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Las isoflavonas de soja y el cáncer

Tras el lanzamiento de Densifort, nos hemos encontrado con frecuencia con la afirmación o la duda por parte de nuestro interlocutor de que “las isoflavonas de soja producen/agravan el cáncer hormono-dependiente”. En Nutilab, siempre estamos alerta a este tipo de comentarios para analizar los estudios publicados, con la intención de dar a nuestros clientes un informe bien detallado, que les proporcione seguridad y confianza en nuestros suplementos, y que esa seguridad y confianza les anime  a  recomendarlos  a  sus  pacientes.  Pero  también,  porque  sabemos  que  la  investigación científica no cesa, y en cualquier momento puede salir a la luz una información que nos haga modificar alguna de nuestras fórmulas.Si buscamos el momento en que surge la idea de que las isoflavonas de soja pueden producir o  agravar  el  cancer  hormono-dependiente, nos  encontramos  con  un  artículo  del  Dr.  William McGuire y su equipo en la Universidad de Texas en 1978, en el que por primera vez se hace un estudio  con  un  cultivo  de  células  tumorales  de  cancer  de  mama,  al  que  añade  distintos fitoestrógenos, entre ellos genistina, y observa que tiene una débil capacidad para unirse a los receptores de estrógenos, pero suficiente para incrementar la proliferación de las células del cultivo. El Dr. McGuire era un investigador en cáncer de mama muy reconocido. Lo curioso es que ni él ni nadie de su equipo, volvió a publicar nada más sobre este tema que podría ser de gran importancia para la salud.

Casi después de una década, en el año 1987, el grupo del Dr. Craig Jordan publica un estudio bastante parecido al anterior en cuanto a metodología y resultados. Pero a diferencia del grupo anterior, partiendo de esos datos obtenidos en un estudio in vitro, se atreven a afirmar que las isoflavonas pueden promover en la mujer el crecimiento del cancer de mama, y también de metastasis hormono-dependientes localizadas en el intestino, mesenterio o hígado, que serían los tejidos con mayor concentración de isoflavonas. Y a diferencia del grupo anterior, en los siguientes 20 años este grupo publica varios artículos insistiendo en el peligro que tienen las isoflavonas para el desarrollo de cancer hormono-dependiente. Sin duda, la opinión de este afamado investigador generó gran controversia sobre el uso de las isoflavonas de soja como suplemento en la mujer menopáusica. Además, eran años en los que se habían encontrado multiples efectos adversos de la terapia hormonal sustitutiva, basada en aportar estrógenos tras la menopausia, que llevó a que esta terapia fuera abandonada.

En esos años, se publican muchos estudios en sentido contrario, recogiendo la eficacia de las isoflavonas de soja en la prevención o el tratamiento del cáncer de mama. Como ejemplo, en 1991 Peterson y Barnes, repiten el estudio utilizando el mismo tipo de célula tumoral hormono- dependiente, pero también otra línea de tumor de mama no hormono-dependiente. Encontraron que la genisteína presentaba en ambos tipos celulares una fuerte inhibición del crecimiento. Justo lo contrario que los grupos de McGuire y Jordan.

El Dr. Craig Jordan, el reputado investigador y descubridor del Tamoxifeno para tratar el cancer de mama, publica en el año 2008 una revisión sobre los fármacos moduladores selectivos de los receptores estrogénicos y los fitoestrógenos, en la que reconoce que las isoflavonas de soja, en especial la genisteína, tienen un efecto inhibidor del crecimiento de los tumores de mama, incluyendo los hormono-dependientes. Aunque reitera la existencia de algunos estudios in vitro que habían arrojado resultados negativos. En recientes revisiones publicadas en 2014 y 2015, el Dr. Jordan sigue reconociendo el efecto beneficioso de las isoflavonas de soja, en las mujeres tras la menopausia, para prevenir el desarrollo de cáncer de mama.

En los años 2011 y 2013, el grupo del Dr. van den Berg publica nuevos estudios in vitro con células de cancer de mama hormono-dependiente tratadas con genisteína encontrando resultados alarmantes, a saber, se produce un crecimiento celular, se estimula la síntesis de la aromatasa, y se inhibe la eficacia de fármacos antitumorales que bloquean la aromatasa. Sin embargo, en su último artículo, dejan un llamativo comentario: “Basándonos en nuestros datos in vitro, sugerimos que la ingesta de suplementos menopáusicos durante el tratamiento del cáncer de mama debería mejor ser evitada, al menos hasta que se pueda proporcionar mayor certeza sobre la seguridad del uso de suplementos en pacientes con cáncer de mama”. Esto parece indicar un reconocimiento de que no es suficiente un estudio in vitro para condenar a las isoflavonas de soja, a la vez que una aceptación de que algunos estudios epidemiológicos y clínicos realizados con rigor, estaban aportando buenos resultados.

Asi pues, es cierto que hay varios estudios in vitro, en los que se evidencia que el empleo de las isoflavonas de soja en cultivos celulares de cáncer de mama hormono-dependiente, han dado algunos resultados que pueden causar alerta, pero los autores más reputados, comentan que los resultados de estudios con isoflavonas en cultivos celulares in vitro, o en modelos animales como pueden ser las ratas con ovarios y timo extirpados, no pueden ser tomados como ciertos con toda seguridad, ni tampoco extrapolados a lo que ocurre en la mujer, ya que el consumo de isoflavonas por ellas está ofreciendo resultados distintos.

Después de casi 4 décadas de iniciada esta controversia, ahora existen varios estudios, clínicos y epidemiológicos, realizados con las isoflavonas de soja en mujeres tanto pre- como post- menopáusicas, que arrojan luz y tranquilidad sobre estos magníficos nutracéuticos. Un experto mundial en el tema de las isoflavonas de soja, el Dr. Mark Messina, ha publicado una amplia revisión en 2014, bajo el título “Soy foods, isoflavones, and the health of postmenopausal women” (Alimentos de soja, isoflavonas, y la salud de las mujeres post-menopáusicas). En ella recoge todos los estudios, clínicos y epidemiológicos, realizados con isoflavonas de soja en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama. En esta revisión, el Dr. Messina analiza también los estudios de isoflavonas en otros trastornos, como los cardiovasculares, la osteoporosis y los síntomas de la menopausia, concluyendo que las isoflavonas de soja son beneficiosas, y completamente seguras, en la prevención de los problemas de salud que atacan a la mujer cuando llega a la menopausia.

Actualmente, el nivel de evidencia es tal, que ha llevado al Instituto Americano para la Investigación del Cáncer y a la Sociedad Americana del Cáncer, a afirmar que los alimentos de soja son seguros para las pacientes con cáncer de mama.

El día 6 de marzo, ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Cancer, el último estudio sobre este tema. Se trata de un estudio poblacional realizado en U.S.A., en una cohorte de 6245 mujeres con cáncer de mama, y tras un seguimiento de más de 9 años de la mortalidad por cualquier causa, se ha llegado a la conclusión de que en las mujeres cuyo tumor es hormono-dependiente, no hay una diferencia  de mortalidad por cualquier causa entre las que consumen una dieta rica en soja y las que no. Si se consideran en conjunto todas las mujeres de la muestra, se obtiene una gran diferencia de mortalidad (-21%) entre las que toman más isoflavonas de soja y las que toman menos. Este estudio ha sido recogido en un artículo del diario ABC con un amplio comentario sobre el estudio. http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-consumo-soja-seguro-cancer-mama-y- aumenta-supervivencia-muchas-pacientes-201703061355_noticia.html

Cuando en nuestro campo, tan íntimamente relacionado con la salud de las personas, surge una voz poniendo sobre la mesa algún efecto adverso de un nutracéutico, se crea una gran alarma, que no siempre acaba siendo justificada.

Referencias:

  1. Martin P.M., y cols. (1978) Phytoestrogen interaction with estrogen receptors in human breast cancer cells. Nov;103(5):1860-7.
  2. Welshons W.V., y cols. (1987) Stimulation of breast cancer cells in vitro by the environmental estrogen enterolactone and the phytoestrogen equol. Breast Cancer Research and Treatment. Nov;10(2):169-75.
  3. Peterson G. y Barnes S. (1991) Genistein inhibition of the growth of human breast cancer cells: independence from estrogen receptors and the multi-drug resistance gene. Biochemical and Biophysical Research Communications. Aug 30;179(1):661-7.
  4. Oseni T. y cols. (2008) Selective Estrogen Receptor Modulators and Phytoestrogens. Planta Medica. October ; 74(13): 1656–1665.
  5. van Duursen M.B., y cols. (2011) Genistein induces breast cancer-associated aromatase and stimulates estrogen-dependent tumor cell growth in in vitro breast cancer model. Nov 18;289(2-3):67-73.
  6. van Duursen M.B., y cols. (2013) Phytoestrogens in menopausal supplements induce ERdependent cell proliferation and overcome breast cancer treatment in an in vitro breast cáncer model. Toxicology and Applied Pharmacology. Jun 1;269(2):132-40.
  7. Messina M. (2014) Soy foods, isoflavones, and the health of postmenopausal women. The American Journal of Clinical Nutrition;100(suppl):423S–30S.
  8. Zhang F.F., y cols. (2017) Dietary isoflavone intake and all-cause mortality in breast cáncer survivors: The Breast Cancer Family Registry. Mar 6.

Javier Terán. Doctor en Bioquímica y Biología molecular.

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