía existen carencias. La eficacia de los medicamentos antidiabéticos para lograr el control glucémico óptimo es sólo del 41%, que estaba lejos de ser satisfactoria, y ningún fármaco puede mantener el control de la glucemia estable durante años. Además, están la toxicidad y efectos secundarios potenciales de los fármacos antidiabéticos, tales como aumento de peso, pérdida de masa ósea y aumento del riesgo de eventos cardiovasculares. Por ejemplo, los potenciales efectos adversos de las sulfonilureas incluyen hipoglucemia, aumento de peso y daño cardiovascular; la pioglitazona parece aumentar el riesgo de cáncer de vejiga, edema, fracturas de huesos distales en las mujeres posmenopáusicas, etc.; la metformina causa malestar gastrointestinal y está contraindicada en los pacientes diabéticos con insuficiencia renal, enfermedad hepática o insuficiencia cardiopulmonar.

Hay 86 hierbas medicinales de uso frecuente en la DMT2 y sus complicaciones. Se ha demostrado que los tratamientos a base de hierbas naturales poseen un efecto antidiabético leve pero significativo y su uso a largo plazo puede ser útil en el alivio de algunas complicaciones de la diabetes. Además, el uso de la medicina herbal en combinación con fármacos permite reducir las dosis y la frecuencia de administración de estos, lo que reduce los efectos adversos, a la vez que mejora la eficacia. A diferencia de los fármacos, que por lo general contienen un solo ingrediente activo, las hierbas medicinales incluyen varios ingredientes, que pueden regular integralmente las funciones del cuerpo a través de múltiples objetivos y mecanismos, consiguiendo el alivio de varios trastornos metabólicos (obesidad, hipertensión y dislipidemia) además de la diabetes. Además, las hierbas medicinales poseen menos toxicidad y efectos secundarios, siendo una buena alternativa para el tratamiento de la DMT2.

Entre los tratamientos herbales, la berberina ha despertado interés por su actividad hipoglicemiante e hipolipemiante. También ha demostrado efectos positivos en el tratamiento de la nefropatía diabética, neuropatía diabética y la miocardiopatía diabética. La berberina es un derivado del alcaloide isoquinoleína, que se obtiene principalmente de especies de plantas del género Berberis. Muchos estudios han indicado que la berberina posee multiples actividades terapéuticas: actividad antimicrobiana, antiprotozoaria, y antidiarreica para la diarrea bacteriana. Puede ser eficaz en el tratamiento de diversas enfermedades crónicas, incluyendo diabetes, enfermedades cardiovasculares (antihiperlipidémico y antihipertensivo), cáncer, depresión, y enfermedades inflamatorias. La actividad hipoglicemiante de berberina se debe a que regula el metabolismo de la

glucosa a través de múltiples mecanismos y vías de señalización, como el aumento de la sensibilidad a la insulina, la activación de la vía de la proteín quinasa activada por adenosina monofosfato (AMPK), la modulación de la microbiota intestinal, la inhibición de la gluconeogénesis en el hígado, estimulando la glucólisis en las células del tejido periférico, la promoción de la proteína de secreción intestinal similar al glucagón (GLP-1), la regulación positiva de la expresión del mRNA del receptor de lipoproteína de baja densidad hepática, y el aumento del transportador de glucosa.

Algunos ensayos clínicos han demostrado la eficacia hipoglucemiante de la berberina, tanto sola como en combinación con otros fármacos. La dosis habitual es 500 mg tres veces al día y su eficacia hipoglucémica es similar a la de la metformina o la rosiglitazona. Los estudios indican que berberina es un potente agente hipoglucémico oral, que también tiene efectos beneficiosos sobre el metabolismo de los lípidos, reduciendo el colesterol total, el LDL y los triglicéridos. En general, la berberina es segura en el tratamiento de los pacientes con DMT2 y debido a su baja toxicidad se podría utilizar en pacientes diabéticos con hepatitis crónica.

REFERENCIAS:
Zheng Li y cols. (2014) Antioxidant and Anti-Inflammatory Activities of Berberine in the Treatment

of Diabetes Mellitus. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine.

Bing Pang y cols. (2015) Application of Berberine on Treating Type 2 Diabetes Mellitus.

International Journal of Endocrinology.

Aceites ozonizados, nueva alternativa en el tratamiento del Helicobacter pylori

Son múltiples los tratamientos que existen para la erradicación del Helicobacter pylori. No obstante, la infección por el Helicobacter pylori es un problema aun no resuelto. Los esquemas existentes presentan tasas de resistencia cada vez más altas. A nivel mundial, la triple terapia estándar ha perdido la eficacia que tenía en el pasado y la terapia secuencial no es igualmente eficaz en todos los sitios.
Con estos antecedentes y aprovechando los efectos biológicos de los aceites ozonizados, realizamos el presente estudio clínico. El diseño experimental incluyó 48 pacientes con diagnóstico positivo para H. pylori (test de la ureasa respiratoria y test de antígenos fecales) que fueron tratados con cápsulas blandas de aceite girasol ozonizado con un índice de peróxidos de 500 mEqO2/kg, 3 veces al día por 30 días. Al final del tratamiento se repitió el test diagnóstico y se realizó un nuevo ciclo de tratamiento a los pacientes que continuaron presentando el test positivo.
Los resultados del estudio en cuanto a erradicación (> 93%) de H. pylori fueron similares a la eficacia de la triple terapia antibiótica habitual (~80%), sin embargo, tiene enormes ventajas en cuanto a la ausencia de síntomas colaterales y resistencia antimicrobiana, por tanto, consideramos que estos aceites ozonizados constituyen una alternativa en el tratamiento de la infección por H. pylori, y en síntomas que lo acompañan como la acidez, gastritis crónica, y úlcera péptica.

Descargar Artículo Completo

EL ÁCIDO FITÁNICO Y EL DHA. Es hora de hablar con rigor científico.

Algunas informaciones difundidas por laboratorios que comercializan DHA purificado, están alarmando sobre el daño que van a causar otros aceites de DHA purificado “asegurando” que no están libres de ácido fitánico, como argumento para vender ellos más. Esta alarma, lejos de estar fundada, es un ejercicio más de la falta de rigor con la que actúan algunas personas en este sector de los suplementos nutricionales, además de confundir a muchos profesionales de la salud que ante esta situación optan por no recomendar a sus pacientes unos productos que no sólo son seguros, sino que son muy beneficiosos para la salud.

El ácido fitánico es un ácido graso ramificado que se origina en el metabolismo del anillo fitol de la clorofila. Por ello, lo encontramos en cantidades importantes en la leche y la carne de los rumiantes, y en el pescado en menor proporción. Sin embargo, al procesar el pescado para obtener aceite de pescado, se concentra también el ácido fitánico y puede alcanzar niveles elevados.

¿Y que importancia tienen los niveles elevados de ácido fitánico en los alimentos? Pues como demuestran en su estudio Werner y cols. Effect of dairy fat on plasma phytanic acid in healthy volunteers – a randomized controlled study. Lipids in Health and Disease, 10:95, 2011, la respuesta no es sencilla, ya que el nivel de fitánico en plasma no va a depender sólo de la cantidad ingerida en la dieta, si no que también influye la capacidad para metabolizarlo que tenga cada persona. En primer lugar, hay que señalar que el ácido fitánico es metabolizado por una enzima (Fitanoil-CoA hidroxilasa) que está localizada en los peroxisomas. Para ello, es necesario que el fitánico sea transportado al interior del peroxisoma mediante la proteína-D-bifuncional. La gran mayoría de las personas podemos metabolizar el ácido fitánico y mantenemos niveles plasmáticos normales. El control del fitánico se produce gracias a que cuando se incrementa su nivel plasmático, aumenta la expresión de la enzima que lo metaboliza. Se cree que el control fino de su nivel plasmático es importante, ya que la influencia del fitánico en la salud tiene dos caras. Si se alcanzan niveles plasmáticos elevados, su influencia sobre la salud es negativa, mientras que si los niveles son normales se ha comprobado que el fitánico tiene un efecto positivo sobre la salud, pudiendo reducir el riesgo de desarrollo de diabetes y otras enfermedades metabólicas.

Pero hay algunos pacientes con trastornos genéticos muy poco frecuentes, como el síndrome de Zellweger o el síndrome de Refsum, que se caracterizan por una deficiencia en los peroxisomas que carecen de la proteína-D-bifuncional o mutaciones en la fitanoil-CoA hidroxilasa y no pueden metabolizar el ácido fitánico, debido a lo cual estas personas presentan niveles plasmáticos demasiado elevados, acumulan fitánico en todos los órganos y van a sufrir muchos problemas, principalmente polineuropatías. Los pacientes con estos síndromes tienen dietas libres de fitánico evitando, por ejemplo, el consumo de productos lácteos, pero incluso el consumo de clorofila les acarrea producción endógena de fitánico. A estos pacientes, el consumo de aceites de pescado con alto contenido de ácido fitánico les va a agravar el problema, pero tienen la opción de tomar un aceite de pescado de DHA purificado y libre de ácido fitánico, como algunos DHAs que ya están en el mercado.

Los mecanismos bioquímicos por los que el ácido fitánico ejerce sus efectos metabólicos positivos, se explican en la revisión publicada por Grygiel-Górniak B. Peroxisome proliferatoractivated receptors and their ligands: nutritional and clinical implications–a review. Nutrition Journal. Feb 14;13:17, 2014. Al igual que otras muchas moléculas, entre las que están otros ácidos grasos insaturados como los omega 3 EPA y DHA, la vitamina D, retinoides, las hormonas tiroideas
y algunos fármacos como las glitazonas y los fibratos, el fitánico es un ligando agonista del sistema de receptores nucleares PPAR-RXR (peroxisome proliferator-activated receptor – retinoid X receptor), que están implicados en el control de la expresión de muchos genes relacionados con el  metabolismo lipídico y glucídico. Sin embargo, los efectos citotóxicos del fitánico continuan bajo investigación, aunque se sabe que son debidos a su acumulación en las membranas celulares, principalmente en las mitocondrias, las cuales dejan de funcionar correctamente, desembocando en la apoptosis de la célula.

También se ha comprobado en algunos estudios, como el de Bompaire y cols. Refsum Disease Presenting with a Late-Onset Leukodystrophy. JIMD Reports. 355, 2014, que como consecuencia del envejecimiento algunos pacientes sufren enfermedades en las que se evidencian síndromes peroxisomales. Entre ellos, alguno puede ver afectada su capacidad para metabolizar el ácido fitánico y en consecuencia deberían controlar la ingesta del mismo. Estos pacientes desarrollan un síndrome de Refsum a una edad avanzada, y pueden confundirse con demencias de tipo Alzheimer. Por eso es recomendable, que todos los pacientes que estén desarrollando enfermedades debidas al neuroenvejecimiento, en lugar de tomar suplementos de aceite de pescado con alto nivel de fitánico, tomen DHA purificado.

Según un cálculo bastante conservador del estudio de Ollberding y cols. Phytanic acid and the risk of non-Hodgkin lymphoma. Carcinogenesis vol.34 no.1 pp.170–175, 2013, realizado en Nebraska (USA) en 66 condados diferentes con una ingesta frecuente de carne roja, carne procesada y productos lácteos, teniendo en cuenta los nutrientes más frecuentes y el contenido de ácido fitánico en cada uno, la ingesta diaria de ácido fitánico es de unos 30 mg por cada 1000 kcal de ingesta. La muestra de 796 individuos fue analizada mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos denominado Health Habits and History Questionnaire, que consta de 117 preguntas. Su ingesta calórica estaba entre 800 y 6000 kcal los hombres, y entre 600 y 5000 kcal las mujeres. Esto supone que la ingesta diaria de ácido fitánico estará entre 18 y 180 mg al día. La leche entera de vaca contiene 9,7 mg de ácido fitánico por cada 100 gramos, la mantequilla 1,7 mg por gramo, la carne de vacuno tiene 33 mg por cada 100 gramos y el pescado 21 mg en cada 100 gramos.

Según las analíticas, el nuestro DHA está libre de ácido fitánico. Hay otras marcas que anuncian el mismo dato para productos similares. Sin embargo, técnicamente hablando, sólo se puede garantizar que el DHA está libre de ácido fitánico hasta el umbral de detección de los analizadores, los cuales son capaces de detectarlo si la muestra tiene más de 90 microgramos. Supongamos que estamos ante el peor de los escenarios, que cada cápsula de DHA contiene esos 90 microgramos. Estaríamos tomando una cantidad 200 veces menor que los 18 mg de ácido fitánico que consume una persona normal que coma muy poco (600 kcal al día) o 2000 veces menor que una persona con una dieta de 6000 kcal al día.

Es de esperar que con las modernas técnicas de purificación del DHA, como es el caso de la concentración supercrítica con CO2, que se emplea para purificar el nuestro DHA , la cantidad de fitánico de cada cápsula sea nula o casi nula. Pero aunque fuese próxima a esos 90 microgramos del umbral de detección de las analíticas, preocuparse por ella no es lógico, pues estaríamos ante una cantidad ínfima en comparación con la cantidad que estamos ingiriendo cada día en la dieta, ya que una simple ración de 100 gramos de pescado tiene más fitánico que 200 cápsulas y 100 gramos de carne tienen el fitánico de casi 400 cápsulas.

Javier Terán. Dr. en Bioquímica y Biología Molecular.

A PROPÓSITO DEL HÍGADO.

A PROPÓSITO DEL HÍGADO.

EL HÍGADO es la mayor glándula digestiva del cuerpo y juega un papel básico en el metabolismo. Es también responsable de realizar diversas funciones fundamentales para la supervivencia, incluyendo la desintoxicación, la descomposición de los glóbulos rojos y otras sustancias, la síntesis de proteínas y hormonas, y el almacenamiento de glucógeno, así como el mantenimiento de una reserva de sangre (1). La capacidad de expansión del hígado, le permite almacenar hasta un litro de sangre extra cuando se produce insuficiencia cardiaca derecha (2).

Aunque en los hepatocitos se realizan la mayor parte de las más de 1.500 reacciones bioquímicas que tienen lugar en el hígado, su estructura está orientada a la depuración, empezando por su vasculatura. La sangre llega por dos grandes vasos, la arteria hepática y la vena porta, formada por las venas esplénica y mesentérica, que lleva sangre del estómago, bazo, páncreas, duodeno, intestino y mesenterio. Se ramifican hasta formar los capilares o sinusoides hepáticos, cuyas paredes están formadas por células endoteliales, finas, alargadas y que forman grandes poros, que actúan como filtros que facilitan el paso de grandes moléculas hasta los hepatocitos. Entre el sinusoide y los hepatocitos está el espacio de Disse, en el que se encuentran las células de Kupffer que actúan como macrófagos fagocitando partículas extrañas y producen gran cantidad de citoquinas, y las células de Ito con gran capacidad para sintetizar colágeno y factores de crecimiento, y almacenar grasas y sobre todo vitamina A (3).

La gran capacidad metabólica del hepatocito reside en sus actividades enzimáticas, aportadas principalmente por: las mitocondrias, con enzimas implicadas en la cadena respiratoria, la fosforilación oxidativa, la oxidación de los ácidos grasos, el ciclo del ácido cítrico, el control del metabolismo hídrico y el equilibrio iónico; los ribosomas, con enzimas encargadas de la síntesis de proteínas, muchas de ellas las propias enzimas; el retículo endoplásmico (RE) liso, que contiene gran cantidad de enzimas monooxigenasas dependientes del citocromo P450 y monooxigenasas dependientes de flavina adenina dinucleótido (FAD), y asociados al RE están los peroxisomas con alto contenido en enzimas peroxidasas (3).

Las funciones del hígado (2) nos pueden dar una idea de la importancia que tiene este órgano y de la necesidad de su correcta nutrición para que funcione bien:
a) Formación y secreción de la bilis, compuesta por hasta un litro diario de ácidos biliares, pigmentos biliares (glucurónidos), colesterol, fosfolípidos (lecitina), agua y electrolitos. Es de gran importancia en la digestión y absorción de las grasas.
b) Funciones anabólicas o de síntesis:

  • i)  Síntesis de proteínas: albúmina, proteínas transportadoras, factores de coagulación, hormonas, y factores de crecimiento, son liberadas al plasma por el hígado.
  • ii)  Síntesis de ácidos grasos, lipoproteínas, colesterol y fosfolípidos.
  • iii)  Síntesis de glucosa a partir de aminoácidos y lípidos.
  • iv)  Síntesis de vitaminas.
  • v)  Síntesis de urea eliminando el amoniaco presente en la sangre.
  1. c) Funciones inmunológicas, realizadas principalmente por las células de Kupffer.
d) Almacenamiento: de glucosa en forma de glucógeno, de vitaminas liposolubles (A, D, E) y otras hidrosolubles (K, B12), de metales (hierro y cobre).
e) Detoxificación de sustancias tóxicas: algunas moléculas que no son hidrosolubles sufren ciertas reacciones enzimáticas para poder excretarlas. Entre las moléculas endógenas tenemos la bilirrubina, y las hormonas esteroideas (estrógenos, cortisol y aldosterona) y tiroideas (tiroxina), y entre las exógenas tenemos fármacos, tóxicos ambientales, aditivos alimentarios, etc., que son denominados xenobióticos. La biotransformación se realiza por enzimas que metabolizan estos compuestos endógenos y exógenos, dando productos más hidrosolubles. Estas enzimas se pueden clasificar en dos grandes grupos, según participen en reacciones de la fase I o de la fase II. Las reacciones más representativas de la fase I son de oxidación, reducción e hidrólisis catalizadas por enzimas del Citocromo P450, mientras que las de la fase II son de conjugación con diferentes moléculas (ácido glucurónico, aminoácidos, glutatión, sulfato, metilo y acetilo). Estas enzimas se localizan en el RE, donde los xenobióticos se metabolizan secuencialmente, ya que muchos metabolitos de la fase I se someten a reacciones de conjugación (4).

Es destacable la capacidad de regeneración del hígado, pero no a partir de células madre, si no a partir de los diferentes tipos de células adultas, hepatocitos, endoteliales, de Ito, de Kupffer, etc. que permanecen sanas. Sin embargo, cuando estas células están dañadas por alguna sustancia tóxica, carencia nutricional, virus, etc., su capacidad de proliferación se reduce, pudiendo llegar a sufrir cirrosis, con proliferación excesiva de tejido conectivo que retrae el hígado y dificulta el paso de la sangre a través del mismo (2). La prevención de las enfermedades hepáticas o su tratamiento mediante el aporte de nutrientes adecuados y de plantas medicinales es un pilar esencial de la medicina complementaria y alternativa (1). Es importante disponer de un producto compuesto por nutrientes que han sido reconocidos científicamente como imprescindibles para mejorar la función hepática, extractos de plantas, vitaminas, minerales, aminoácidos, etc. todos ellos naturales y aptos para veganos.

ANTIOXIDANTE:

El estrés oxidativo está relacionado con la patogénesis de las enfermedades hepáticas. El hígado es el responsable de la detoxificación de los xenobióticos y durante la fase I se producen moléculas muy reactivas, aunque es el metabolismo energético el gran productor de radicales libres, principalmente las especies reactivas del oxígeno (ROS). El gran contenido en flavonoides y otros fitoquímicos antioxidantes de los extractos secos de las tres plantas (5, 6, 7), proporcionan efectos beneficiosos sobre el estrés oxidativo del hígado. También hay que destacar a las diferentes vitaminas y al ácido alfa-lipóico (AAL) como potentes antioxidantes. La acción beneficiosa del AAL puede residir en su capacidad para reducir la nicotinamida adenina dinucleótido fosfato (NADPH) oxidasa, restaurar el contenido de glutation y mejorar la expresión mitocondrial de las enzimas antioxidantes clave, incluyendo la glutatión reductasa. El AAL es capaz de bloquear potente y directamente los radicales libres, y de actuar como regenerador (reductor) de otras moléculas antioxidantes como las vitaminas C y E, el glutation o la coenzima Q10 que han sido oxidadas (8).

En cuanto a los antioxidantes endógenos, la glicina y cisteína son dos de los tres aminoácidos que intervienen en la síntesis de glutatión, el antioxidante endógeno por excelencia. El otro es el ácido glutámico, uno de los aminoácidos no esenciales más abundantes en el organismo humano, por lo que no ha sido incluido. Asegurar los niveles de glutatión es una garantía en el control del estrés oxidativo (9).

Un micronutriente de gran importancia en el control del estrés oxidativo es el Selenio, el cual se integra en enzimas y otras proteínas ligado al aminoácido cisteina (selenocisteína). Hay varias selenoproteínas que intervienen en el control del equilibrio redox (reducción-oxidación), una de las más importantes es la glutatión peroxidasa-4 (GPx-4) cuya actividad es reducir el glutatión que resulta oxidado al reducir los hidroperóxidos de fosfolípidos de membrana. Otro enzima de esta familia, la glutatión peroxidasa-1 (GPx-1), se relaciona con la detoxificación de lipoperóxidos y peróxidos de hidrógeno. Sus niveles dependen de la disponibilidad de selenio, y se localiza en el citoplasma y las mitocondrias de toda clase de células (10).

Uno de los radicales libres más peligrosos es el ión superóxido, que se genera en grandes cantidades en la mitocondria por su elevada actividad metabólica. La primera línea de defensa contra el superóxido es la presencia de una metaloenzima llamada superóxido dismutasa (SOD), que cataliza la dismutación del anión superóxido en H2O2. Los metales que actúan como cofactores de esta enzima son el Zinc y el Manganeso (11). El H2O2 es una molécula muy reactiva, que se transforma en H2O y O2 mediante la enzima catalasa, que también usa Manganeso como cofactor.

DETOXIFICADOR:

Dentro de las reacciónes de conjugación que tienen lugar durante la fase II, son muy importantes las que se producen por conjugación con glutatión, y con aminoácidos como la taurina y la glicina. De especial importancia es la intervención del pull hepático de taurina sobre la eliminación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) a través de los ácidos biliares, evitando la disminución del pull hepático de cisteína (12).

Para activar la expresión de las enzimas glucuronosiltransferasas (13) son importantes los fitoquímicos, muy beneficiosos como flavonas, curcumina, etc. las cuales van a catalizar la glucuronización de muchas moléculas nocivas, como la bilirrubina, durante la fase II. Para adyuvar a esta actividad, es importante la goma arábiga (GA) que es el producto natural de mayor contenido en ácido glucurónico (14). Aunque no es esta la única actividad que ejerce la GA sobre el metabolismo hepático, ya que recientemente se ha demostrado su capacidad para promover la eliminación intestinal de los ácidos biliares y reducir el nivel en plasma de colesterol total, triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad (LDL) (15).

La silimarina (aportada por el Cardo mariano) ha sido utilizada como tratamiento protector en enfermedades hepáticas agudas y crónicas. Además, ayuda a las células hepáticas mediante una acción multifactorial, que incluye su unión a las membranas celulares para impedir la penetración de las toxinas hepatotóxicas en ellas, incrementar la actividad SOD, incrementar los niveles tisulares de glutatión, inhibir la peroxidación lipídica, incrementar la síntesis protéica y estimular la regeneración celular. La actividad hepatoprotectora de silimarina puede ser explicada por sus propiedades antioxidantes derivadas de la naturaleza fenólica de sus flavolignanos, que se ha demostrado que inhiben la producción de leucotrienos, lo que puede explicar su actividad anti- inflamatoria y antifibrótica (16).

La hipometilación tiene un amplio espectro de efectos que incluye alteraciones metabólicas, genéticas y epigenéticas. Los donantes dietéticos de grupos metilo son prometedores para la prevención del riesgo de enfermedades. La S-adenosil-metionina es el mayor donador celular de metilos, y está implicada en numerosas reacciones (metilación del ADN, síntesis de fosfatidilcolina, neurotransmisores, creatina, carnitina, glutation, taurina, etc,). La metionina, betaina, colina y el 5- metiltetrahidrofolato (su fuente dietética es el ácido fólico o vitamína B9) también son fuentes dietéticas de donadores de grupos metilo (17).

La homocisteína es un tóxico implicado en la patofisiología de varios desordenes, que se produce en el ciclo de metilación que, entre otros procesos, se produce durante la detoxificación por donación del grupo metilo de la S-adenosil-metionina. La betaina es sustrato de la enzima betaina-homocisteina metiltransferasa hepática y renal, que cataliza la remetilación de la homocisteína, y es de especial importancia en caso de hiperhomocisteinemia, durante la cual, la concentración de betaina disminuye en todos los tejidos, incluido el hígado. Pero cuando se incrementa la ingesta de betaina, disminuye la hiperhomocisteinemia. La betaina, que puede ser aportada directamente por la dieta, o a partir de su precursor, la colina, también juega funciones esenciales en el riñón. También actúa como una chaperona química que proporciona protección contra la desnaturalización de las proteínas de los pacientes con homocistinuria y también es un osmolito que mantiene el volumen celular en situaciones de estrés osmótico (18).

ACTIVACIÓN DEL METABOLISMO ENERGÉTICO

El inositol es un componente del complejo vitamínico B que actúa como un segundo mensajero en la vía de la insulina, por lo que se ha usado para mejorar la sensibilidad a la insulina ya que puede lograr un efecto similar a ella sobre las enzimas metabólicas. El ácido alfa lipoico es un ácido graso que juega un papel principal en el metabolismo energético celular y ejerce actividades antioxidantes sobre los radicales libres, promoviendo el consumo de glucosa celular,

tomando parte en el catabolismo de la grasa en el ciclo de Krebs. El inositol combinado con el ácido alfa lipoico puede ser utilizado como un suplemento dietético en pacientes resistentes a la insulina con el fin de aumentar su sensibilidad a la misma. Además, la alteración en el perfil lipídico tiende a interferir con el patrón de crecimiento celular y aumentar el daño celular incrementando los radicales libres. El consumo diario de inositol combinado con ácido alfa lipoico tiene una incidencia significativa sobre el síndrome metabólico, el cual se considera un factor de riesgo modificable en la prevención primaria del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Juntos conducen a una reducción importante de las cifras de triglicéridos y al aumento de las de HDL (19).

La carnitina es un nutriente condicionalmente esencial y tiene una serie numerosa de funciones indispensables en el metabolismo. Es necesaria para el metabolismo de las grasas debido a su papel para transferir los ácidos grasos de cadena larga desde el citosol hasta la matriz mitocondrial para su beta-oxidación. También facilita los productos de la beta-oxidación peroxisomal a la mitocondria.

Excepto en el hígado y riñon, que poseen capacidad endógena para su síntesis enzimática, los tejidos dependen de la absorción intestinal de carnitina de las fuentes dietéticas, principalmente carne, pescado y productos lácteos. La suplementación con L-carnitina tiene gran interés debido a su capacidad para mejorar algunas características como la tasa de crecimiento o el incremento de la ratio proteina:grasa. En recientes estudios se ha comprobado que la L-carnitina tiene otros efectos útiles para el tratamiento de los desordenes degenerativos y metabólicos, protegiendo contra la neurodegeneración, el deterioro mitocondrial relacionado con la edad y el estrés oxidativo. Además, mejora la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina, tanto en sujetos sanos como en pacientes diabéticos. Y ha demostrado su utilidad para el tratamiento de la esteatosis hepática no alcohólica, así como para reducir la inflamación hepática, los niveles plasmáticos de citoquinas y las proteínas de fase aguda en los pacientes con hepatitis C crónica (20).

ACTIVACIÓN DE LA SÍNTESIS PROTÉICA

Observaciones recientes indican que las proteínas de la dieta pueden modular la lipogénesis y la deposición de grasa en el hígado, y que disminuyendo carbohidratos y aumentando proteínas se reduce la lipogénesis y la esteatosis hepática. En personas sanas no obesas, la suplementación con proteínas reduce la acumulación intrahepatocelular de lípidos inducida por dietas altas en grasas, independientemente de la ingesta de grasas y carbohidratos. En individuos con sobrepeso, la suplementación con proteínas del suero reduce significativamente la acumulación de lípidos intrahepatocelular. Hay evidencias sustanciales de que una ingesta elevada de proteínas puede prevenir la enfermedad de hígado graso no alcohólica, incluso cuando la ingesta excede los requerimientos energéticos. Se ha comprobado que este efecto es debido a la ingesta de algunos aminoácidos esenciales específicos (21).

De los cinco aminoácidos esenciales (Valina, Leucina, Isoleucina, Lisina y Treonina), sólo los llamados aminoácidos ramificados (Valina, Leucina e Isoleucina) se consideran aminoácidos activadores de las rutas implicadas en el metabolismo hepático. Estos no son sólo constituyentes de proteínas, si no también una fuente de glutamato que detoxifíca el amoniaco producido por la síntesis de glutamina en el músculo esquelético. Los estudios clínicos han demostrado que la administración intravenosa de aminoácidos ramificados mejora la encefalopatía hepática con hiperamonémia, y las guías de la Sociedad Americana para la Nutrición Enteral y Parenteral y de la Sociedad Europea para la Nutrición Clínica y el Metabolismo, recomiendan la suplementación con los aminoácidos ramificados para los pacientes con cirrosis con encefalopatía hepática crónica. Muchos otros estudios sugieren la posibilidad de un uso más amplio de la suplementación con aminoácidos ramificados en la enfermedad hepática. Se piensa que los cambios en el metabolismo de los aminoácidos en la enfermedad hepática, juega un papel en la patogénesis de muchas de sus complicaciones, como la encefalopatía, la hipoalbuminemia con edema y la resistencia a la insulina. Se ha sugerido que la suplementación con aminoácidos ramificados, no sólo altera las bases metabólicas y la frecuencia de complicaciones de la cirrosis, si no que también inhibe la hepatocarcinogénesis y mejora la función inmune y el estrés oxidativo, la regeneración hepática, la caquexia o la encefalopatía hepática (22).

En los estudios más recientes se ha puesto de manifiesto que Leucina es el más eficaz de los aminoácidos ramificados. Cuando se incrementa la ingesta de Leucina se reduce la resistencia a la insulina inducida por las dietas altas en grasas, la activación inflamatoria en el tejido adiposo, la intolerancia a la glucosa y la esteatosis hepática, sin modificar la ganancia de peso. Estos efectos de la Leucina se producen por regulación de diferentes vías metabólicas, como la mTOR, reduciendo la expresión de los genes implicados en la lipogénesis y en el metabolismo de la glucosa y reduciendo el riesgo de desarrollo de enfermedades como la diabetes o el síndrome metabólico (23).

BIBLIOGRAFIA:
1. Guan, Y. S. y He, Q. (2015) Plants Consumption and Liver Health. Evid Based Complement Alternat Med. Volume 2015, Article ID 824185, 10 pages.

  1. Segarra, E. E. (2006) Fisiología de los aparatos y sistemas. Capítulo 11. Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de Cuenca.
  2. Bello, J. y López de Cerain, A. (2001) Fundamentos de ciencia toxicológica. Capítulo 9. Ed. Diaz de Santos. Madrid.
  3. Ishii, Y., Nurrochmad, A. and Yamada, H. (2010) Modulation of UDP-glucuronosyltransferase activity by endogenous compounds. Drug Metab Pharmacokinet. 25(2):134-48.
  4. Muanda, F. N. et al. (2011) Chemical Composition and, Cellular Evaluation of the Antioxidant Activity of Desmodium adscendens Leaves. Evid Based Complement Alternat Med. Volume 2011, Article ID 620862, 9 pages.
  5. Sham. T. T. Et al. (2013) A review of the phytochemistry and pharmacological activities of raphani semen. Evid Based Complement Alternat Med. Volume 2013, Article ID 636194, 16 pages.
  6. Wesolowska, O. et al. (2007) Influence of silybin on biophysical properties of phospholipid bilayers. Acta Pharmacol Sin. Feb; 28(2): 296-306. 8. Goraca, A. et al. (2011) Lipoic acid – biological activity and therapeutic potential. Pharmacol Rep. 63(4): 849-58.
  7. Nguyen, D. et al. (2014) Effect of increasing glutathione with cysteine and glycine supplementation on mitochondrial fuel oxidation, insulin sensitivity, and body composition in older HIV-infected patients. J Clin Endrocrinol Metab. Jan; 99(1): 169-77.
  8. Diamond, A. M. (2015) The Subcellular Location of Selenoproteins and the Impact on Their Function. Nutrients, 7, 3938-3948. 11. Ribas, V. et al. (2014). Glutathione and mitochondria. Frontiers in Pharmacology. Volume 5, Article 151.
  9. Zouhair, F. S. et al. (1987) Taurine Enhances Low Density Lipoprotein Binding. Internalization and degradation by cultured Hep G2 cells. J Biol Chem. Vol. 262, No. 13, pp. 6069-6073.
  10. Van der Logt, E. M. J. Et al. (2003) Induction of rat hepatic and intestinal UDP-glucuronosyltransferases by naturally occurring dietary anticarcinogens. Carcinogenesis vol.24 no.10, pp. 1651-1656.
  11. Größl, M. et al. (2005) Characterisation of natural polysaccharides (plant gums) used as binding media for artistic and historic works by capillary zone electrophoresis. J. Chromatogr. A 1077, 80–89.
  12. Mohamed, R. E. et al. (2015) The lowering effect of Gum Arabic on hyperlipidemia in Sudanese patients. Frontiers in Physiology. Vol 6, Article 160.
  13. Madrigal, E. et al. (2014) Review of natural products with hepatoprotective effects. World J Gastroenterol. 20(40): 14787-14804.
17. Obeid, R. (2013) The Metabolic Burden of Methyl Donor Deficiency with Focus on the Betaine Homocysteine Methyltransferase Pathway.

Nutrients, 5, 3481-3495.
18. Imbard, A. et al. (2015) High homocysteine induces betaine depletion. Biosci Rep. 28;35(4).

  1. Capasso, I. et al. (2013) Combination of inositol and alpha lipoic acid in metabolic syndrome-affected women: a randomized placebo-controlled trial. Trials. 28; 14:273.
  2. Keller, J. Et al. (2011) Effect of L-carnitine on the hepatic transcript profile in piglets as animal model. Nutrition & Metabolism. 8:76.
21. Theytaz, F. et al. (2012) Effects of supplementation with essential amino acids on intrahepatic lipid concentrations during fructose overfeeding in humans. Am J Clin Nutr. 96:1008–1016.
22. Kawaguchi, T. et al. (2011) Branched-Chain Amino Acids as Pharmacological Nutrients in Chronic Liver Disease. Hepatology. 54:1063-1070.
  1. Macotela, Y. Et al. (2011) Dietary Leucine – An Environmental Modifier of Insulin Resistance Acting on Multiple Levels of Metabolism. Plos ONE. Vol 6. Issue 6.

 

A PROPÓSITO DEL APARATO DIGESTIVO

Suplementación del aparato digestivo

El aparato digestivo es el conjunto de órganos (incluyendo el páncreas y el hígado) que intervienen en la digestión, y que básicamente cumplen la función de asegurar que las moléculas complejas que ingerimos en la alimentación son transformadas en otras más sencillas mediante las enzimas digestivas, para que puedan ser absorbidas y transportadas por la sangre a todo el cuerpo, pero que también tiene en cuenta los procesos de detoxificación y eliminación. Cuando se declara una patología en el aparato digestivo, son habituales los síntomas de malestar y dolor, pero la afectación puede alcanzar a otros órganos del cuerpo, que progresivamente se ven afectados y que acaban por causar diversas alteraciones psicosomáticas. La mayor parte de las patologías afectan al intestino, son de tipo inflamatorio, y suelen comenzar por alteraciones de la barrera del epitelio intestinal. Uno de los objetivos principales de las terapias digestivas es recuperar la homeostasis de la barrera epitelial del intestino y combatir la inflamación intestinal, para lo cual se conocen diversos productos que vamos a ir detallando a continuación.

La Vitamina D, ha demostrado tener el potencial de reducir la permeabilidad epitelial de la mucosa intestinal y mejorar la inflamación en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). La vitamina D induce la expresión de varias proteínas involucradas en el mantenimiento de las uniones estrechas entre las células epiteliales intestinales, que controlan la permeabilidad intestinal. Se ha comprobado en diferentes poblaciones que los polimorfismos genéticos del receptor de la vitamina D, se asocian al desarrollo de enfermedad inflamatoria intestinal humana. Por lo tanto, la vitamina D parece jugar un papel crítico en el mantenimiento de la función de la barrera intestinal, y por lo tanto en el tratamiento de los pacientes con EII (1).

Sobre la importancia del Complejo de las Vitaminas B para nuestra salud se ha acumulado una enorme evidencia científica, y también su deficiencia acarrea consecuencias muy negativas sobre nuestra salud gastrointestinal, siendo muy recomendable una suplementación con este complejo vitamínico para mejorar a los pacientes afectados de enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn o enfermedad celiaca (2).

Los probióticos también parecen influir en la permeabilidad del epitelio intestinal. El mecanismo por el cual la permeabilidad intestinal se reduce después del tratamiento probiótico implica reordenamiento de algunas proteínas que son fundamentales en la estabilización de los complejos de las uniones estrechas. También se ha demostrado que los probióticos pueden disminuir la permeabilidad intestinal, in vivo, durante la colitis inducida químicamente, restaurando la integridad de la barrera intestinal a través del mantenimiento de la expresión de proteínas de las uniones estrechas, y la prevención de la apoptosis de las células del epitelio intestinal. Una formulación probiótica múltiple, demostró ser eficaz en la restauración de defectos de la permeabilidad epitelial, retrasando el desarrollo de la inflamación intestinal. Este efecto parece estar relacionado con el aumento de la producción de TNF por las células del epitelio intestinal inducida por los probióticos, lo que parece mejorar diferentes componentes de la inmunidad innata de la mucosa y la función de la barrera epitelial (1).
Artículos recientes han demostrado una asociación entre la falta de diversidad de la microbiota intestinal y la enterocolitis necrotizante. Una revisión sugiere que las combinaciones de probióticos son más eficaces que una cepa única para el intestino y las funciones inmunes, y un meta-análisis actualizado que incluye 21 ensayos ha confirmado los efectos preventivos de los probióticos sobre la enterocolitis necrotizante (3).

El butirato es un ácido graso de cadena corta producido por fermentación microbiana intestinal de fibras dietéticas, tiene la capacidad de reforzar la función de barrera epitelial a través de un aumento en la producción de moco. Varios estudios sugieren un papel primario del butirato en la modulación de la permeabilidad epitelial. El butirato ejerce muchos otros efectos sobre las

células del epitelio intestinal, como contribuir al balance energético de las células, al control del estrés oxidativo, y a la regulación del estado inflamatorio de las células. Su papel en el mantenimiento de la barrera epitelial puede ser más compleja, incluyendo varias funciones fundamentales para la preservación de la homeostasis y la integridad de las células del epitelio intestinal. Aún no está claro cuál de estas muchas acciones confiere el efecto terapéutico más potente del butirato (1).

La glutamina es un nutriente importante para la proliferación celular intestinal. Los estudios indican que la glutamina ejerce múltiples actividades biológicas tales como antioxidante, anti-apoptosis, y anti-inflamación, que están involucrados en los mecanismos fisiopatológico de las enfermedades inflamatorias intestinales. La suplementación con glutamina atenua el daño inflamatorio en la mucosa intestinal mediante la supresión de la expresión de los receptores tipo Toll y de las caspasas. La suplementación con glutamina en bebés prematuros es segura y reduce significativamente la intolerancia alimentaria. También hubo una tendencia a menor riesgo de enterocolitis necrotizante y perforación intestinal (3).

La N-acetilcisteína (NAC), es precursor de la cisteína, es un componente importante en la producción de glutatión intracelular. La suplementación con NAC se asocia con un efecto protector sobre la lesión intestinal a través de sus propiedades anti-inflamatorias y antioxidantes (3).

La curcumina cuenta con muchos estudios en pacientes con enferemedad inflamatoria intestinal (EII) demostrando su potencial como un anti-inflamatorio sin efectos secundarios significativos. Se ha demostrado que los extractos de cúrcuma benefician a los pacientes con EII, mediante la reducción del transporte inapropiado en las células epiteliales intestinales y aumentando la actividad promotora de los genes de citoquinas anti-inflamatorias como la interleukina-10 (IL- 10). El tratamiento oral con curcumina disminuye los daños del colon y se asocia con supresión de la activación de NF-κB en la mucosa colónica y reducción de las reacciones inflamatorias, de la peroxidación lipídica, y de la muerte celular apoptótica. También disminuye la infiltración de neutrófilos y la secreción de TNF-α. La curcumina inhibe la quimiotaxis de los linfocitos polimorfonucleares (PMN) y los neutrófilos humanos mediada por IL-8, y puede inhibir la angiogénesis mediada por el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) en las células endoteliales microvasculares intestinales humanas. Por lo tanto la curcumina se puede utilizar como agente terapéutico frente a la activación endotelial en la EII (4,5).

La piperina es un potenciador que aumenta la biodisponibilidad de moléculas hidrófobas como la curcumina, reduciendo su metabolismo y aumentando su absorción intestinal incrementando el tiempo de residencia y alterando la dinámica de los lípidos de membrana y la conformación de las enzimas en el intestino. También inhibe las enzimas UDP- glucuroniltransferasas que catalizan la glucuronidación de la curcumina en el intestino y el hígado. Los estudios en ratas y en humanos han demostrado que la administración concomitante de la curcumina con piperina produce un aumento en la biodisponibilidad de la curcumina del 150% en ratas y del 2000% en el hombre (6).

El magnesio (Mg) es el segundo catión intracelular más abundante después del potasio y juega un papel esencial en numerosas reacciones celulares fundamentales. La deficiencia de Mg se asocia con varios trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2, el síndrome metabólico, la dislipidemia y la hipertensión. Además, la inflamación sistémica se ha observado en pacientes con hipomagnesemia. La inflamación sistémica e intestinal en modelos experimentales de roedores con deficiencia de Mg se caracteriza por la activación de los leucocitos y macrófagos con mayor producción de citocinas inflamatorias y proteínas de fase aguda.
Los mecanismos por los que la deficiencia de Mg influye en el mal funcionamiento digestivo pueden ser varios, aunque se considera que los más importantes están relacionados con la disminución de la actividad de las enzimas intestinales y de la microbiota, especialmente las bifidobacterias. Se ha observado que el contenido intestinal de bifidobacterias, y en menor medida

de lactobacilos, disminuye durante un corto plazo (4 días) de deficiencia de Mg. Además, algunos estudios han revelado la importancia del Mg en la fisiología de las bifidobacterias. También se ha comprobado que durante un periodo más largo de deficiencia de Mg, se incrementa la fermentación por la microbiota, debido a la disminución de la actividad de las enzimas intestinales implicadas en la digestión de los carbohidratos, como las disacaridasas (7).

La administración de suplementos de enzimas digestivas puede ayudar en la descomposición de las grasas, proteínas y carbohidratos y puede proporcionar beneficios en trastornos en los que puede estar comprometida la digestión. Enzimas procedentes de plantas, como la bromelina de la piña y papaína de la papaya, tienen actividad proteolítica. La bromelina es un nombre general para enzimas proteolíticas del fruto y el tallo de la piña. La bromelina también contiene una peroxidasa, una fosfatasa ácida, varios inhibidores de la proteasa, y calcio ligado orgánicamente. La bromelina se utiliza comúnmente como un suplemento para facilitar la digestión de las proteínas. Además, se ha informado del beneficio de su uso en el desbridamiento de heridas y como agente anti-inflamatorio, en particular en el trauma del tejido blando. La papaína se purifica a partir del fruto de la papaya. Es un complejo de varias enzimas que tienen actividad proteolítica, amilolítica, y lipolítica débil. Al igual que la bromelina, la papaína se utiliza comúnmente para ayudar a la digestión de las proteínas. Los estudios que combinan las enzimas pancreáticas y enzimas fúngicas o bromelina han reportado efectos sinérgicos (8).

La digestión normal requiere la estimulación adecuada de la secreción pancreática, con una producción suficiente de enzimas digestivas por las células acinares pancreáticas, sin obstrucción del conducto que proporcione un flujo adecuado del jugo pancreático y una mezcla adecuada del jugo pancreático con los alimentos ingeridos. El fracaso en cualquiera de estos pasos puede resultar en una insuficiencia pancreática exocrina, que es causa frecuente de mala digestión y una de las principales complicaciones de la pancreatitis crónica, que conduce a esteatorrea (grasa en las heces), pérdida de peso y otras complicaciones relacionadas con la desnutrición, como la osteoporosis (9). El tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina comienza por evitar los hábitos tóxicos (dejar de fumar y el consumo de alcohol), la corrección dietética, y la terapia de reemplazo enzimático. La terapia de reemplazo de enzimas pancreáticas se administra por vía oral al menos desde el siglo XIX. Están disponibles enzimas digestivas de hongos, plantas y páncreas de animales (especialmente porcino), y en teoría, la simple adición de estas enzimas con las comidas pueden resolver la deficiencia y restaurar la absorción normal. Sin embargo, no se puede generalizar y debe hacerse un estudio individualizado para cada paciente (10).

La Aloe vera es muy conocida por sus propiedades medicinales. Esta planta es una de las fuentes naturales más ricas para la salud de los seres humanos, por la presencia de más de 200 sustancias biológicamente activas diferentes, muchas de las cuales son aportadas por el gel interior de las hojas, que incluyen actividades antibacterianas y antimicrobianas de los constituyentes no volátiles del gel de la hoja. A. vera tiene varias propiedades medicinales como antitumoral, antiartrítica, antirreumatoidea, y antidiabéticas. También se ha empleado para el estreñimiento, los trastornos gastrointestinales, y las deficiencias del sistema inmunológico. A. vera inhibe la vía de la ciclooxigenasa y reduce la producción de prostaglandina E2, que desempeña un papel importante en la inflamación. Contiene antraquinona (Aloína) y cromona (aloesina), que tienen actividad farmacológica para aliviar las respuestas inflamatorias en la enfermedad inflamatoria intestinal. La Aloína, presente en el gel, se metaboliza por la flora colónica para reactivar la Aloe-emodina, que es responsable de la actividad purgante. La Aloe-emodina también inhibe la migración de células de cáncer de colon mediante la regulación negativa de enzimas metaloproteasas y del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF). La A. vera contiene cinco fitoesteroles, que son capaces de reducir la acumulación de grasa visceral, e influyen en el metabolismo de la glucosa y los lípidos. Contiene cantidades sustanciales de antioxidantes incluyendo α-tocoferol (vitamina E), carotenoides, ácido ascórbico (vitamina C), flavonoides, taninos, y se ha sugerido que la acción antioxidante puede ser una propiedad importante en el tratamiento de diversos enfermedades (11).

Bibliografía:

  1. Pastorelli et al. (2013) Central role of the gut epithelial barrier in the pathogenesis of chronic intestinal inflammation: lessons learned from animal models and human genetics. Front Immunol. Sep 17; 4:280.
  2. Masri et al. (2015) Role of vitamins in gastrointestinal diseases. World J Gastroenterol May 7; 21(17): 5191-5209.
  3. Zhou et al. (2015) The Role of Immuno nutrients in the Prevention of Necrotizing Enterocolitis in Preterm Very Low Birth Weight Infants. Nutrients, 7: 7256-7270.
  4. Aggarwal et al. (2013) Curcumin: an orally bioavailable blocker of TNF and other pro- inflammatory biomarkers. British Journal of Pharmacology, 169: 1672–1692.
  5. Aggarwal1 and Harikumar. (2009) Potential Therapeutic Effects of Curcumin, the Anti- inflammatory Agent, Against Neurodegenerative, Cardiovascular, Pulmonary, Metabolic, Autoimmune and Neoplastic Diseases. Int J Biochem Cell Biol. 41(1): 40–59.
  6. Shoba et al. (1998) Influence of Piperine on the pharmacokinetics of Curcumin in animals and human volunteers. Planta Medica; 64: 353-356.
  7. Pachikian et al. (2010) Changes in Intestinal Bifidobacteria Levels Are Associated with the Inflammatory Response in Magnesium-Deficient Mice. The Journal of Nutrition. January 20.
  8. Trang et al. (2014) Pancreatic enzyme replacement therapy for pancreatic exocrine insufficiency in the 21st century. World J Gastroenterol September 7; 20(33): 11467-11485.
  9. Björn Lindkvist. (2013) Diagnosis and treatment of pancreatic exocrine insufficiency. World J Gastroenterol. November 14; 19(42): 7258-7266.
  10. Mario Roxas. (2008) The Role of Enzyme Supplementation in Digestive Disorders. Alternative Medicine Review Volume 13, Number 4.
  11. Radha and Laxmipriya. (2014) Evaluation of biological properties and clinical effectiveness of Aloe vera: A systematic review. J Tradit Complement Med. Dec 23;5(1):21-6.

A PROPÓSITO DE LOS PROBIÓTICOS Y PREBIÓTICOS.

Importancia de los probióticos y prebióticos para nuestra salud:

         En los últimos años, las ciencias relacionadas con la salud han puesto el foco sobre la microbiota que convive con nosotros, estableciendo las bases de nuestra relación con ella, así como la necesidad de mantener la buena “salud” de esa microbiota, pues está demostrado que en ello nos va también nuestra propia salud.

Esta microbiota está compuesta por microorganismos de todo tipo (bacterias, hongos, levaduras y virus), que interaccionan con nosotros pero también con otros microorganismos con los que establecen relaciones de competencia, simbiosis y antagonismo, y que van a determinar consecuencias para nuestro organismo.

         Aunque hay presencia de microorganismos en muchos lugares, como los pulmones, la boca, la piel, la vagina, etc., la microbiota más estudiada es la del intestino. En él  hay gran cantidad de microorganismos de cientos de especies diferentes, muchas de las cuales aún no hemos podido cultivar in vitro, pero que gracias a modernas técnicas de identificación mediante ADN, sabemos que están. Sin embargo, identificar los beneficios que suponen para nosotros y nuestra salud es muy complicado (1). Los estudios comparativos de la microbiota intestinal de sujetos enfermos y sanos, han permitido relacionar más de 25 enfermedades o síndromes con un microbioma intestinal alterado. Desde enfermedades gastrointestinales como el síndrome de intestino irritable, o el cancer colorrectal, a enfermedades metabólicas e incluso a enfermedades como el Alzheimer, trastornos del espectro autista, el síndrome de fatiga crónica, el Parkinson, o enfermedades autoimmunes como la artritis reumatoidea y la esclerosis múltiple. Las enfermedades más estudiadas en su relación con la microbiota intestinal son la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes mellitus de tipo  II (2). Y aunque no está claro si las alteraciones en la microbiota son la causa o la consecuencia de estas enfermedades, se cree que la manipulación de la microbiota puede ayudar a prevenir e incluso a tratar la enfermedad.

         Sabemos que algunas bacterias intestinales tienen capacidad para metabolizar algunos compuestos que están en nuestra alimentación (y que nosotros somos incapaces de hacerlo) y producir otros compuestos que luego nosotros vamos a utilizar como nutrientes muy importantes. Un ejemplo es la producción de algunos ácidos grasos de cadena corta, como el butirato (3), a partir de fibras alimentarias no digeribles por el hombre, como la inulina, y que son de gran importancia para la nutrición y viabilidad de las células del epitelio intestinal (colonocitos, enterocitos, etc.) y cuyo déficit se han relacionado con diversas patologías intestinales incluido el cáncer.

         Otro ejemplo muy interesante, es la metabolización de las isoflavonas fitoestrogénicas de origen vegetal por la microbiota para originar equol, una molécula biosimilar a los estrógenos y que en la mujer que alcanza el climaterio va a compensar los efectos provocados por la caída en la producción de estrógenos, pero que también se le suponen efectos protectores frente a tumores hormono dependientes, puesto que hay una gran correlación entre las poblaciones consumidoras de este tipo de isoflavonas y la baja incidencia de estos tumores (4).

         Un efecto benéfico muy importante para nuestra salud, es la competencia que tiene la microbiota sobre microorganismos patógenos y los patobiontes que colonizan nuestro intestino, causando inflamación, diarreas, y enfermedades con fatales consecuencias. Las causas que originan las alteraciones en la microbiota simbionte para que se produzca la invasión de patógenos o el sobrecrecimiento de patobiontes, son: el consumo de antibióticos, de antiinflamatorios no esteroideos, de terápias que suprimen la producción de ácido, y la edad (5, 6). Está comprobado que los daños que provocan estas disbiosis, pueden revertir con un tratamiento basado en incorporar a nuestro tracto digestivo una gran cantidad de bacterias probióticas. Son varias las especies bacterianas que han demostrado combatir el sobrecrecimiento de Clostridium difficile (el patobionte más estudiado) en el intestino, así como el efecto favorable para nuestra salud. Es pues, práctica habitual el tomar preparados que contengan una mezcla de varias cepas probióticas de diferentes especies que hayan demostrado en los ensayos su eficacia.

         Otra de las vías de investigación relacionada con las bacterias probióticas, es el efecto favorable que tienen sobre ella y sobre su implantación en el epitelio intestinal, unos nutrientes denominados prebióticos. Estos estudios están poniendo de manifiesto la influencia negativa de las dietas occidentales sobre la microbiota intestinal, cuando se comparan con las dietas de poblaciones más tradicionales (7), y también la posibilidad de tratar las patologías causadas por las disbiosis intestinales mediante el uso combinado de probióticos y prebióticos (8). Muchos de los prebióticos que se están identificando son móleculas no digeribles por nuestro sistema digestivo (9). Diferentes polisacáridos, como la inulina, y oligosacaridos como los FOS (fructooligosacáridos) derivados de ella, son los más estudiados y empleados en los suplementos alimenticios y en los tratamientos probióticos acompañando a las bacterias, en lo que se empieza a denominar como tratamientos simbióticos.

         Éste simbiótico en el cual, además de estar presentes 11 cepas de diferentes especies con demostrada eficacia probiótica, se ha incluido una dosis de FOS, para incrementar la capacidad de los probióticos para implantarse y desarrollarse en el epitelio intestinal. Según las revisiones y tratados que actualmente se consideran dotados de suficiente evidencia científica, están indicados en el tratamiento de las disbiosis que afectan a distintas patologías intestinales, como la colitis ulcerosa, el síndrome de Crohn, el intestino irritable, o las diarreas infecciosas (10). Así mismo, parece haber evidencia de la eficacia de tratar algunas alteraciones metabólicas, como la obesidad, la diabetes mellitus de tipo II, las dislipidemias, etc. También existe una buena evidencia sobre la relación de la microbiota intestinal con el sistema psiconeuroinmunoendocrinológico (11), por lo que se incrementan enormemente las posibles indicaciones de los simbióticos como un tratamiento de base para alcanzar el máximo beneficio a la hora de implementar cualquier tratamiento para la salud.

Referencias bibliográficas:

1.- Hevia A, and cols.  2014. Intestinal dysbiosis associated with systemic lupus erythematosus. mBio 5(5):e01548-14.

2.- Geurts, L. and cols.  2014. Gut microbiota controls adipose tissue expansion, gut barrier and glucose metabolism: novel insights into molecular targets and interventions using prebiotics. Beneficial Microbes, 5(1): 3-17.

3.- Tojo R. and cols.  2014. Intestinal microbiota in health and disease: Role of bifidobacteria in gut homeostasis. World J Gastroenterol. 7; 20(41): 15163-15176.

4.- Rafii F., 2015. The Role of Colonic Bacteria in the Metabolism of the Natural Isoflavone Daidzin to Equol. Metabolites, 5, 56-73.

5.- Kamada N. and cols.  2013. Control of Pathogens and Pathobionts by the Gut Microbiota. Nat Immunol.; 14(7): 685–690.

6.- Bibbò S. and cols.  2014. Role of Microbiota and Innate Immunity in Recurrent Clostridium difficile Infection. J.  Immunol. Res., Article ID 462740, 8 pages.

7.- De Filippoa C. and cols. 2010. Impact of diet in shaping gut microbiota revealed by a comparative study in children from Europe and rural Africa. Proc. Natl. Acad. Sci. 17, vol. 107.  no. 33. 14691–14696.

8.- Tavares S. and cols.  2013. Intestinal microbiota; relevance to obesity and modulation by prebiotics and probiotics. Nutr Hosp.; 28(4):1039-1048.

9.- Corzo N. and cols. 2015. Prebióticos; concepto, propiedades y efectos beneficiosos. Nutr Hosp.; 31(Supl. 1): 99-118.

10.- Olveira Fuster G. y González-Molero I. 2007.  Probióticos y prebióticos en la práctica clínica. Nutr Hosp.; 22(Supl. 2): 26-34.

11.- Tlaskalova-Hogenova H. and cols. 2011. The role of gut microbiota (commensal bacteria) and the mucosal barrier in the pathogenesis of inflammatory and autoimmune diseases and cancer: contribution of germ-free and gnotobiotic animal models of human diseases. Cellular & Molecular Immunology 8, 110–120.

css.php